jueves, 15 de diciembre de 2016

Quinoa al curry con calabaza

Esta receta a parte de llenarte el estómago saludablemente, te eleva al séptimo cielo. Seguimos utilizando ingredientes de temporada, como la calabaza, que le da un toque muy dulce a esta receta junto a la leche de coco, que también le aporta un delicioso aroma, todo contrastado por el efecto picante del curry, que nos ayuda a sacar de nuestro cuerpo mucosidades, por ejemplo.

Cuando llega el frío y nos resfriamos o sentimos que estamos llenos de mocos, una forma natural de expulsarlos es comer ingredientes picantes, por ejemplo: ajos, pimienta negra, curry .... el efecto expulsor que producen en nuestro organismo nos ayudan en el proceso de eliminación.

Pasamos pues a la receta:

Ingredientes:

1 taza de quinoa
1 taza de calabaza cortada a trozos
2 puerros
1 taza de brócoli, cortado en ramilletes.
1 taza de setas shiitake
1 bote de leche de coco
1 cucharadita de curry
½ taza de pasas de corinto.

Elaboración:

Lavamos bien la quinoa. En un escurridor fino colocamos la quinoa bajo el grifo y la lavamos bien, enérgicamente (veremos que el agua queda blanquecina) hasta que la espuma que se genera se disuelve y el agua sale transparente. Una vez lavada y escurrida, la tostamos ligeramente, este paso es importante, así evitaremos que la quinoa se abra al cocinarla y mantendrá el grano compacto.
A continuación en una cazuela aparte, sofreímos las verduras, primero los puerros a continuación, la calabaza y el brócoli y por último las setas shiitake, con una pizca de sal marina. Cuando esté todo blandito agregamos la quinoa y rehogamos brevemente  y vertemos la leche de coco, 1 taza de agua, las pasas de corinto y el curry.
 
Dejamos cocer unos 15 minutos, apagamos el fuego y dejamos tapado cinco minutos más, la quinoa tiene que quedar con el grano suelto.
Y listo, buen provecho!.



"La sabiduría de la vida consiste en eliminar lo que no sea esencial."-Lin Yutang.



miércoles, 7 de diciembre de 2016

Arroz especiado de coliflor

Esta semana utilizamos exclusivamente la coliflor en nuestra receta.

La coliflor es una planta anual, pero su mejor momento es entre septiembre y enero, aunque se puede disponer de ella durante todo el año. Contiene muchos elementos fitoquímicos, algunos de los cuales desprenden un fuerte olor durante su cocción.
Tiene un sabor suave y, en ocasiones, ligeramente dulzón.

Su principal componente es el agua y es un alimento de escaso aporte calórico ya que presenta un bajo contenido de hidratos de carbono, proteínas y grasas. Sin embargo se la considera una buena fuente de fibra dietética, vitamina B6, ácido fólico, vitamina B5, así como pequeñas cantidades de otras vitaminas del grupo B, (como la B1, B2 y B3) y minerales (sobre todo potasio y fósforo).

Tiene propiedades diuréticas, debido a su elevado contenido en agua y potasio y bajo aporte de sodio. El consumo de esta verdura favorece la eliminación del exceso de líquidos del organismo y resulta beneficiosa en caso de hipertensión y retención de líquidos. 

Uno de los inconvenientes de su ingesta es que provoca flatulencia, pero es un problema menor si se cuece con un trocito de alga kombu, comino o hinojo. T

Puede prepararse al vapor, asada, frita, estofada, hervida o gratinada. Puede servirse como acompañamiento de otros platos, como legumbres o arroz, o como ingrediente básico en una saludable menestra de verduras. 

En esta ocasión es la protagonista de nuestra receta de falso arroz, vamos con ella.

