miércoles, 25 de abril de 2018

Estofado de habas con hinojo

Temporada de habas y de hinojos. Una suerte tener un trocito de tierra y plantar lo que elijas ... un lujo. Plantamos habas e hinojos y de éstos tenemos muuuuchos, entonces los comemos .... con legumbres, escabechados, en salteados, en cremas y purés .... y con habas porqué no?


Las habas son legumbres –de coloración verde claro- y pertenecen a la especie Vicia Faba. Esta planta es originaria de los países asiáticos siendo una de las plantas que desde tiempos inmemoriales cultiva el ser humano: era conreada ya por los Romanos, Egipcios y Griegos, y es de las primeras legumbres que el hombre empezó a consumir hace ya uno tres mil años.

Como es típico en las legumbres, los granos muestran cierta flexibilidad en el almacenamiento, por lo que las podemos encontrar frescas, secas, en conserva o congeladas. Pero a diferencia de las lentejas, garbanzos y judías, al igual que los guisantes, tienen la ventaja que se pueden comer crudas beneficiándonos de su dulce sabor y manteniendo intactas todas sus propiedades nutricionales. Las habas con vaina bien tiernas se pueden consumir como si fueran judías verdes. Desgranadas son ideales para comerlas crudas en tortilla, rehogadas, cocidas al vapor, salteadas, en menestra, etc. Las más grandes suelen prepararse hervidas porque tienen la piel más dura y resultan deliciosas en potajes, sopas, purés, estofados… Si las combinas con hierbas aromáticas como el hinojo, la menta, el comino, tomillo y otros, se evita padecer flatulencias al consumirlas.

Las habas son una buena fuente de vitaminas del grupo B, de gran importancia para el correcto funcionamiento del sistema nervioso, especialmente tiamina (vitamina B1) y folatos (vitamina B9). Contienen gran cantidad de manganeso, un minerales con acción antioxidante, que ayudar a la cicatrización de las heridas y a la absorción de algunas vitaminas. 

Fósforo, magnesio y cobre están presentes en forma significativa, aportando, por 100g de producto, más del 40% de nuestras necesidades diarias de cada uno de ellos. Estos tres minerales son de gran importancia para el desarrollo y mantenimiento óseo, la contracción muscular y el impulso nervioso. Estos minerales hacen de las habas un alimento muy ideal para las personas que practican deporte y quieren conseguir un buen desarrollo muscular. Además sus altas dosis de proteínas vegetales ayudan a mantener los músculos en perfectas condiciones.

Son un alimento libre de grasa y con alto contenido en fibra, por lo que es ideal para las personas que quieren mantener su peso de la mejor forma posible.

La mejor época para disfrutar de las habas es la primera mitad del año, desde enero hasta junio aproximadamente, ya que en esas fechas es fácil encontrar habas frescas, las mejores para cocinar. 

El otro protagonista de este estofado es el hinojo. El Hinojo, Foeniculum vulgare, es originario del sur de Europa, aunque actualmente su cultivo está extendido en todo el mundo. Es un bulbo blanco con unos tallos verdes y flores amarillas, y podemos aprovechar todas sus partes, incluyendo las semillas. En cuanto a su sabor es muy agradable, similar al regaliz y al anís, y se usa en sopas, salteados, salsas, ensaladas, panes, etc. Ya en la antigüedad el hinojo era un alimento muy valorado por su aporte nutricional y medicinal. Hace más de 3000 años aprovechaban las bondades de esta planta de la familia botánica de las Umbelíferas en países como Egipto, Grecia, la India o durante la época romana.

El hinojo nos aporta Vitaminas del grupo B (B3, B6, B9 o Ácido fólico), provitamina A, rico en Vitamina C y minerales como el potasio, fósforo, hierro, calcio o magnesio.

El hinojo pertenece a la misma familia que otras hortalizas como el apio, la zanahoria, la chirivía y plantas aromáticas y medicinales como el cilantro, el eneldo, el perejil o el anís verde.

Es un buen antioxidante, que fortalece nuestro sistema inmune, gracias al ser rico en vitamina C; por su contenido en hierro es muy beneficioso para prevenir y combatir la anemia; también reduce los niveles de colesterol en sangre, previniendo enfermedades coronarias; es antipirético, disminuyendo la fiebre.Está indicado para las personas que retienen líquidos y enfermedades reumáticas debido a su acción diurética y es beneficcioso su uso durante la menopausia y para aliviar pequeñas molestias menstruales.

