lunes, 30 de julio de 2018

Ensalada de cebada con salsa de mostaza

La cebada es el cereal por excelencia para la primavera y el verano, es un cereal más proteico que el trigo pero con menos gluten, con muchas vitaminas, regulador del colesterol, protector del sistema nervioso y combate la ansiedad y depresión. También es una estupenda fuente minerales y muy rica en oligoelemntos, es emoliente, reconstituyente, digestiva, diurética, desintoxicante, antiinflamatoria y alcalinizante, además de estar indicado para las curas hepáticas de esta época.

A mi me encanta la cebada en sopa, pero la verdad es que en ensalada está muy rica, y da mucho juego.

Ingredientes:

Un vaso de cebada
un brócoli
maíz tierno biológico
zanahoria cortada a rodajas redondas
cebolla cortada a cuadritos
guisantes verdes
cebollino troceado pequeño
nori tostada
vinagreta de mostaza: 2 cs de mostaza, 10 tiras de cebollino fresco troceado, 1 cs de vinagre de arroz, 2 cs de melaza de arroz, un poco de aceite de sésamo.

Elaboración:

Cocer la cebada, 1 vaso de cereal por 2 de agua (previamente lavada). Dejar hervir 5 min, bajar el fuego y cocer a fuego bajo con tapa 30-35 min. Pasar inmediatamente por el agua fría para interrumpir la cocción y dejar enfriar.

Lavar el brócoli y cortar las flores muy pequeñitas. Escaldar en agua hirviendo durante un minuto el brócoli y a continuación, la zanahoria. Escaldar en el mismo agua durante 15 segundos la cebolla. 

Agregar a la cebada las verduras escaldadas, los guisantes, el maíz y el cebollino troceado. Agregar la vinagreta y finalmente las algas nori tostadas cortadas a tiras.








"Si en algún momento de tu existencia has dudado de ti, no importa, formaba parte del juego de conocerse a uno mismo, sentir la desvalorización para conocerse o empezar a conocerse".- Juan José Cortina 



 

jueves, 12 de julio de 2018

Ensalada de arroz rojo aromatizado

El arroz rojo es un tipo de arroz denominado así por la cáscara/salvado que lo rodea no ha sido eliminada y posee ese color.

Es una variedad de arroz integral con muchísimas propiedades nutricionales. Desde hace cientos de años, se utiliza en la cocina y medicina china.

Cómo cualquier cereal integral, al poseer aún la cáscara (rica en fibra) ayuda a: mantener el ritmo y salud de nuestro intestino, evitando estreñimientos y manteniendo sana la flora intestinal; a mantener los niveles de glucosa en sangre regulares y mantener una sensación de saciedad más tiempo, gracias a que, al ingerirlo, el contenido estomacal, pasa lenta pero constantemente a nuestro intestino; a recoger la grasa de la dieta y expulsarla parcialmente, evitando así su completa absorción, permitiendo al cuerpo absorber solo lo que necesita. 

La mayoría de minerales se acumulan en el germen o en el salvado/cáscara, de modo de que, al tratarse de una variedad integral, es rico en Zinc (importante para un buen mantenimiento de la función inmunológica y cicatrización de heridas), Hierro (participa en la respiración, síntesis de proteínas, refuerza el sistema inmune), y Magnesio (participa en el metabolismo energético, formación y mantenimiento de estructuras óseas y dentales, favorece la formación de proteínas, interviene en la transmisión de impulsos nerviosos, etc.). 

Por otro lado, su contenido en Vitamina B6 (piridoxina) por ración es elevado. Esta vitamina es la precursora de la serotonina, por lo que su consumo ayuda a aliviar estrés, insomnio y depresiones. También ayuda a mantener los niveles de glucosa en sangre, a la formación de anticuerpos, hemoglobina y a mantener un buen estado neurológico. 