Ingredientes:

1 cebolla
1 ajo
1 coliflor
aceite de oliva virgen
2 cucharadas soperas de tahin (o Tahini, puré de sésamo)
1 dado de jengibre
media cucharadita de postre de cada una de estas especias: cúrcuma, semillas de cilantro, orégano, comino e hinojo
zumo de 1 limón
2 cucharadas soperas de tamari o shoyu (salsa de soja)

Elaboración:

Troceamos finamente la cebolla, el jengibre y el ajo, y lo ponemos en una sartén grande con un poco de aceite de oliva. Cuando la cebolla empiece a ablandarse, añadimos dos cucharadas soperas de tahín y removemos bien para que se integren todos los ingredientes.
Cuando el tahin se ha integrado completamente, añadimos todas las especias mezclando bien y a continuación incorporamos la coliflor procesada en la picadora o rallada lo más fina posible en el rallador. 
Como se puede apreciar en la imagen, se ven trocitos de coliflor sin trocear del todo, no pasa nada, pero cuanto más uniforme y pequeños sean los trozos mejor. Removemos bien todo y el zumo se limón y el tamari o shoyu. Mezclamos bien todo y rehogamos unos 10 minutos más removiendo de vez en cuando.

Para emplatar, decoramos el plato con unas pipas de calabaza, piñones o trocitos de nuez.
Listo para disfrutar, que aproveche!!


"Que mis manos siempre sean generosas para dar, apoyar y ayudar. Que mi corazón siempre esté dispuesto a escuchar mi conciencia espiritual. Que mi boca pronuncie palabras de amor que animen y que sanen. Que en todo momento sienta y exprese mi amor a la humanidad"- Meditación Budista.


lunes, 28 de noviembre de 2016

Crema de lentejas rojas

Esta crema de lentejas rojas lleva varios ingredientes cargados de propiedades y beneficios, como el brócoli, la cúrcuma, el jengibre o el ajo.
Este puré sienta muy bien los días de frío y nos sentará mejor todavía si tenemos mucha mucosidad.
Las lentejas rojas (también llamadas turcas) tienen un fuerte color anaranjado y son un alimento ideal para todas aquellas personas que tienen problemas digestivos con las legumbres.
Como todas las lentejas, las lentejas rojas tienen grandes valores nutricionales, entre los cuales destacan su gran aporte de hierro, zinc, selenio, hidratos de carbono, proteínas, vitaminas B1 o tiamina, etc. Además de ser una fuente de fósforo, manganeso y ácido fólico.

Para su uso, las lentejas rojas no necesitan de remojo previo en agua, basta con lavarlas en agua fría y cocinarlas a fuego moderado de diez a 20 minutos aproximadamente, menos tiempo que las lentejas “normales”, aunque su llamativo color anaranjado, después de la cocción, se volverá amarillo pajizo y la lenteja casi acabará deshecha. 

Por esta razón, esta variedad es ideal para prepararla en cremas, purés o sopas. Son un ingrediente muy frecuente en platos de cocina asiática. Suelen emplearse en hamburguesas vegetarianas, croquetas, patés o purés muy espesos con otros ingredientes, sal y aderezos, llevando especias de todo tipo que le aportan un toque sugerente y muy atractivo a nuestro paladar.

Ingredientes:

1 diente de ajo.
1 trocito pequeño de jengibre fresco.
1 trocito pequeño de cúrcuma fresca.
1 zanahoria pequeña.
1 calabacín pequeño.
1 ramito de brócoli (más bien pequeño).
1 taza de lentejas rojas.
2 cucharadas de aceite de oliva virgen.
Sal marina.
Pimienta negra.
Agua.


Elaboración:

Ponemos las lentejas en un colador grande bajo el chorro del grifo y lavamos bien hasta que el agua resultante salga limpia. Escurrimos y apartamos de momento. 
Pelamos el jengibre y la cúrcuma y lo picamos todo junto con el ajo, lo echamos todo de golpe en una cazuela con un poco de aceite de oliva, y calentamos a fuego medio.

A continuación, lavamos, pelamos y troceamos en pequeñito (o rallamos) la zanahoria y el calabacín, y lo agregamos a la cazuela cuando la mezcla de ajo, jengibre y cúrcuma empiece a tomar un color doradito. 

Removemos bien. Lavamos y troceamos el brócoli y lo incorporamos a la cazuela cuando veamos que el calabacín empieza a ablandarse.