El hinojo es una verdura aliada de las personas que tienen problemas del sistema digestivo
Incorpora esta verdura si estás haciendo dieta para adelgazar porque da sabor y es saciante y nutritiva e incluso es capaz de aliviar las náuseas y también mejora los procesos digestivos y gracias a su efecto carminativo, disminuye la generación de gases, siendo muy efectivo para los casos de flatulencia.

También mejora la función hepática, por lo que es un aliado para la salud de nuestro hígado, sobre todo en primavera.

Este estofado está riquísimo acompañando a un arroz integral, cualquier otro cereal o con pasta, así es como más me gusta.

Ingredientes

1/2 kg de habas desgranadas
2 bulbos de hinojo
1 cebolla
2 ajos
sal marina sin refinar
aceite de oliva ppf
1 c.p. tomillo seco

Elaboración

Lavamos bien los hinojos y los troceamos a cuadraditos o en juliana (siguiendo los nervios), hacemos lo mismo con la cebolla y los ajos. En una cazuela vertemos 2 cucharadas soperas de aceite de oliva ppf y doramos un poco los ajos. Antes de que se doren demasiado añadimos la cebolla y el hinojo, y rehogamos unos 7 minutos o hasta que todo esté pochado. Añadimos un poco de sal y las habas.

Tapamos la cazuela y bajamos el fuego al mínimo y dejamos cocinar lentamente, así no hará falta añadir agua y se harán con la suya propia. Removemos de vez en cuando con cuidado de no romper las habas, rectificamos de sal y a media cocción añadimos el tomillo seco y volvemos a tapar.

Dependiendo del fuego, de la cazuela y del tamaño de las habas necesitarás más o menos tiempo de cocción. Como mínimo, 30 minutos. Ve probando y cuando las habas más grandes estén tiernas, apagas.

Este estofado lo puedes comer solo, pero a mi me encanta acompañado de un poco de pasta integral de espelta escológica, así es como hoy lo hemos comido.

Espero que te guste esta receta o que al menos te inspire a hacer la tuya propia. Bonito día ... o noche, es función de cuando me leas.



"El "vivir desde el sentir" se alimenta de ser educados desde el sentir nuestras emociones. ¿A que esperamos para incluirlas en nuestro menú diario?. Me siento alegre, me siento feliz, me siento triste, me siento... El que podamos reconocer nuestro estado emocional es una subida de octavas en el proceso de nuestro autoconocimiento y una dirección hacia vivir con más conciencia nuestra viva"-Juan José Cortina.



martes, 13 de marzo de 2018

Sopa de dupuy

Hoy os presento una variedad de lentejas que aún no había probado, la variedad Dupuy o verdina. Es una lenteja pequeña, verdosa parda-amarillenta con manchas oscuras, de propiedades similares a las lentejas comunes, repleta de nutrientes que la hacen un esencial en la despensa. Su particularidad es que no se deshacen durante la cocción, no resultan harinosas y tienen un sabor sutil y agradable. Otra ventaja es que su piel es fina por lo que resultan algo más digestivas que otras legumbres por lo que genera menos flatulencias.
Este tipo de lenteja se cultiva en ciertas partes de Castilla y León aunque es originaria de la región de "Le Puy-en-Velay" (Francia), allí es denominada "Lentille verte du Puy" y cuenta con denominación de origen protegida a nivel Europeo. Conocida, por esta razón, en España como lenteja francesa.

Las lentejas dupuy ,son un alimento imprescindible en caso de anemia y desmineralización. Mucho más ricas en hierro y en folatos que las demás lentejas, aportan por cada 100 gr., 25 gr. de proteína vegetal, el 33% de la necesidad diaria de magnesio, el 66% de la necesidad de hierro ,el 31% de zinc, y del 27 al 43% de vitaminas del grupo B. Son antioxidantes debido a la presencia de antocianinas (pigmentos hidrosolubles que se hallan en las células vegetales y que pertenecen al grupo de flavonoides) lo que le da un gran efecto antioxidante protegiendo contra muchas enfermedades como el declive intelectual o las enfermedades cardiovasculares. Son muy ricas en fibra, resultando indicadas para reducir colesterol y estreñimiento, aunque en este punto pierden frente a las lentejas de mayor tamaño pero el tener la piel más fina facilita la digestión y evita las flatulencias.

Acompañar de perejil picado para poder asimilar mejor el calcio y de algún cereal para completar el perfil proteínico. Bien se acompañan de trigo sarraceno o arroz. 

En esta sopa las he combinado con las verduras que tenía en la nevera y alga kombu que, además completar el sabor del guiso, os recomiendo que añadáis algas a las legumbres ya que las hacen más digestivas, acortan la cocción y además aportan minerales.