A la hora de cocinarlo, al tratarse de una variedad integral, es recomendable dejarla en remojo el día antes, para acelerar su cocción, que ronda entre los 30-50 min. (en función de si se ha dejado o no en remojo durante unas horas).

El color de su cáscara pasa al agua, tanto al dejarlo en remojo, como al hervirlo, por lo que puede ser divertido hacer un risotto o una paella con este arroz, dándole más color al plato.

Tiene un sabor exquisito, por lo que se puede comer tanto en frío (en ensaladas, por ejemplo) como en caliente.

Se recomienda acompañarlo de legumbres, frutos secos u otro cereal que contenga lisina, el único aminoácido que le falta para tener todos los esenciales.

Vamos a la receta.

Ingredientes

1 taza de arroz rojo
1 taza de maíz
Hojas de albahaca fresca
Aceite de oliva ppf
2 zanahorias cortadas a cuadrados
2 calabacines cortados a cuadrados
2 c.s. de nueces o piñones tostados
1 c.p. de ralladura de limón

Elaboración

Lavamos el arroz y lo ponemos a cocer en una cazuela con dos tazas de agua y un poco de sal marina. Tapamos y llevar a ebullición, reducir el fuego al mínimo y cocer 35-40 minutos. Si el arroz ha estado remojado, el tiempo de cocción será algo inferior. 

Lo colocamos en un recipiente para que se vaya enfriando y le añadimos la ralladura de limón, reservamos. 

Ponemos una cazuela con agua a hervir y cuando hierva, escaldamos las zanahorias 2 minutos y a continuación, el calabacín 1 minuto. Escurrimos bien y enfriamos pasando el colador por debajo del grifo con agua fría, para interrumpir la cocción.

Mezclamos las verduras escaldadas y el maíz con el arroz rojo, decoramos con los piñones/nueces tostados y la albahaca cortada fina.
Para emplatar, tan solo nos faltaría añadir un poco de aceite de oliva ppf y listo.




"Ver es creer, pero sentir es estar seguro".- John Ray.




jueves, 5 de julio de 2018

Pastel frío de polenta

La polenta es la sémola del maíz y se distingue por ser un cereal con un grano muy fino de color amarillo. Es un cereal muy digestivo y sin gluten, así que lo pueden tomar las personas celíacas. Además es el cereal del verano en cocina energética y tiene alto contenido en magnesio, calcio, potasio, Vitamina A, Vitamina C, carotenoides, ácido fólico, fibra y ácidos grasos esenciales; así como de hidratos de carbono de fácil digestión. 

También es una fuente importante de vitaminas del grupo B (en especial B1, B3 y B9), que actúan sobre el sistema nervioso central. 

Ayuda a controlar las cantidades de azúcar en sangre, ideal para niños y deportistas, aconsejable en casos de anemia, fatiga y cuando hay deficiencia de magnesio. Reduce el colesterol. 

La polenta se puede utilizar como base para papillas, pastas semicocidas, hamburguesas, croquetas, como base de cereal o como acompañamiento de otros platos. Lo bueno de la polenta es que en cuanto se enfría se solidifica, por lo que permite fácilmente hacer hamburguesas, albóndigas, pasteles, brochetas, pinchos, tortillas … 

Preferiblemente consume polenta ecológica porque si no, al ser maíz, muy a menudo es transgénica.  

Su sabor es un poco insípido, claro está que si la cocinamos sola así nos resultará, pero si la cocinamos de la manera que os enseño hoy, acompañada de verduras y especias, os va a encantar. 

La polenta la puedes encontrar también instantánea. Yo cuando tengo prisa cocino ésta, que la tienes lista en 2 minutos, la proporción para la cocción es 1 ración de polenta por 6 de agua/caldo aproximadamente. La normal requiere una cocción de 20 minutos y las proporciones son 1 ración de polenta por 4 de agua/caldo. 