Salpimentamos, mezclamos y tapamos unos 3 minutos para que el brócoli esté blando.
Echamos a la cazuela las lentejas rojas y removemos bien un par de minutos para que no se peguen.
Ponemos a calentar agua en un cazo y la agregaremos a la cazuela, sin que llegue a cubrir del todo el contenido, tapamos, subimos un poco el fuego y dejamos cocer unos 20-25 minutos, vigilando de vez en cuando por si tenemos que añadir más agua por haberse consumido.
 
Tras ese tiempo de cocción veremos que las lentejas se han desecho prácticamente y el color ha cambiado. Pasamos por la batidora hasta que quede una crema fina, podemos rectificar con agua caliente si queda demasiado espesa, probamos y rectificamos también de sal, y la tenemos lista para disfrutar!!!

A nosotros nos gustan estas cremas con un poco de gomasio por encima, le da un punto delicioso.



"Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma"- Julio Cortázar.



martes, 15 de noviembre de 2016

Pickles

¿Qué son los pickles?

Los pickles son verduras fermentadas con efecto desintoxicante, probiótico y con elevado valor nutritivo.
El consumo de encurtidos ha sido utilizado desde tiempos inmemoriales, en las diferentes tradiciones culturales, como una forma de conservación de las verduras y una fuente de probióticos (microorganismos vivos con efectos orgánicos saludables).
Su ingesta favorece la digestión y evita que se produzcan gases. También preparan el funcionamiento de la vesícula biliar para digerir las grasas, por eso es muy bueno comerlos en pequeñas cantidades antes y después del plato principal en cada comida (una cucharadita es suficiente). Los beneficios de incorporar a nuestra dieta alimentos con acción probiótica son múltiples, muchos asociados al sistema inmunitario y digestivo.

Consumir encurtidos activa el metabolismo, estimula el apetito, ayuda a combatir el estreñimiento y la diarrea, las flatulencias o la hinchazón abdominal, neutraliza el deseo de tomar azúcar o alimentos dulces entre comidas.

Se aconseja su consumo, en particular, entre los niños y ancianos o cualquier persona que esté tomando antibióticos, dado que estos combaten todo tipo de bacterias, incluidas las bacterias beneficiosas del intestino (bífidus y lactobacilus).

Los encurtidos son una fuente original de lactobacilus que restablecen los microbios de la flora intestinal.

La mayoría de los encurtidos que se adquieren en los supermercados no tienen una fermentación completa en el agua con sal y además se les agrega vinagre. Si los encurtidos se hacen solamente con vinagre no tendrán las propiedades deseadas. Así es que el mejor encurtido es aquel que haya estado durante un mes en salmuera, ya que así los lactobacilus se activan correctamente. Las aceitunas son un ejemplo de encurtido, pero para su optimo resultado se deberían encurtir exclusivamente en salmuera.

Uno de los pickles más conocidos comercialmente es el chucrut, los encurtidos, los pepinillos, etc. En la cocina energética también se utiliza mucho la ciruela umeboshi (con unas increíbles propiedades medicinales); el miso (fermento a partir de las habas de soja, y sal marina algunas veces mezclado con arroz o cebada), shoyu, tempeh ....

Existen básicamente dos tipos de pickles de larga duración (de sabor fuerte y salado) y  los pickles rápidos (prensados o encurtidos unos minutos o pocas horas). 

¿Cómo se preparan?

La elaboración de los pickles es muy sencilla. Podemos hacerlo de diferentes maneras:

- Los pickles cortos, prensándolos entre dos platos, con nuestras manos o con una prensa especial para verduras
- Los pickles largos prensándolos y macerándolos durante 30 días en tarros de cristal

Chucrut

El chucrut es col cortada finamente troceada y prensada con sal marina. Su sabor ácido proviene de los ácidos que se forman naturalmente durante su proceso de fermentación y en ningún caso de haberle añadido vinagre. 