Ingredientes:

1 vaso de lentejas dupuy
1 trocito de alga kombu
1 cebolla roja
3 dientes de ajo
un puñado de perejil
sal mariana sin refinar
1 tomate rallado
1 puerro
un trozo de calabaza
1 calabacín
1 manojo de judías verdes
2 hojas de col Kale


Elaboración:

Poner en remojo las lentejas dupuy la noche anterior. Antes de cocinarlas, tirar el agua de remojo y ponerlas en agua fría, limpia, con 1 trocito de kombu. 
En una olla sofreír una cebolla roja cortada fina y los 3 dientes de ajo y el perejil picado. Cuando la cebolla esté dorada, añadir la sal marina y el tomate rallado. Agregar las lentejas con el agua y el alga kombu y todos los vegetales cortados finamente.
 
Cocinar hasta que las lentejas estén hechas, 20-30 minutos más o menos, a diferencia de las demás lentejas quedan enteras. Servir cada plato con un poco de perejil picado por encima.





"La libertad consiste en ser dueños de la propia vida"- Platón





miércoles, 7 de marzo de 2018

Panna cotta con sirope de dátiles

La panna cotta (en italiano literalmente ‘nata cocida’) es un postre típico de la región italiana del Piamonte (Valle d’Aosta), elaborado a partir de crema de leche, azúcar y gelatificantes, que se suele adornar con mermeladas o miel. Recuerda al flan, pero su sabor es más lácteo y tiene una textura más parecida a la de la gelatina que a la del flan.

La elaboración tradicional​ de la panna cotta no incluye la gelatina ya que su uso es posterior a la aparición de este postre. Actualmente se utiliza un gelatificante de origen animal (gelatina) o vegetal (agar-agar) además de la nata, la leche y el azúcar. 

Esta receta la he adaptado y he hecho una versión "verde" es decir sin ingredientes de origen animal y he modificado también la proporción de los ingredientes. El gelatificante que he utilizado es el agar-agar, también llamado kanten, he sustituido el azúcar por sirope de arroz y en lugar de nata he usado leche de coco que es más grasa que cualquier otra bebida vegetal y además le aporta mucho aroma.

El agar-agar es rico en fibra soluble, que se convierte en una gelatina suave y nutritiva. Es un componente de diversos tipos de algas, que se han hervido durante varias horas y secado a la intemperie. Es insípida, por lo que absorbe el sabor de los alimentos con los que se combina. Es reconstituyente, ligeramente laxante y depura el sistema linfático. 
Se utiliza mucho en la cocina para preparar gelatinas y postres, fundamentalmente en flanes, cremas, salsas frías, ensaladas, para espesar sopas o potajes y como base de gelatinas de frutas. Para que actúe, tenemos que hervir el agar-agar unos minutos, 5 si está en polvo y 8-10 minutos si el agar-agar está a copos.

Dependiendo de la textura que queramos dar a nuestra receta (gelatina, natillas, crema ....) utilizaremos mayor o menor proporción de agar-agar. En el caso de esta receta, como la textura deseada era consistente, he utilizado una proporción de 1 gr de agar-agar en polvo (2 gr agar-agar si está en copos) por cada 250 gr de mezcla, teniendo en cuenta que 1 cucharadita de café equivale a 1 gramo más o menos.

Ingredientes:

250 ml bebida vegetal de avena 
200 ml leche de coco 
60 gr sirope de arroz 
2 gr de agar agar en polvo 
2 c.s. coco rallado 
c.n. sirope de dátiles 

Elaboración:

Primero elaboramos el sirope de dátiles, triturando hasta conseguir el sirope 100 gr de dátiles medjool sin hueso y remojados 4 horas con 100 ml de agua y el zumo de medio limón. Reservamos en un tarro de cristal en el frigorífico.

A continuación colocamos el resto de ingredientes en una cazuela y mezclamos muy bien con las barillas de mano antes de encender el fuego. Cuando esté todo bien mezclado, llevamos a ebullición dejando que hierva durante 5 minutos removiendo de vez en cuando.

Apagamos el fuego y colocamos en moldes individuales. Cuando se enfríe, veremos que la mezcla se ha solidificado y lo introducimos en el frigorífico durante 4 horas al menos.
Para emplatar, soltar con cuidado la panna cotta de los moldes y adornar como en este caso con el sirope de dátiles, o con concentrado de manzana a modo de caramelo, miel o mermelada de frutos rojos. A disfrutar!!!




"Encuéntrate y sé tú mismo; recuerda que no hay nadie como tú."- Dale Carnegie



martes, 20 de febrero de 2018

Alubias rojas con hinojo y calabaza

El hinojo es una hortaliza de suave textura y peculiar aroma que actualmente se considera una verdura selecta.