Ingredientes: 

150 gr de polenta instantánea 
1 litro de caldo de verduras 
6 setas shiitake 
2 zanahorias 
1 puerro 
½ calabacín 
1 ajo grande 
Pizca de sal marina sin refinar 
Pizca de orégano 
2 cs aceite de oliva ppf 

Elaboración: 

Disponemos el aceite de oliva en una olla y sofreímos el ajo y el puerro. Cuando esté blandito el puerro añadimos las zanahorias lavadas y troceadas en cuadrados pequeños. A los cinco minutos ponemos las setas shiitake y el calabacín, removemos bien, sofreímos hasta que éstas estén blandas. Echamos una pizca de sal y otra de orégano, a nuestro gusto. 

En verdad, yo he utilizado estas verduras porque son las que tenía en la nevera, pero puedes hacerlo con tus verduras favoritas o las verduras de temporada. 

Cuando tengamos las verduras blanditas añadimos el caldo vegetal o en su defecto el agua y llevamos a ebullición. Cuando hierva añadimos la polenta instantánea poco a poco en forma de lluvia mientras removemos constantemente con unas varillas para evitar que se formen grumos. 

Tapamos la olla, bajamos el fuego a mínimo y cocemos a fuego lento durante 2 minutos (ver instrucciones en el paquete de la polenta, porque las proporciones y caldo y tiempo de cocción pueden variar). Rectificamos de sal en caso de ser necesario y apagamos.

Elegimos un molde para trasvasar el pastel de polenta, yo muchas veces elijo uno redondo grande de vidrio para cuando compartimos el plato  y alguno individual para cuando como en el trabajo. Trasvasamos la polenta y dejamos enfriar antes de refrigerar. Para emplatar tan solo hay que desmoldar y hacer las cortadas de las dimensiones deseadas. 

Este pastel está más rico de un día a otro. Lo puedes comer frío solo o acompañado de sojanesa, ajoaceite …. 

Si quieres notar la textura tostada y crujiente, puedes desmoldar, trocear y pasar por la sartén las cortadas hasta que se doren y comerlo así. 

Este plato es muy refrescante, ya que el maíz es el cereal de verano. 

Espero que te animes a probarla y que esta receta te inspire a preparar las tuyas propias. Feliz verano! 




"Tu mente puede ser una mente desarrollada, artística y a tu completo servicio. Tu ser puede ganar la perspectiva suficiente que te permita encontrar y disfrutar el cambio constante que es la vida. Disfruta de tu mente, disfruta de tu ser, disfruta de tu actitud, para disfrutar de la vida."- Juanjo Cortina, inspirada en escritos de Harbhajan Singh Khalsa.


viernes, 22 de junio de 2018

Tofu con salsa teriyaki

Si hasta ahora no te gustaba el tofu esta receta de tofu en salsa teriyaki te va a convencer de lo contrario. El tofu es la proteína vegetal con más fama entre los que prescinden de la carne, tiene un sabor insípido, o bueno .... no sabe a nada, pero precisamente ese es el secreto de su versatilidad.

Si lo mezclamos con especias picantes, sabe picante; y si lo combina con alimentos dulces, sirve para crear postres; permite crear desde platos picantes hasta postres.

El tofu se elabora a partir de semillas de soja (las de color amarillo y tamaño mediano), de hecho, el tofu no es más que leche de soja cuajada, y su elaboración es similar a la del queso.

Existen distintas variedades de tofu, desde el más suave hasta el más firme. El suave se utiliza para salsas, aderezos y postres. Es un buen sustituto de los huevos y también funciona para preparar lasañas y batidos. En cambio, el firme mantiene mejor su forma y es más recomendable para marinar, saltear, asar y cocer.

Lo más importante es conseguir un tofu de calidad, libre de manipulaciones genéticas y procedente de la agricultura ecológica.


Para que el tofu quede bien firme hay que presionarlo para sacarle todo el agua. Viene envasado en agua para mantenerlo fresco, pero para elaborarlo hay que escurrirlo bien. Para quitarle todo el agua lo podemos envolver con un trapo o papel de cocina, y colocarle algo pesado encima, un plato, una cacerola… y lo dejamos asentar unos diez minutos. Cuanto más prensado más firme quedará. 

