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martes, 17 de octubre de 2017

Desodorante natural

Desde hace tiempo, aparte de preocuparme por lo que como, me preocupo de lo que me pongo en la piel (cosmética) y últimamente no procuro no ponerme nada que no me pueda comer 😉🌱🌿

La piel es el mayor órgano del cuerpo humano y actúa como barrera protectora que aísla al organismo del medio que lo rodea, protegiéndolo y contribuyendo a mantener íntegras sus estructuras, al tiempo que actúa como sistema de comunicación con el entorno. Todo lo que nos pongamos en ella, llega con el tiempo al torrente sanguíneo y por lo tanto a las células de nuestro organismo.

Cuando me plantee hacer el desodorante en casa, lo primero que busqué fueron ingredientes naturales, que pudiera tener a mano en la despensa, que realizaran la función de absorber y desodorizar las axilas y que fuera rápido y fácil de hacer, y fue posible, aquí dejo esta sencilla receta. 




Ingredientes:

-Arrowroot (arrurruz). Es una harina que se elabora a partir del tubérculo del mismo nombre, deshidratado y molido. Es un almidón por lo que es ideal para espesar. Se puede sustituir por la tradicional maicena. En esta receta actúa como absorbente de la humedad y ayuda a que el resto de ingredientes penetren mejor en la piel.
-Bicarbonato sódico. Conocido por todos, se utiliza con frecuencia en la cocina, pero tiene otros usos que no son tan conocidos, como en productos de cosmética. Actúa como desodorante eliminando el mal olor.
-Aceite de coco. Su combinación única de ácidos grasos de cadena media puede producir inmensos beneficios en nuestra salud. Te recomiendo que lo compres ecológico. Sirve como transportador del resto de ingredientes y además tiene propiedades antibacterianas, antifúngicas e hidratantes. También actúa como conservante.
-Aceite esencial de árbol de té. Es uno de los aceites esenciales más versátiles que existen. Sus casi inagotables aplicaciones van más allá de las relacionadas con la salud y el bienestar personal. Se extrae de las hojas de un pequeño árbol australiano (Melaleuca Alternifolia). Se usa para desinfectar heridas, picaduras de insectos, infecciones cutáneas y quemaduras y en este caso en el desodorante como antibacteriano y eliminador del mal olor.
-Aceite o aceites esenciales a nuestro gusto para aportar olor al desodorante. Yo he utilizado aceite esencial de geranio porque es mi favorito junto al de lavanda, pero puedes utilizar el que prefieras e incluso una mezcla de varios aceites para obtener una mezcla más especial. Te aconsejo que elijas un aceite esencial de calidad.

Y a parte necesitaremos:

- Recipiente de cristal o plástico con tapa.
- Cuchara o espátula para mezclar.
- Cuenco para mezclar si no queremos hacer la mezcla directamente en el envase final.
- Cuchara o recipiente medidor.

Elaboración:

Lava y seca bien el envase donde guardarás tu desodorante. Lo ideal sería que fuera de cristal.

Mezcla 1 parte de arrowroot y 1 parte de bicarbonato sódico (yo suelo pasar por un mortero el bicarbonato, lo muelo un poco para reducir al mínimo el tamaño del grano así es más sencillo de aplicar y más sedoso). Calcula la cantidad en función del envase y del uso que le vas a dar. Remueve hasta que ambos polvos estén bien mezclados y después, añade a esta mezcla, 1 parte de aceite de coco (el aceite de coco se solidifica al bajar de los 25ºC,  por lo que te recomiendo que lo calientes un poco antes de añadirlo a la mezcla)

La medida que utilizo yo es la cuchara sopera. Pongo dos cucharadas de cada ingrediente y la cantidad de desodorante obtenida nos suele durar de 2 a 3 meses, dependiendo de la estación del año en la que nos encontremos.

Mezcla bien los tres ingredientes anteriores, verás que se forma una pasta o crema (dependiendo de la temperatura ambiente) que debe quedar sin grumos. La mezcla será blanquecina y opaca, tirando a gris claro.

A continuación, añade los aceites esenciales: primero 2 o 3 gotas de aceite de árbol de té (teniendo en cuenta que es por 1 parte de cada uno de los tres ingredientes anteriores), remueve e integra en la mezcla y luego añade el aceite o aceites esenciales que hayas escogido como fragancia. Ve añadiendo un par de gotas cada vez hasta que huela como quieras, ¡recuerda que los aceites esenciales son fuertes! Repite el proceso para mezclar.

Ya tienes listo tu desodorante 100% natural. Cierra bien el envase y aplica una pequeña cantidad cada mañana sobre la piel limpia. Deja que absorba un par de minutos antes de vestirte.

Algunas cosas que deberías saber sobre esta receta y el desodorante:

-A altas temperaturas el aceite de coco se hace líquido, por lo que si vives en un sitio donde hace mucho calor en verano, la pasta se puede volver más líquida. Esto se soluciona guardando el bote en la nevera para que esto no suceda (aunque a mí no me molesta, la verdad).