Se conoce con el nombre común de hinojo, pero su nombre científico  es Foeniculum vulgare. Pertenece a la familia de las Umbelíferas, entre las que también se encuentran el apio, la zanahoria y el perifollo.
Es un bulbo de color blanquecino, el tallo verde claro, las hojas de color verde brillante con las flores color amarillas y con un sabor muy parecido al del apio, pero algo más intenso.
Se suelen consumir los bulbos frescos en ensalada, aliñados con aceite y limón y cocinados al vapor o hervidos como el resto de hortalizas. 

Cuándo lo encontramos

La temporada del hinojo comienza a finales de otoño y se extiende durante el invierno y la primavera. Es una planta que no soporta bien el exceso de calor, por lo que en verano será extraño encontrar ejemplares de hinojo de calidad.

Características nutritivas

El hinojo es una hortaliza con un valor energético escaso que apenas puede llegar a aportar hasta 31 kcal/100g. Hablamos de una hortaliza con un contenido en agua importante, al igual que la mayoría de hortalizas (90%). Su contenido en hidratos de carbono es considerable (4,19%), siendo muy destacable su contenido en fibra (3,1%). Contiene cierta cantidad de proteínas 1,24% y cantidades casi inapreciables de grasa (0,2%).

En cuanto a minerales, es de destacar el elevado contenido en potasio, siendo éste el que se encuentra en mayor proporción en el hinojo. Pero además podemos citar otros minerales que se encuentran en cantidades muy importantes: magnesio, hierro, calcio y fósforo.

Respecto al aporte de vitaminas, el hinojo es una de las hortalizas con mayor contenido en vitamina C, siempre y cuando se consuma fresco. Por otra parte destaca la gran cantidad de ácido fólico que pueden llegar a contener. Y además de las anteriores contiene vitaminas B1, B2, niacina, B6, y vitamina A.

Beneficios de su consumo

Algunas de estas propiedades medicinales atribuidas al hinojo son:

- Dispepsia (malas digestiones): presenta una potente acción tonificante de los procesos digestivos. Se recomienda especialmente en la indigestión, la pesadez de estómago, la falta de apetito y la flatulencia.
- Estreñimiento: está indicado en aquellos individuos que sufren estreñimiento debido a una deficiente motilidad del intestino.
- Hipocolesterolemiante: presenta cantidades importantes de vitamina C, ácido oleico, calcio y magnesio, reduciendo los niveles de colesterol en sangre, previniendo así el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
- Antioxidante: por su elevado contenido en vitaminas, especialmente la vitamina C, y ciertos aminoácidos, el hinojo puede considerarse uno de los mejores antioxidantes.
- Diurético: debido a su composición tiene la capacidad de facilitar la producción de orina.
- En cambio, por su elevado contenido en yodo, se recomienda restringir su consumo en caso de hipertiroidismo.

Del otro ingrediente fundamental de la receta, a parte de las judías rojas, la calabaza, no te cuento nada, ya que aquí puedes encontrar recetas con ellas y sus propiedades más destacadas.



Receta

Ingredientes
300 gr de judias rojas cocidas
1 sello de alga kombu
sal marina sin refinar
aceite de oliva ppf
caldo vegetal y en su defecto agua necesaria
1/4 de calabaza a trocitos
1 bulbo de hinojo
1/2 cebolla
1 cc de cominos
1 cc de semillas de cilantro

Elaboración
Ponemos a remojo las judías la noche anterior con el trozo de alga kombu. Tras 8 horas de remojo las enjuagamos bien y las ponemos en la olla exprés solas. Cuando empiece a hervir des espumamos y cerramos la olla. Cuando empiece a silbar la válvula las cocemos 40 minutos. Una vez cocidas reservamos.

Lavamos, pelamos y troceamos bien la calabaza sin piel. Hacemos lo mismo con la cebolla y el bulbo de hinolo.

Ponemos en una cazuela un chorrito de aceite de oliva ppf y cuando esté caliente añadimos la cebolla, la sofreímos 3 minutos y a continuación añadimos el hinojo. Esperamos 8-10 minutos a que el hinojo se rehogue, le cuesta un poco más que a la cebolla. Añadimos entonces la calabaza y las especias. Rehogamos un par de minutos y añaimos las judías rojas con su caldo de cocción y completamos hasta cubrirlo todo con caldo vegetal.

Dejamos cocer durante 30 minutos y listo, a la mesa.