Una vez tenemos seco el tofu es hora de darle sabor. Marinarlo es un modo sabroso y sencillo de consumirlo. Corta el tofu como te apetezca (dados, tiras…) y adereza con salsa de soja, teriyaki o la mezcla de especias y salsa que más te guste, deja marinar media horita y luego dale un salteado rápido.

También podemos hervirlo, consiguiendo que la parte externa del tofu se cueza más que la de adentro y se hace un poco más rígido, lo que es fantástico cuando se usa como sustituto de carne. También aumenta su capacidad de absorber condimentos y marinados.

Para esta receta haremos una salsa teriyaki, que es un aliño muy rico, un poco dulce que se prepara con ingredientes que le aportan muchísimo sabor, por ejemplo, la pasta de miso, jengibre, ajo, zumo de manzana y un edulcorante (sirope de arroz o de agave).

Es una receta rica en proteínas de origen vegetal, la puedes acompañar con arroz, verdura o incluso pasta. 

Ingredientes: 

250g de tofu 
200 ml de agua 
2 cs de pasta de miso 
1 manzana 
3 cm de jengibre 
1 diente de ajo 
1 cs de aceite de sésamo 
2 cs de sirope de agave 
1 cs de fécula de maíz 
1 cc de sal 
1/2 cp de semillas de sésamo 
1 cp de cebolleta verde picada 

Elaboración: 

Cortamos el tofu en dados de tamaño mediano y lo ponemos a hervir durante 20 minutos en una olla con agua y una pizca de sal. Escurrimos y reservamos. 

Mientras tanto preparamos la salsa. Licuamos la manzana y la raíz de jengibre juntas en una licuadora para obtener su jugo. Si no tienes una licuadora también puedes rallar la manzana y el jengibre en un rallador fino, colocar la pulpa en una bolsa de hacer bebidas vegetales o gasas y exprimir el jugo. 

Introducimos en un cazo el agua, el miso, el jugo de manzana y jengibre, el aceite de sésamo, el ajo picadito y el sirope de agave. Calentamos hasta que rompa a hervir. 

Disolvemos la fécula de maíz en poca cantidad de agua fría y la añadimos al cazo con la salsa. Removemos, bajamos un poco el fuego y seguimos cocinando sin dejar de remover hasta que la salsa espese. 

Servimos el tofu con la salsa teriyaki acompañado de arroz o como nosotros en esta ocasión con verdura al gusto. Espolvoreamos un poco de semillas de sésamo y cebolleta verde picada por encima antes de servir y listo.



"En el medio del odio me pareció que había dentro de mí un amor invencible. en medio de las lágrimas me pareció que había dentro de mí una sonrisa invencible. en medio del caos me pareció que había dentro de mí una calma invencible. Me di cuenta, a pesar de todo, que en medio del invierno había dentro de mí un verano invencible. Y eso me hace feliz. Porque no importa lo duro que el mundo empuje en mi contra, dentro de mí hay algo mejor empujando de vuelta".- Albert Camus





jueves, 14 de junio de 2018

Tarta de manzana


Esta tarta es una versión de la tarta de manzana de la abuela. Versión sin gluten por lo tanto apta para celíacos, al utilizar quinoa en la base. 

 
La quinoa no es más que una semilla, pero con características únicas al poder consumirse como un cereal, por eso, la llamamos también pseudocereal. Como tal, la quinoa provee la mayor parte de sus calorías en forma de hidratos complejos, pero también aporta cerca de 16 gramos de proteínas por cada 100 gramos y ofrece alrededor de 6 gramos de grasas en igual cantidad de alimento. 