-Si no encuentras el aceite de coco, puedes usar otro aceite, como el de almendra, de oliva... pero no te lo recomiendo a no ser que seas alérgico al de coco, porque el aceite de coco tiene propiedades que lo hacen perfecto como desodorante, y el resto de aceites no las tienen.

-Este desodorante no es antitranspirante, por lo que no obstruye la piel ni tapa los poros, por lo tanto tu cuerpo puede sudar (que es lo que debe hacer) y es completamente seguro, solo previene el olor.

-Si te aplicas pequeñas cantidades de desodorante y lo dejas absorber un par de minutos antes de vestirte, no debería manchar la ropa. Pero en caso de que un día manches la ropa, las manchas se eliminan con el lavado, sin más.

-Si tienes la piel muy sensible, te recomiendo que ajustes la cantidad de bicarbonato si notas alguna molestia. Yo la tengo sensible y no he tenido problema, pero puedes bajar la cantidad de bicarbonato a la mitad e incluso a menos.

No me queda más que animaros a experimentar y que "cocinéis" esta receta, que os va a encantar. Ya me dejáis en comentarios vuestra experiencia (y vuestras dudas, en el caso de que necesitéis alguna aclaración).


"El AMOR incluye, no excluye. Multiplica y suma, no divide. Acerca, no aleja. Abraza, no rechaza. Comprende, no juzga"


miércoles, 10 de febrero de 2016

Tarta de chocolate

Bueno, esta tarta está para chuparse los dedos, sin harina, sin azúcar, sin huevos .... si, si que es posible.

Sin más dilación pasamos a la receta, que en esta ocasión hicimos para el cumple de una amiga.

Ingredientes:

base:
3/4 de taza de avellanas tostadas
1/4 de taza de aceite de coco (derretido)
3 cucharadas soperas de melaza de arroz
una pizca de sal
1/2 taza de harina de avena
1 taza de copos de avena finos

relleno:
1 taza y 1/2 de anacardos crudos, remojados al menos 2 horas
2/3 de taza de melaza de arroz  
1/2 taza de aceite de coco (derretido)
1/3 de taza de cacao en polvo
1/3 de taza de virutas de chocolate puro derretido
2 cucharadas pequeñas de extracto de vainilla
una pizca de sal

Elaboración:

Base:
Precalentamos el horno a 170º, y colocamos en el molde elegido papel de hornear. Trituramos en el procesador de alimentos las avellanas hasta que queden totalmente en polvo. Añadimos el aceite de coco, la melaza de arroz, la sal y la harina de avena. Trituramos todo hasta que quede una mezcla homogénea. Añadimos los copos finos de avena y trituramos un poco más, pero sin pasarnos, que conserve la textura de los copos.
Poner la masa en el molde y presionar con las manos hacia los bordes. Hornear la base durante 10 minutos y dejar enfriar.

Relleno:
Escurrimos los anacardos y los trituramos completamente en el procesador de alimentos, a continuación añadimos la melaza de arroz, el aceite de coco, el cacao en polvo, las virutas de chocolate fundido, la vainilla y la sal. triturar hasta obtener una consistencia cremosa.
Verter la mezcla encima de la base de avena, decorar con lo que queramos y meter la tarta en el congelador un mínimo de 4 horas. Sacar del congelador y dejar que se atempere 10 minutos antes de servirla. Y a disfrutarla!!



"Si yo pudiera darte una cosa en la vida, me gustaría darte la capacidad de verte a ti mismo a través de mis ojos. Solo entonces te darás cuenta de lo especial que eres para mi"- Frida Kahlo.



jueves, 12 de noviembre de 2015

Leche de almendras

Hoy en día, a pesar de que la leche de vaca es una de las más consumidas mundialmente, cada vez son más las personas que optan por el consumo de leches vegetales debido a sus propiedades y a las ventajas que éstas pueden aportar para la salud. 

El consumo de leche de vaca lleva asociados una serie de inconvenientes, tales como difícil digestión, mucosidades, intolerancia a la lactosa y problemas digestivos entre otros, que pueden ser fácilmente evitados substituyendo esta leche por las leches vegetales, no lácteas elaboradas a base de agua e ingredientes vegetales, éstas no contienen lactosa ni colesterol, la mayoría son de bajo contenido calórico, tienen un alto contenido en agua (hasta el 90%) y sus componentes son fáciles de asimilar y digerir. Además, contienen menos grasa que la leche de vaca. Su contenido en vitaminas del grupo B es notable, aunque no se encuentra vitamina B12 que se presenta casi exclusivamente en alimentos de origen animal. Tienen un considerable contenido en potasio, y la relación sodio/ potasio es muy buena.