"Honra tu camino. Fue tu elección, fue decisión tuya, y en la misma medida en que tú respetas el suelo que pisas, este mismo suelo respetará tus pies. Haz siempre lo más adecuado para conservar y mantener tu camino, y él hará lo mismo por ti".- Paulo Coelho 










martes, 6 de febrero de 2018

Remedios naturales con kuzu

El kuzu es una raíz de un árbol que al molestar y lavarlas repetidas veces, y tras un periodo de secado, quedan como pequeñas piedras blancas con multitud de beneficios.


Incorporar el kuzu en el maletín de remedios caseros puede ser de gran utilidad para superar pequeños trastornos comunes. Es fácil de utilizar, el sabor es neutro, no posee efectos secundarios y puede sustituir a medicamentos como antigripales y analgésicos. 

¿Para que podemos utilizar el kuzu?


La característica más importante de esta raíz es que ayuda a generar la flora intestinal y a fortalecer los intestinos. Es un regulador intestinal, funciona tanto en los casos de estreñimiento como en los casos de diarrea, espasmos intestinales, intestinos perezosos..etc. Combate la acidez, promueve las bacterias digestivas beneficiosas y desinflama el intestino. Su fibra, además, ayuda a que se absorba menos azúcar y colesterol nocivo en la sangre.

Es muy eficaz en los casos de cefaleas, dolores de cabeza, migrañas o vértigos

También muy efectivo para reducir la fiebre y de gran ayuda en estados gripales para reducir la tos y los resfriados. 

Es alcalino y vigorizante, siendo de gran ayuda cuando nos encontramos con cansancio crónico o fatiga, gracias a su alto porcentaje en hidratos de carbono, los cuales proveen al cuerpo energía.

Es rico en isoflavonas, especialmente la daidzeína, sustancia que ayudan a mejorar la circulación sanguínea y a irrigar más y mejor sangre al cerebro y sistema nervioso, ayudando a prevenir enfermedades del sistema cardiovascular.

Además en la medicina china se utiliza para tratar los síntomas de menopausia y la diabetes.

Y en la cocina se utiliza para sustituir harinas, sobre todo en salsas, aderezos, etc... ya que es un espesante.

¿Cómo utilizamos el kuzu?


En primer lugar disolvemos una cucharadita de kuzu en un vaso de agua a temperatura ambiente. Después lo ponemos a calentar sin dejar de mover. Cuando el agua pasa de blanca a transparente ya lo tenemos listo. Dejamos enfriar unos momentos y tomamos caliente.

Algunas recetas con kuzu


Té de kuzu con umeboshi y shoyu (Ume- sho-kuzu): 

Esta bebida fortalece la sangre, alcaliniza, revitaliza, ayuda a la digestión y está indicada en el tratamiento de muchas enfermedades intestinales y enfermedades degenerativas. Indicado también para alergias, anemia, piel atópica, colitis, diarrea, diabetes, fatiga y otros desórdenes. 

Ingredientes:
Una cucharita de kuzu
1 ciruela de umeboshi
1 cucharilla de café de shoyu

Elaboración:
Disolver el kuzu en un poco de agua fría, hacer hervir 1 vasito de agua, agregar el kuzu disuelto, bajar el fuego y remover constantemente para evitar que se hagan grumos y el líquido blanco se haga translucido. Cortar la ciruela umeboshi en trocitos pequeños y añadirla, cocer 2 minutos más, incorporar la cucharilla de shoyu dejar cocer 3 minutos. Tomar y comer caliente.

Té de ame kuzu

Este té actúa como relajante, alivia el dolor de cabeza en la parte de atrás de la cabeza, alivia los síntomas de un cólico vesicular, y ayuda a conciliar el sueño ya que relaja el cuerpo y la mente. 
Se recomienda especialmente para niños/as y puede reducir la fiebre en bebés. Es también buena para problemas estomacales e intestinales y cuando hay hipoglucemia, calambres pre-menstruales o menstruales.

Ingredientes:
1 cucharita de kuzu
1 vaso de agua fría
1 cucharita de Melaza de cebada

Elaboración:
Disolver una cucharilla de kuzu en un vasito con agua fría. Hacer hervir un vasito de agua y añadir el kuzu ya disuelto, llevar a fuego alto medio, incorporar la melaza de cebada y remover constantemente hasta conseguir que el líquido se vuelva translucido. Beber caliente.

Zumo de manzana con kuzu

Indicado para condiciones de tensión interna, especialmente del hígado y/o páncreas. Alivia instantáneamente la ansiedad por el dulce aportando una reconfortante sensación de relax. Está también indicado para fiebres ligeras infantiles, tensión pre-menstrual y menopáusica.