Si comparamos la quinoa con la mayor parte de los cereales, ésta contiene muchas más proteínas y grasas, aunque éstas últimas son en su mayoría insaturadas, destacándose la presencia de ácidos omega 6 y omega 3. Respecto al aporte calórico, la quinoa es semejante o levemente superior a un cereal, pues contiene menor cantidad de hidratos. 

Asimismo, debemos destacar su alto aporte de fibra, ya que puede alcanzar los 15 gramos por cada 100 gramos, siendo en su mayoría, fibra de tipo insoluble como poseen característicamente las semillas. 

Si nos referimos a los micronutrientes, en la quinoa destaca el contenido de potasio, magnesio, calcio, fósforo, hierro y zinc entre los minerales, mientras que también ofrece vitaminas del complejo B en cantidades apreciables y vitamina E con función antioxidante. 

La quinoa al poder emplearse como un cereal, es especialmente beneficiosa en la dieta de personas celíacas, ya que no contiene gluten. 

Asimismo, por su alto contenido en fibra y su mayor aporte proteico respecto a los cereales, la quinoa tiene un bajo índice glucémico, lo que la vuelve ideal para personas con diabetes o que desean adelgazar comiendo sano. 

También es de gran ayuda para controlar los niveles de colesterol en sangre, ya que su fibra y sus lípidos insaturados favorecen el perfil lipídico en el organismo. 

Por supuesto, también contribuye a revertir el estreñimiento dado su alto contenido de fibra insoluble, y puede ser de gran utilidad en la dieta de personas vegetarianas, ya que posee una elevada proporción de proteínas y también, es buena fuente de hierro de origen vegetal. 

Para el deportista puede ser un alimento muy valioso, semejante a la avena, dada la presencia de buenos minerales, de hidratos complejos y proteínas. 

Para comenzar a utilizar la quinoa es importante hacer un lavado previo de las semillas, frotando las mismas suavemente con las manos, bajo el agua, de manera que se quite la capa de saponinas que recubre las semillas y que de quedarse allí, aportaría un sabor amargo. 

Debemos tener cuidado dada la pequeñez de la semilla, podemos hacer esta operación sobre un tamiz. No debemos remojar, sino lavar y enjuagar repetidas veces, yo lo hago unas tres o cuatro veces bajo el grifo de agua, desechando el agua en cada lavado. 


Ingredientes: 

150 gr de quinoa 
Zumo de manzana ecológico 
2 cucharadas soperas colmadas de semillas de lino 
10 dátiles meedjool sin hueso 
150 gr de leche vegetal 
3 o 4 manzanas reinetas 


Preparación: 

Dejar activado del día anterior las semillas de lino, cubriéndolas con 6 o 7 cucharadas de agua, deja también los dátiles en remojo para que se hidraten (simplemente cúbrelos con agua). 

Cuece la quinoa tal y como indica el envase en el zumo de manzana, lavándola previamente muy bien para eliminar la saponina. Cuécela con dos veces y media de zumo de manzana ecológico hasta que se quede sin líquido la olla (más menos 20 minutos). 

Precalienta el horno a 180ºC. Muele las semillas de lino en una trituradora (sin retirar el agua) y mezcla con la quinoa hasta conseguir una mezcla homogénea. La función de las semillas de lino en esta receta es la misma que harían los huevos, de hecho, yo le llamo el huevo de lino. También serviría moler en seco el lino antes de remojarlo, así el tiempo de remojo se reduce. 

Engrasa con unas gotas de aceite de oliva un molde desmontable y reparte la quinoa por toda la base subiendo un poco por los bordes, haciendo un poco de pared. Es importante que el grosor no sea más que medio centímetro y que el alto del borde sea un centímetro aproximadamente. Mete en el horno 20 minutos. 

Tritura los dátiles con la leche vegetal hasta conseguir una crema homogénea y parte las manzanas en gajos finos. Vierte la crema sobre la base y coloca, en forma de espiral empezando desde fuera los gajos de manzana, espolvorea con canela y hornea otros 20 minutos, espera a que enfríe para desmoldar. No te preocupes si la base antes de hornear se desmenuza un poco, es normal, termina de "cuajar" en el horno por la acción de las semillas de lino, un fantástico sustituto del huevo. 