Por todo ello, es una excelente alternativa no solo para las personas que eligen llevar una dieta sana y equilibrada y para quienes escogen seguir una dieta vegetariana, sino también para aquellos grupos de población que por circunstancias especiales no toleran alguno de los componentes presentes en las leches animales, como la lactosa o las proteínas de la leche de vaca, al igual que para personas con problemas de digestiones lentas, colon irritable, estreñimiento, diarreas…

Existen diferentes tipos de leches vegetales, dependiendo de su procedencia: 
- Las que provienen de los cereales, como el arroz, avena, espelta o cebada, las cuales se caracterizan por su alto contenido en fibra, vitaminas y minerales. 
- Las leches vegetales derivadas de los frutos secos como almendras, avellanes, sésamo o nueces. Estas son muy nutritivas y completas y son fuente de ácidos grasos de calidad y calcio. 
- Por último, las procedentes de las legumbres, como es el caso de la leche de soja.

La que más solemos hacer nosotras es la leche de almendras, es una de nuestras leches vegetales preferidas, es muy fácil de preparar y es más económica que las que venden en los supermercados. Es una buena opción nutricionalmente hablando. Es una leche indicada para disminuir los niveles de colesterol en sangre, usada en procesos postoperatorios por su elevado valor nutritivo, su fácil digestión y en aquellos cuadros de diarrea y vómitos ya que es un buen regulador del movimiento intestinal. Especialmente indicada para embarazadas, lactantes, para combatir enfermedades nerviosas, la debilidad o la anemia. Se recomienda en personas con problemas hepáticos, desnutrición, eccema infantil e incluso favorece el desarrollo de los niños por ser una de las pocas proteínas vegetales que contienen L-arginina (aminoácido esencial en los niños). Es beneficiosa para cerebro y músculo por su alto contenido en potasio (elemento imprescindible para el funcionamiento de estos tejidos) y constituye una medida importante en la prevención de la osteoporosis.

Tiene un alto contenido en proteínas (confiriendo sensación de saciedad) y fibra dietética soluble que, entre otras ventajas, permite aumentar el volumen de los excrementos y diluir así el ácido biliar, lípidos y esteroles, haciendo que disminuya el riesgo cancerígeno de éstos en el colon.

Es un alimento energético ideal para el frío. Favorece la subida de la leche materna, mejora problemas del sistema nervioso y es desinfectante a escala intestinal. El contenido de hierro y calcio es otra de las virtudes de esta deliciosa leche. El magnesio, fósforo y manganeso son otros de los minerales que aporta en cantidades nada despreciables. Es uno de los frutos secos con mayor aporte de vitamina E, cuya ingesta a menudo está por debajo de lo que sería recomendable y que ejerce un valioso papel antioxidante.

Podemos hacer leche de almendras sólo con almendras y agua, pero a nosotras nos gusta añadirle aceite de coco, una pizca de vainilla y azúcar de caña integral o dátiles, sobre todo si vamos a tomarla sola o si vamos a utilizarla para recetas dulces. Vamos a la receta.

Ingredientes:

150 gr de almendras 
1´5 litros de agua
1 cucharada de postre de aceite de coco
30 gr de azúcar de caña integral
Una pizca de vainilla

Elaboración:

Dejamos las almendras en remojo la noche anterior para que sea más fácil triturarlas y para que se activen, es decir, para que sean más fáciles de digerir y para que las vitaminas y minerales que hay en ellas se absorban con más facilidad. 
Ponemos las almendras en el vaso de batidora (hoy hemos utilizado un utensilio especial para hacer leches vegetales) y añadimos medio litro de agua. Batimos durante 15-20 minutos de forma intermitente. 
En paralelo, ponemos en un cazo al fuego el litro de agua restante y lo ponemos a calentar, le añadimos el aceite de coco, el azúcar y la vainilla. Cuando rompa a hervir, apagar y añadir al vaso de la batidora con las almendras. Volver a batir para integrar todos los ingredientes.
A continuación vertemos todo el contenido en una bolsa de hacer leche vegetal, gasa o colador de tela (no usamos un colador porque podrían pasar restos de almendra y queremos que nuestra leche sea totalmente líquida y sin tropezones), y con paciencia esperamos que todo el líquido pase por ella, escurrimos con las manos y tenemos lista nuestra leche de almendras. Deliciosa.
Los restos de almendras se pueden aprovechar de mil maneras, para repostería, para hacer harina de almendras o para preparar quesos crudiveganos. Tenemos pendiente hacer alguna receta para que podáis sacarles partido.

Os recomendamos que la consumáis en un máximo de 3 ó 4 días, ya que no lleva conservantes. Está deliciosa sola, con el café, con cacao, y de todas las formas posibles que os imaginéis. Si la tomáis cruda aprovecharéis mejor los nutrientes de las almendras pero también podéis calentarla sin miedo y utilizarla igual que la leche de vaca o que cualquier otra leche vegetal. Probadla, ¡vuestra salud os lo agradecerá!




"Debes amar de tal manera que la persona que amas se sienta libre".- Thich Nhat Hanh