Ingredientes 
1 vaso de zumo de manzana
1 cucharada de café de kuzu

Elaboración
Diluir el kuzu en un poco de agua a temperatura ambiente y añadirlo en una cazo al zumo de manzana. Cocinar removiendo constantemente hasta que la mezcla se aclare y se espese sin que llegue a hervir. Se puede tomar a tacitas pequeñas no más de 2 veces al día.


Las indicaciones terapéuticas de estos remedios no tienen intención de sustituir ninguna medicación ni los consejos de facultativos médicos pero pueden ser muy beneficiosos si se emplean junto a una dieta adecuada. 


"El primer paso para el cambio es la conciencia, el segundo la aceptación". Nathaniel Branden.



miércoles, 24 de enero de 2018

Calabaza dulce asada rellena de frutos secos

La calabaza es una hortaliza muy versátil que encontramos en el mercado todo el año, pero es en otoño e invierno cuando más podemos disfrutar de ella. Es un alimento muy saludable y nutritivo, es bajo en calorías y rico en vitaminas y minerales, ideal para todo tipo de dietas.


La calabaza tiene un elevadísimo contenido en agua, más del 90%, su aporte de calorías y proteínas es bajo, en cambio aporta más carbohidratos, y cuanto más dulce sea la calabaza más aún aportará. Se considera un excelente alimento por sus propiedades antioxidantes, es rica en betacarotenos (flavonoide que se considera anticancerígeno). También es rica en vitamina C (aunque queda muy lejos de las naranjas) y contiene vitaminas del grupo B, E y ácido fólico. En cuanto a minerales, destaca el calcio, el magnesio, el manganeso y el potasio.

Por su composición nutricional, la calabaza recibe el trato de alimento adecuado para todo tipo de dietas, mejora la salud del corazón y de la vista, previene el cáncer, es antiinflamatoria, diurética, previene el estreñimiento, y favorece la dieta de las personas diabéticas puesto que sus carbohidratos son de absorción lenta.

Aquí os dejamos esta receta, sencilla de hacer y deliciosa que es es uno de mis postres preferidos.

Ingredientes:

1 calabaza para asar
*Frutos secos variados crudos y sin sal, a elegir por nosotros (almendras -con piel o sin piel-, nueces, avellanas, pepitas de calabaza…)
*Fruta seca -deshidratada-, también a nuestra elección (orejones -albaricoques deshidratados-, pasas, ciruelas, dátiles…)
1 manzana que no sea ácida (Golden, Royal…), pelada, sin corazón y cortada a trocitos
2 c.p canela en polvo

*Nota: No pongo cantidades porque dependiendo del tamaño de la calabaza, de los frutos y frutas que elijamos meter dentro y del hueco que nos quede una vez limpia, nos cabrá más o menos volumen.

Elaboración:

Elige una calabaza más bien pequeña, para así poder llegar con una cucharita a sacar de su interior las pepitas. (La mano no nos cabrá por el hueco que quede tras quitarle el rabo).

Lavamos la calabaza y vamos clavando un cuchillo afilado y con punta alrededor del pezón de la calabaza (la unión del rabo con la calabaza propiamente dicha), dando cuchilladas verticales y formando un hexágono o un octágono, de manera que rodeemos el pezón y con sumo cuidado procederemos a extraerlo. No digo de hacer el corte circular, porque la calabaza cruda está muy dura y nos costaría más. Por otro lado, tengamos en cuenta que el tamaño debe ser justo como mucho un dedo más grande que lo que abarca el rabo. 

Debe ser un tapón y no una tapa.Hay que tener mucho cuidado porque si empujamos más de la cuenta, se nos puede ir hacia el fondo y lo perderíamos en el hueco de la calabaza. Después puede costarnos mucho sacarlo. 
En esta ocasión como verás en la foto, la calabaza estaba dañada por un insecto y no tuve más remedio que cortar más superficie, pero tan solo hay que retirar el rabo a modo de tapón, 

Sacamos las pepitas con la ayuda de una cucharilla (la sopera probablemente no entrará, ni nuestra mano tampoco). Una vez limpia de pepitas introducimos los ingredientes elegidos, alternándolos. A medio relleno, añadimos la canela y continuamos metiendo por el hueco hasta que no quepa nada más. Yo en esta ocasión utilicé dátiles medjoul, orejones, ciruelas, almendras y la manzana.

Tapamos con su propio tapón y acuchillamos la calabaza por fuera (4 ó 5 cortecitos, solamente para que cuando se caliente no reviente o se nos raje y consigamos sacarla a la mesa entera).