Espero que te guste y que la disfrutes.


"El primero en disculparse es el más valiente. El primero en perdonar es el más fuerte. Y el primero en olvidar es el más feliz"- autor desconocido por mi.




martes, 29 de mayo de 2018

Ensalada de col y remolacha

La fermentación de los alimentos es un proceso sencillo, seguro y natural, que aporta probióticos, microorganismos vivos que cuidan y regeneran la flora intestinal.

Desde la antigüedad se ha utilizado este procedimiento para conservar los alimentos y para sanar molestias digestivas y estomacales. 

El fermento más conocido son las aceitunas, pero seguro que también conoces el chucrut, el miso, ....

Hay fermentos largos (aquí tienes una receta) y fermentos cortos como esta ensalada que hoy vamos a preparar utilizando el método del prensado consiguiendo un fermento en su propio jugo.

El prensado es un “tipo de cocción” que en nuestra cultura no es muy conocido. Con este tipo de cocinado conseguimos que los alimentos se queden crujientes y un ligero sabor más dulce. Convertiremos el alimento un poco más Yin así que nos enfriará. Con todo esto que ya sabemos, lo debemos utilizar en épocas cálidas como la primavera o el verano. 

Cuáles son los beneficios de verdura prensada? Los siguientes:

- En primer lugar enriquecemos nuestra cocina con otra forma de preparar las verduras. 
- El prensado supone una forma suave de cocinado que permite que la verdura prensada sea más digestiva que la cruda.
- El tiempo de reposo permite a la verdura empezar procesos de fermentación que favorecerán nuestra digestión y contribuirán a mejorar nuestra flora intestinal.
- La presencia de la ensalada prensada en nuestro menú compensará otros alimentos más pesados como podrían ser las harinas y los productos de origen animal.
- Esta forma de preparar las ensaladas es ideal para quien sufre de gases y quiere seguir tomando verduras, pues los gases que provoca son menores que con la verdura cruda.
- También es recomendable para quien tiene un exceso de líquidos, ya que la verdura previamente prensada ha expulsado parte de su contenido en agua.

Ingredientes:

1/3 de col 
1 remolacha cruda
2 zanahorias
1 cebolla
1 rodaja de jengibre fresco
zumo de medio limón
sal marina sin refinar
un puñadito de pasas sultanas 

Elaboración

Cortamos finamente la col, como si la afeitáramos con un cuchillo muy afilado o con una mandolina, y cortamos en juliana la cebolla. Rallamos las zanahorias y la remolacha cruda. Lo colocamos todo en un bol y echamos la sal marina. 

Mezclamos todos los ingredientes apretando, masajeando muy bien con las manos hasta notar que sacamos el agua de las verduras y se genera un caldito. 
En este punto ya podemos consumir la ensalada, añadiendo para ello el zumo de limón, el jengibre recién rallado y las pasas.

Pero también podemos prolongar la fermentación prensando las verduras de 1 a 3 horas con una prensadora o colocando un plato encima con dos kilos de peso (paquetes de arroz, garbanzos...) para que haga presión. Transcurrido el tiempo de prensado escurrimos el líquido resultante de la verdura prensada y añadimos el zumo de limón, el jengibre y las pasas y lista para tomar.

En esta ocasión hemos consumido la ensalada sin prensar tanto tiempo, y estaba deliciosa.

Has hecho alguna ensalada así? te ha gustado? a nosotros nos encantan los fermentos y de esta forma puedes ir introduciéndolos en tu dieta. Aquí te dejo otra receta de otra ensalada prensida por si te animas a probar. Ya me cuentas ....





"Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar".- Dalai Lama



miércoles, 23 de mayo de 2018

La dieta como un estilo de vida


Durante los últimos años, muchas personas en todo el mundo se han sumado a la cocina vegetariana, una cocina que te cambia, cambia tu salud y cambia la percepción que tienes del mundo. 

Cuando incorporé este cambio en mi vida observé como cambió mi vida y mi visión de las cosas ya que a través de la cocina vegetal amplié mi visión del mundo. 

Si eres de los que creen qué llevar una dieta vegetariana solo repercute en uno mismo, te invito a leer estos motivos por las cuales puedes intentar cambiar de hábitos y probar la cocina vegetal. 

-Puede mejorar tu salud. Una alimentación vegetal equilibrada reducirá tóxicos, grasas saturadas e inundará tu organismo de micronutrientes y fibra. Es una herramienta extraordinaria para mejorar tu salud y bienestar. 

-Mejoras el uso del agua a nivel planetario. Por cada kilo de carne roja producida se necesitan unos 100.000 litros de agua. Mientras que para 1kg de patatas tan solo se requieren 500 litros (Estudio de la Universidad de Cornell). Esto quiere decir que una dieta vegetariana mejoraría los recursos hídricos del planeta. A esto habría que sumarle que el agua que pasa por las granjas se transforma en agua contaminada que va a parar en último término al mar y a las aguas subterráneas. 

-Frenas el cambio climático. Según estudios se determina que si optásemos por una dieta vegetariana o vegana podríamos reducir las emisiones de CO2 entre un 29% y 70%. La emisión directa de metano por parte de las granjas es la principal fuente de gases de efecto invernadero en el planeta, y que este es mucho más agresivo que el dióxido de carbono, concretamente 23 veces más. 

-Reduces la contaminación del agua subterránea. Los residuos de las granjas no siempre son recogidos por sistemas de canalización de agua para ser tratados, cuando llueve la mayor parte de estos residuos corren libremente por la tierra contaminando el terreno y los cauces fluviales, por supuesto también las valiosas aguas subterráneas. Las granjas producen una grandísima cantidad de excrementos: Una sola vaca lechera produciría 54,4kg de heces húmedas al día. 

-Contribuyes a mejorar la vida de los animales. Detrás de las granjas se esconden auténticas tragedias, cada producto de origen animal que está presente en el supermercado, representa la historia de un animal que ha sido torturado durante toda su vida y privado de sus necesidades más básicas. El veganismo supondría la eliminación del sufrimiento extremo y desmesurado al que se somete a millones de animales cada día. 

-Reducirás drásticamente la deforestación. Uno de los mayores problemas a los que se enfrenta el planeta es la eliminación de bosques y la ausencia de tierras salvajes. La producción de ganado supone no solo necesitar más cantidad de tierras para su cría sino una mayor necesidad de cereales para la realización de piensos. Imagina que el 90% de la producción total de soja es empleada para la producción de alimento para el ganado. 
-Aumentas tu grado de consciencia y controlas tu vida. Según mi experiencia, no solo cambia tu forma de cocinar y de nutrirte, sino que amplías la visión del mundo. Tal vez cuando decides cambiar de alimentación, lo haces por motivos personales, inquietud o mejorar su salud, pero añades razones, ganas consciencia. Llevar una dieta vegana, supone ser más consciente, leer cada producto que entra en la cesta de la compra y alejarse por tanto de la compra impulsiva, cada acto es reflexionado y se mejora la conexión con nosotros mismos. Adquieres un mayor control de tu vida. 

-Mejor equilibrio de recursos a nivel mundial. Como vimos en puntos anteriores, la producción de carne requiere mucha cantidad de agua y una gran cantidad de cereales para fabricar los compuestos con los que se alimenta el ganado. Aunque el problema de la pobreza es mucho más amplio que la ausencia de recursos. Si se emplearán alimentaciones a base de vegetales, habría recursos para todos los seres humanos del planeta: Para obtener 1kg de carne de ternera, necesitamos 16kg de granos, y alimentaríamos a 2 personas, mientras que con esos 16kg de granos podríamos dar de comer a 20 personas. 