Lavamos la col y la cortamos a medias lunas muy finas, eliminando las guías de cada hoja si son muy gruesas.
Ponemos en el tarro de cristal un poco de sal marina en el fondo y ponemos una capa de col, prensándola con la mano del mortero. Añadimos otro poco de sal marina sobre la col y más col, volviendo a prensar de nuevo con la mano del mortero. Realizamos este proceso hasta llenar del todo el tarro.
Cerramos el tarro y lo dejamos en un lugar fresco y oscuro 30 días. A partir de ese tiempo, ya se puede consumir en la dosis indicada anteriormente. Se conserva en la nevera, durante muuuucho tiempo.No solamente hacemos este procedimiento con col, también lo podemos hacer con rábano rallado y remolacha: 
 
Otro pickle largo son las verduras en maceración, preparando en un tarro de vidrio una mezcla de 1/4 de shoyu o miso y 3/4 de agua y macerando las verduras elegidas, por ejemplo coliflor, durante 15 días. 

Ensalada prensada

Este es un pickle rápido, y es muy sencillo. Tan solo tenemos que rociar las hojas verdes que elijamos (col, rúcula, hojas de rábano o de remolacha, lechuga ...) con unas gotas de vinagre de umeboshi y apretarlas con las manos, prensándolas durante un instante. Se puede utilizar sal marina también en lugar del vinagre. Y listo para comer.

"Actúa tal y como te gustaría ser y pronto serás de esa forma en la que actúas"- Leonard Cohen.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Hamburguesas verdes

En la familia tenemos una persona amante del campo y a pesar de cumplir años sigue dedicándose a él. Siembra y recolecta verduras, hortalizas y frutas de temporada, y practicamente el cultivo es ecológico. Que afortunados que somos!! 

Esta semana la cesta de verduras tenía acelgas, judías verdes, remolachas, escarolas, alcachofas, boniatos y calabazas. Que maravilla encontrarse con todos estos frutos de la tierra cultivados con tanto cariño y amor cuando llegas a casa. Gracias Juan por tu dedicación y "tu servicio a domicilio".

Pues cuando llegas a casa y te encuentras una caja con todo esto, te pones a pensar qué recetas hacer, y bueno hemos hecho estas hamburguesas verdes de hoy, pero verdes verdes, y tan verdes, jejeje. Podíamos elegir entre utilizar acelgas o escarolas, y nos decidimos por estas últimas, pero se pueden hacer con cualquier verdura verde sea espinaca, acelga, escarola, etc ...

El ácido fólico o vitamina B9 de la escarola, hace de este un alimento muy recomendable para su consumo en etapas de embarazo o de lactancia. Esta verdura también puede ayudar a combatir los efectos perjudiciales de ciertos medicamentos que absorben la vitamina B9.

El elevado contenido de vitamina K en esta verdura hace que tomar la escarola sea beneficioso para una correcta coagulación de la sangre. Rica en betacaroteno, el organismo transforma este pigmento natural en vitamina A, que tiene propiedades beneficiosas para la vista, la piel, el cabello o las mucosas, además de ser importante para el buen funcionamiento del sistema inmunológico. También son beneficiosas para el metabolismo de los huesos. Su alto contenido en agua la convierte en un vegetal saciante y muy bajo en calorías (20 kcal por cada 100 gramos). Además, es diurética, depurativa y digestiva debido a la intibina (que estimula la secreción de jugos gástricos y de bilis). Veamos algunas de sus principales propiedades:

- Antioxidante: su contenido en vitamina C interviene en la formación del colágeno, los huesos y los glóbulos rojos. Aumenta la absorción de hierro y la resistencia a las infecciones.
- Minerales: la escarola contiene potasio y magnesio, lo que le confiere un efecto relajante que favorece el funcionamiento del sistema nervioso.
- Ácido fólico: es la verdura con más ácido fólico junto con las espinacas. Esto se aprovecha mejor al consumirla cruda, y es esencial en la dieta de las embarazadas, durante el crecimiento en los niños o si se están tomando anticonceptivos.

Si se va a consumir cruda, por su ligero toque amargo, es conveniente consumirla aliñada con aceite de oliva, vinagre, ajos tiernos y sal. 