Precalentamos el horno a 200 ºC, introducimos la calabaza al horno durante una hora y media más menos, dependiendo del tamaño de la calabaza. Para saber que está en su punto, tan solo tenemos que clavar un cuchillo y que se clave sin esfuerzo. A mi me gusta en su punto, no muy pasada, pero para gustos....

Dejamos enfriar y servimos a temperatura ambiente, cortando la calabaza a gajos.




"Embellece tu vida con pensamientos y con palabras. Trata tú mismo de descubrir cuáles han de ser los pensamientos que te embellezcan la vista y que, al convertirse en palabras, ofrezcan esta belleza a otros"








miércoles, 17 de enero de 2018

Guiso de garbanzos con col

¿Conoces las propiedades de las crucíferas? Son la familia de verduras con más beneficios nutricionales y terapéuticos. Es por eso que cada vez son más populares entre los seguidores de un estilo de vida sana. 

Estas verduras de invierno son originarias de Asia occidental y Europa. Desde la época de los romanos eran una especie de remedio para todo, y de donde se obtenían los principales medicamentos. Fue hace poco más de 30 años cuando su producción y consumo empezó a incrementarse de manera más generalizada. Actualmente, entre todas las hortalizas, este género ocupa el tercer lugar en producción y consumo por detrás de las patatas y los tomates.

Estos vegetales deben su nombre a que sus flores de cuatro pétalos se disponen en forma de cruz. Constituyen un amplio grupo con más de 338 géneros y 3000 especies, algunas muy conocidas, como la col, la coliflor, el brócoli, las coles de Bruselas, la berza, el repollo, la col rizada y otras que empiezan a oírse cada vez con más fuerza, como el kale.

Valor nutricional


Las plantas crucíferas son ricas en nutrientes, entre ellos, varios carotenoides, vitaminas C, E y K que fortalecen el sistema inmunológico y nos ayudan a afrontar el invierno con mayor energía y vitalidad. También son una reconocida fuente de fibra, folatos y minerales. Destaca su riqueza en calcio, donde una ración generosa de estas verduras aporta tanto calcio al organismo como un vaso de leche, lo que es muy bueno para los huesos y prevenir la osteoporosis. 

Estos alimentos contienen antioxidantes llamados isotiocianatos y glucosinolatos que contrarrestan los efectos de los radicales libres, ayudando a reducir el riesgo de algunos tipos de cáncer y a prevenir enfermedades cardiovasculares. 

El fuerte olor que desprenden durante la cocción, es debido al elevado porcentaje de azufre que contienen, responsable también del gusto perfumado y ligeramente amargo típico de estas verduras. Además, estos antioxidantes, poseen una potente acción antibacteriana, siendo beneficiosas para la piel y las articulaciones. Igualmente son ricas en ácido fólico, vitamina C, betacaroteno, y fibras.

¿Cómo conservar y cocinar las crucíferas?


Aunque se pueden comprar en los mercados todo el año, su mejor momento es el invierno y primavera. A la hora de escoger estos vegetales es importante su frescura, reconocible por un tronco firme y un color de hojas verde intenso. Se han de rechazar los ejemplares que tengan las flores abiertas, estén blandas o de color amarillento. Y para conservarlas en condiciones óptimas es preciso guardarlas sin lavar en una bolsa de plástico perforada dentro del frigorífico de tres a cinco días.

Debido a su versatilidad en la cocina se obtienen infinidad de recetas con estos ingredientes sanos y nutritivos. Muestra de su valor culinario es que las crucíferas son el ingrediente principal de algunos platos tradicionales, como son el Cocido en España, el Chucrut en Alemania y el Kimchi en Corea. Pero para que mantengan todas sus propiedades, la forma ideal de consumirlas es crudas, fermentadas (pickles), germinadas, fermentadas, licuadas, salteadas o al vapor. Si se hierven lo ideal es no pasar los 10 minutos. En caso de digestiones difíciles y gases se pueden cocinar con un trocito de alga kombu o un poco de comino o hinojo.

Esta familia de vegetales podría pasar perfectamente por funcional debido a su alto contenido en nutrientes y propiedades saludables. Deberíamos incluirlas, semanalmente, en nuestra alimentación para disfrutar de todas sus beneficiosas virtudes para nuestra salud.

Ingredientes: para 4 personas

400 gr de garbanzos cocidos
1/2 col
1 puerro
1 cebolla pequeña
1 zanahoria grande  
1 boniato rojo o 1 patata
1' 200 litro de caldo de verduras o en su defecto agua.
Aceite de oliva ppf
Sal marina sin refinar

Elaboración: 

Desechamos la parte verde del puerro, retiramos la primera capa, cortamos el extremo de la raíz, abrimos por la mitad a lo largo, lavamos bajo el chorro de agua fría para eliminar restos de tierra, sujetando bien de un extremo para que no se desmonte. Y cortamos en en dados diminutos y regulares entre 1 y 3 mm (brunoise). Pelamos la cebolla, la zanahoria (si es ecológica no hace falta) y cortamos de la misma forma.