Ingredientes:
(para 10 unidades)

1 1/2 taza de escarolas cocidas 
250 grs de pan
1 1/2 taza de leche vegetal
1 cucharada de harina de garbanzo
2 cucharadas de semillas de lino (opcional)
1 cebolla cortada en cuadritos pequeños 
2 dientes de ajo
sal y pimienta a gusto

Elaboración:

Dejamos en remojo durante una hora el pan (en esta ocasión hemos utilizado pan blanco, pero la próxima vez será integral de cereales ecológicos) en la leche vegetal y mientras tanto limpiamos a conciencia la escarola. 
Al ser "de casa" trae pequeños caracolillos y tierra, así es que la limpiamos bien antes de ponerla a remojo con zumo de limón, le cambiamos el agua si es necesario, la escurrimos y la hervimos unos 8-10 minutos en una cazuela con agua. Una vez lista, la sacamos de la cazuela y la escurrimos bien escurrida y cogemos la porción que necesitamos.
 
A continuación freímos la cebolla troceada muy muy pequeña con una cucharada de aceite de oliva y agregamos el ajo picado finamente. Cuando tomen un color dorado agregamos la escarola y mezclamos todos los ingredientes agregando la sal, la pimienta y las semillas de lino (previamente molidas o machacadas en el mortero) y dejamos enfriar.
Escurrimos el pan y lo trituramos con la batidora o con un tenedor, dependiendo de la textura que queramos que tengan las hamburguesas. Le agregamos la harina de garbanzo y batimos de nuevo. Añadimos el pan con la escarola y mezclamos hasta formar una masa homogénea. 
Precalentamos el horno a 200º por 5 minutos y con las manos o con una cuchara sacamos un poco de la mezcla y le damos forma de hamburguesas. 
Las colocamos en la lata y horneamos a 150º durante 15 - 20 minutos. También puedes hacerlas fritas, pero a mi me gustan hechas en el horno porque al llevar menos aceite son mas saludables.
 
Nosotros nos hemos dado un capricho, y las hemos comido con pan redondo de hamburguesa de espelta integral ecológica, con unas hojas de col, un poco de mostaza a la antigua, cebolla tierna y el último tomate de temporada. Riquísimo!!



"Me gusta la calma que da el tiempo porque lo que alguna vez se sintió como huracán, hoy vemos que era el viento abriéndonos camino"- Desconozco autor.



viernes, 28 de octubre de 2016

Pastel de mijo

El mijo es un cereal que alcaliniza el organismo, por lo que equilibra nuestro ph y nos ayuda a compensar los efectos acidificantes de una mala dieta.
El mijo es muy versátil a la hora de cocinarlo, lo puedes hacer en sopa, o seco para utilizarlo en hamburguesas, croquetas, ensaladas o en pasteles como este.

En otoño desintoxicamos el intestino y repoblamos su flora bacteriana, una forma de hacerlo es consumiendo alimentos probióticos naturales, como por ejemplo los pickes.
Los pickles son verduras fermentadas con efecto desintoxicante, probiótico y con elevado valor nutritivo. Su ingesta favorece la digestión y evita que se produzcan gases. También preparan el funcionamiento de la vesícula biliar para digerir las grasas, por eso es muy bueno comerlos en pequeñas cantidades antes y después del plato principal en cada comida (una cucharadita es suficiente). Los beneficios de incorporar a nuestra dieta alimentos con acción probiótica son múltiples, muchas asociadas al sistema inmunitario y digestivo.

Nosotros hacemos en casa nuestros propios pickles (ya publicaremos la receta, es muy fácil :), casi siempre con col lisa o repollo. Uno de los pickles más conocidos comercialmente es el chucrut, los encurtidos, los pepinillos, etc. En la cocina energética también se utiliza mucho la ciruela umeboshi, con unas increíbles propiedades medicinales.

La col fermentada tiene altas cantidades de vitamina A, B1, B2, C, y minerales como el hierro, calcio, fósforo y magnesio, contiene ácido láctico, de gran importancia para las bacterias que tenemos en el intestino y estómago, favoreciendo las digestiones y la absorción de nutrientes. Ayudan a eliminar o mejorar los síntomas y las alergias. Su gran aporte en enzimas beneficia al hígado y al páncreas. Favorecen el buen estado de la piel y las mucosas y tiene efecto remineralizador sobre el organismo.

Se recomienda el consumo de pickles a personas que han estado medicados con antibiótico ya que ejerce un importante efecto depurativo sobre el organismo y también a las personas con ácido úrico y a las que tienden a retener líquido.

Ingredientes:

- Para el pastel:
1 vaso de mijo
3 vasos de agua
1/2 vaso de calabaza troceada
1/2 vaso de coliflor
2 cucharadas soperas de pickes
sal gorda marina sin refinar

- Para el aderezo:
3 cucharadas soperas de puré de cacahuetes
1/2 vaso de agua caliente
1 cucharada de salsa de soja soyu o tamari

Elaboración:

Lavar el mijo bien lavado y escurrirlo. Trocear la calabaza y la coliflor. Poner los tres ingredientes en una cacerola y añadir el agua. Añadir una pizca de sal y cocinar tapado 40 minutos. Los 5 primeros minutos a fuego alto y el resto al mínimo, utilizando un difusor en caso de ser necesario.
Transcurridos los 40 minutos verter en el molde el contenido de la cazuela
 
Mientras se templa preparamos el aderezo, mezclando todos los ingredientes y removiendo bien hasta que se mezclen todos los ingredientes. El medio vaso de agua es orientativo, si te gusta más pastosa no lo pongas todo, y si la prefieres más ligera, añade un poco más.
Para finalizar el pastel, incorporamos el aliño. Se puede hacer de dos maneras, añadiéndolo al pastel removiendo y mezclando bien, o cubriendo el pastel con la crema resultante del aliño, así es como lo he hecho en esta ocasión, y de remate colocamos por encima el pickle repartido por todo el pastel...... y a disfrutar esta delicia.



"¡Ojalá vivas todos los días de tu vida!"-Jonathan Swift.





jueves, 13 de octubre de 2016

Sopa de fideos soba y verduras

Rica sopa para esta época en la que empieza a apetecer coger más la cuchara que el tenedor. 
Hemos utilizado en esta ocasión fideos o noodles soba. Soba es la palabra japonesa para el trigo sarraceno o alforfón, pero que también se emplea para referirse a los fideos largos de grosor fino realizados con harina de este cereal. La proporción de harina de trigo sarraceno puede variar dependiendo de cada tipo y fabricante, combinándose casi siempre con una pequeña parte de harina de trigo común. Nos pueden recordar a los espaguetis, pero con un color oscuro y un perfil plano, no redondeado.

Los fideos soba son uno de los productos más populares y más consumidos en todo Japón desde hace siglos, variando las recetas y formas de servirlo dependiendo de la zona y la época del año. Una de las ventajas que ofrece los fideos soba es su versatilidad a la hora de degustarlos: durante el invierno es más frecuente degustarlo acompañado de un caldo caliente, o como si fuera una sopa con distintos ingredientes por encima y cuando llega el calor se prefieren tomar enfriados, servidos junto a cuencos de salsas frías para mojarlos y diferentes ingredientes de temporada como acompañamiento.

Originario de Asia, el trigo sarraceno o alforfón en realidad no es propiamente un cereal, ya que no es una planta gramínea sino que pertenece a la familia de las poligonáceas. Sus especiales características hacen que sea un producto nutricionalmente muy interesante ya que posee propiedades que lo diferencian del trigo común, y ofrece muchas posibilidades en la cocina, tanto en grano como en harina.

Es una fuente de hidratos de carbono complejos que destaca por su alto contenido en proteínas y por ser fuente de aminoácidos esenciales, especialmente lisina. También posee vitaminas del grupo B en mayor porcentaje que otros granos integrales, y es una buena fuente de ácido linoleico. Destaca también la presencia de minerales, especialmente potasio y magnesio. Una de sus características principales es que no posee gluten, pero los celíacos deben tener cuidado a la hora de consumir fideos soba ya que, como se ha señalado, se suelen elaborar con una parte de harina de trigo.