Ponemos un poco de aceite de oliva virgen extra en la olla rápida, añadimos el puerro, la cebolla y la zanahoria, dejamos cocer unos minutos.

Mientras pelamos, lavamos, secamos y cortamos a dados pequeños el boniato rojo o la patata. La añadimos a la olla, mezclamos y dejamos cocer 2 minutos. Lavamos las hojas de la col y cortamos finamente, sobre todo aprovechamos las hojas más verdes, que normalmente son las que inconscientemente solemos desechar, pero son las que más contenido de calcio tienen.

Agregamos a la olla la col junto con los garbanzos, el caldo de verduras, condimentamos con sal, cerramos con la tapa y una vez silbe la válvula bajamos el fuego y dejamos cocer 10 minutos. Dejamos que se agote la presión, abrimos y servimos bien caliente.

Que aproveche!!


"La puerta de la felicidad se abre hacia adentro,hay que retirarse un poco para abrirla; si uno la empuja la cierra cada vez más".- Søren Kierkegaard



lunes, 8 de enero de 2018

Timbal de bulgur y calabacín con verduras asadas

De vuelta estoy ya tras el parón vacacional de navidad y comienzo el año con alegría, ilusión y ganas de compartir lo que cocino. Siempre con la premisa de utilizar ingredientes frescos, de proximidad (km 0), de temporada y ecológicos.

Empezamos el 2018 con esta bonita, aparte de deliciosa y variada receta que he cocinado con bulgur (si quieres saber más sobre el bulgur dirígete a este post), pero que lo puedes hacer con quinoa, cuscús o arroz basmati y con las verduras que prefieras.

Ingredientes:

1 taza de bulgur
2 tazas de agua
1/2 calabaza cacahuete
2 zanahorias
10 tomatitos cherry
1 calabacín
1 cp ajo en polvo
1 pizca de orégano
mezclum de lechugas u otra hoja verde
1 cs piñones
1 cs pipas calabaza
1 cs pipas girasol
1 cp semillas de amapola
5 tomates secos en aceite
sal marina sin refinar
aceite de oliva ppf

Elaboración:

Precalentamos el horno a 180ºC y mientras tanto lavamos y pelamos la calabaza y troceamos la mitad que contiene las semillas a medias lunas, lavamos y troceamos a rodajas las zanahorias y partimos por la mitad los tomates cherry. Colocamos en la bandeja de horno salpimentamos y rociamos con un poco de aceite de oliva. Horneamos entre 15-20 minutos. La calabaza y las zanahorias tienen que quedar crujientes, no blandas.
Mientras se hornean las verduras, cocemos el bulgur poniendo a hervir el agua en un cazo con una pizca de sal marina y añadiendo cuando hierva el bulgur. Hervir un par de minutos a fuego fuerte, después baja el fuego al mínimo y déjalo cocer tapado durante 15 minutos. Dejar reposar 5 minutos sin destapar, soltando el grano con un tenedor, ya que con esta proporción de agua no debe de quedar restos de ella tras la cocción.

A continuación cortamos el calabacín con un espiralizador, como por ejemplo éstos. Salamos, añadimos el orégano y la cucharadita de ajo en polvo. Calentamos una sartén a fuego alto y añadimos los espaguetis de calabacín y salteamos cuanto apenas 2 minutos; lo justo para que suelten el agua.
Preparamos el aliño de este plato, machacando en un mortero los tomates secos con un poco del aceite que los hidrata. Y tostamos en una sartén sin aceite las semillas hasta que empiecen a crujir.
 
Pasamos a emplatar: colocamos una cama de hoja verde en el plato, yo he usado un mezlum de hojas verdes con rúcula, lechuga rizada, lechuga roble, espinacas baby, etc... y encima colocamos un aro de emplatar y lo rellenamos en tres capas, una de bulgur, otra de calabacín con un poco del aliño de tomates secos y la última de bulgur. Repartimos la calabaza, tomate y zanahoria asadas por encima de la cama verde aderezando todo con el aliño de tomate seco y decoramos con las semillas tostadas. Listo para comer y disfrutar 😉😚





"La mayor felicidad de la vida es la convicción de que somos amados, amados por nosotros mismos; o más bien, amados a pesar de nosotros mismos”- Víctor Hugo.