Hasta hace unos años era difícil encontrar fideos soba en nuestro país, pero por suerte eso está cambiando. Suelen tener en comercios especializados, tiendas asiáticas, locales de importación y también cada vez más en herbolarios y tiendas de productos ecológicos. .

Si no habéis probado estos fideos soba os animo a darles una oportunidad. Es un tipo de pasta diferente a la que podemos estar acostumbrados, pero su sabor, textura y sus propiedades hacen que sea una opción muy interesante para variar en nuestra cocina. 

Ingredientes:

1 Cucharada sopera de aceite de sésamo
1 Cebolleta cortada en medias lunas
1 taza de repollo cortado finamente
1 taza brócoli
3 Rabanitos medianos, cortados en cerillas
2 setas Shiitake grandes laminadas finamente
100 gr de fideos (noodles) Soba
1 taza de hojas de acelgas cortadas finamente
1 litro de agua
Parte verde de la cebolleta, picada finamente: 1/4 taza o perejil
3 cucharadas soperas de salsa de soja Tamari o Soyu
2 cucharadas soperas de zumo de jengibre
1 cuacharada de postre de aceite de sésamo
Sal marima

Elaboración:

Ponemos en una olla a calentar el aceite de sésamo y salteamos la cebolleta a fuego medio durante 5 minutos hasta que esté traslúcida. 
Añadiremos a continuación el repollo, el brócoli y los rabanitos, saltearemos 4 minutos más con un poco de sal, no mucha porque al final añadiremos la salsa de soja que es salada. Agregamos las setas shiitake y continuamos salteando hasta que éstas reduzcan su tamaño, unos 3 minutos.
Añadir el agua y llevar a ebullición. Bajar el fuego a mínimo y cocer durante 10 minutos a fuego lento tapado.
Para acabar, añadimos los fideos de trigo sarraceno y dejamos hervir 5 minutos más. En el último minuto añadir las acelgas troceadas finamente y aderezar la sopa con salsa de soja soyu o tamari, zumo de jengibre fresco.
Para darle un toque crudo, decoramos el plato con sésamo tostado y la parte verde de la cebolleta a trocitos pequeños.

Buen provecho!!


"El amor es tan importante como la comida. Pero no alimente"- Gabriel García Márquez





miércoles, 28 de septiembre de 2016

Hamburguesas de zanahoria y calabacin

En casa hace mucho tiempo que no comemos carne, pero hamburguesas si que seguimos consumiendo, vegetales, claro!! 
Las que compramos están buenas, pero como las hechas en casa no hay nada!


Esta receta es muy sencilla, no tiene ningún misterio, y rápida, y las hamburguesas tienen un sabor estupendo. Las puedes consumir acompañando un plato de arroz integral hervido o como nosotros en esta ocasión, en un panecillo de harina integral de espelta con lechuga, tomate, pepino y cebolla, pedazo de hamburguesa!! deliciosa.

Aquí os dejamos la receta:

Ingredientes:

2 calabacines
2 zanahorias
1 cebolla
2 dientes de ajo
4 cucharadas soperas de pipas de girasol
5 cucharadas soperas de harina de garbanzos
3 cucharadas soperas de agua
aceite de oliva de virgen de primera prensión
pimienta
sal

Elaboración:

Rallamos las zanahorias y los calabacines, picamos la cebolla y los ajos. 
 
Calentamos una sartén con un poco de aceite de oliva virgen de primera prensión y sofreímos la cebolla y los ajos. Cuando la cebolla empiece a ponerse transparente, añadimos la zanahoria y el calabacín rallados y salteamos hasta que queden blandos.
Mientras tanto mezclamos en un bol la harina de garbanzos con el agua batiendo con un tenedor. Debe quedar una mezcla muy espesa.
Colocamos la verdura salteada en un bol, salpimentamos, añadimos las pipas y la mezcla de harina de garbanzos, removemos bien y hacemos las hamburguesas con las manos. Si las hamburguesas no se pegan añadimos un poco más de la mezcla de harina de garbanzos y agua.
Ponemos muy poco aceite de oliva de nuevo en una sartén y hacemos las hamburguesas a la plancha y servimos como más nos guste. Buen provecho!!
 



"Que tus decisiones sean un reflejo de tus esperanzas,no de tus miedos"- Nelson Mandela



viernes, 23 de septiembre de 2016

Ensalada de quinoa y remolacha

Para cerrar la temporada veraniega, añadimos al recetario otra receta con quinoa. Utilizamos varios ingredientes, pero el que le da el color y sabor es la remolacha.
La remolacha es una raíz, rica en hidratos de carbono, ácido fólico, potasio y sustancias antioxidantes, lo que la convierte en una buena aliada, especialmente en personas con anemia ó personas convalecientes. 

La remolacha es una planta perteneciente a la familia de las quenopodiáceas, de la cual las hojas y la raíz son comestibles. También es conocida como acelga blanca, ya que la acelga es una subespecie de la remolacha en la que se desarrolló para su consumo la hoja, no la raíz.

Existen numerosas variedades de la especie, pero las más importantes son la forrajera (se utiliza sobre todo en la alimentación animal) y la común o roja.

Se sabe que los romanos fueron una de las primeras civilizaciones que cultivaron remolacha para utilizar sus raíces como alimento; después se extendió a todo el norte de Europa, donde se utilizó al principio para la alimentación animal y posteriormente para el consumo humano, que se popularizó en el siglo XVI en la dieta de ingleses y alemanes.

La popularidad de la remolacha creció en el siglo XIX, cuando se descubrió que era una fuente concentrada de azúcar, y su cultivo se destinó a la producción de azúcar o alcohol. Hoy en día los principales productores comerciales de remolacha son Alemania, Francia, Estados Unidos, Rusia y Polonia.

La remolacha fresca destaca por su contenido en ácido fólico, potasio y sustancias antioxidantes como las betalaínas y compuestos fenólicos como el ácido ferúlico (el más abundante).

Se puede consumir cruda, en licuados y rallada en ensaladas, o hervida, en ensaladas, hummus, purés.

Ingredientes:

1 vaso de quinoa
1 remolacha rallada
1 zanahoria rallada
1 cebolla
aceite de oliva primera prensión en frío
1/2 taza de pasas
25 gr de algas hiziki 
8 tomates secos
concentrado de manzana
mostaza
agua 
salsa de soja soyu o tamari

Elaboración:

Lavamos bien y escurrimos la quinoa, añadimos 2 vasos de agua a una cazuela y la llevamos a ebullición sobre unos 20 minutos a fuego medio. La escurrimos y la dejamos enfriar.
Preparamos el alga hiziki La ponemos en remojo durante 1 hora como mínimo. Al hidratarse crece muchísimo, así que con una pequeña cantidad es suficiente. Escurrimos y desechamos el agua del remojo. La cocemos en una agua nueva durante 20 minutos, la escurrimos y tiramos el agua de cocción. Reservamos hasta que se haya enfriado.
A continuación ponemos a remojo las pasas e hidratamos en agua los tomates secos. 
Mientras rallamos la remolacha y la zanahoria. Pasados 10 minutos escurrimos las pasas y los tomates secos, éstos últimos los fileteamos.

 
Troceamos la cebolla a cuadraditos y la salteamos 5 minutos en una sartén con un poco de aceite de oliva. No tiene que pocharse, tiene que quedar crujiente.

Y por último preparamos el aliño: ponemos en un tarro de cristal y cucharada sopera de concentrado de manzana, una de aceite de oliva, una de agua y una de salsa de soja soyu o tamari, una pizca de sal y mezclamos bien, a continuación añadimos al aliño una cucharada de café de mostaza (nosotras hemos gastado mostaza a la antigua). Cerramos el tarro y movemos bien para que se mezclen todos los ingredientes.
Montamos la ensalada, añadiendo a la quinoa el alga hiziki, la remolacha, la zanahoria, los tomates secos, las pasas y la cebolla salteada. Aliñamos con el preparado del tarro y listo para disfrutar, que aproveche!!!


"Cada uno da lo que tiene en el corazón y cada uno recibe con el corazón que tiene"- Oscar Wilde.