-Frenas la contaminación marina. Una de las fuentes de contaminación del agua es la producción del ganado, pero además los tipos de pesca industrial y la eliminación de espacios naturales como los corales, provoca que ya grandes espacios de mundo submarino estén sin vida, y no sean más que un lodazal submarino deshabitado. Una alimentación vegetal ralentizaría la destrucción del fondo marino. 

-Amplias la riqueza gastronómica. Aprender nuevas recetas, utilizar nuevos ingredientes, experimentar en la cocina…. Eso es crear, es jugar con tu energía y cocinar con amor un plato libre de sufrimiento animal. 

Posiblemente, no sientas que éstos sean motivos suficientes para cambiar de estilo de vida… no pasa nada. Los cambios se dan cuando estamos preparados para ellos y cuando somos capaces de integrarlos de por vida, cuando se convierten en una manera de vivir y de sentir. Eso es lo que tenemos que conseguir, sentir lo que nos gusta hacer… y hacerlo, disfrutando del camino y la vida. 



“El único cambio imposible de realizar, es el que uno mismo no quiere hacer”



miércoles, 25 de abril de 2018

Estofado de habas con hinojo

Temporada de habas y de hinojos. Una suerte tener un trocito de tierra y plantar lo que elijas ... un lujo. Plantamos habas e hinojos y de éstos tenemos muuuuchos, entonces los comemos .... con legumbres, escabechados, en salteados, en cremas y purés .... y con habas porqué no?


Las habas son legumbres –de coloración verde claro- y pertenecen a la especie Vicia Faba. Esta planta es originaria de los países asiáticos siendo una de las plantas que desde tiempos inmemoriales cultiva el ser humano: era conreada ya por los Romanos, Egipcios y Griegos, y es de las primeras legumbres que el hombre empezó a consumir hace ya uno tres mil años.

Como es típico en las legumbres, los granos muestran cierta flexibilidad en el almacenamiento, por lo que las podemos encontrar frescas, secas, en conserva o congeladas. Pero a diferencia de las lentejas, garbanzos y judías, al igual que los guisantes, tienen la ventaja que se pueden comer crudas beneficiándonos de su dulce sabor y manteniendo intactas todas sus propiedades nutricionales. Las habas con vaina bien tiernas se pueden consumir como si fueran judías verdes. Desgranadas son ideales para comerlas crudas en tortilla, rehogadas, cocidas al vapor, salteadas, en menestra, etc. Las más grandes suelen prepararse hervidas porque tienen la piel más dura y resultan deliciosas en potajes, sopas, purés, estofados… Si las combinas con hierbas aromáticas como el hinojo, la menta, el comino, tomillo y otros, se evita padecer flatulencias al consumirlas.

Las habas son una buena fuente de vitaminas del grupo B, de gran importancia para el correcto funcionamiento del sistema nervioso, especialmente tiamina (vitamina B1) y folatos (vitamina B9). Contienen gran cantidad de manganeso, un minerales con acción antioxidante, que ayudar a la cicatrización de las heridas y a la absorción de algunas vitaminas. 

Fósforo, magnesio y cobre están presentes en forma significativa, aportando, por 100g de producto, más del 40% de nuestras necesidades diarias de cada uno de ellos. Estos tres minerales son de gran importancia para el desarrollo y mantenimiento óseo, la contracción muscular y el impulso nervioso. Estos minerales hacen de las habas un alimento muy ideal para las personas que practican deporte y quieren conseguir un buen desarrollo muscular. Además sus altas dosis de proteínas vegetales ayudan a mantener los músculos en perfectas condiciones.

Son un alimento libre de grasa y con alto contenido en fibra, por lo que es ideal para las personas que quieren mantener su peso de la mejor forma posible.

La mejor época para disfrutar de las habas es la primera mitad del año, desde enero hasta junio aproximadamente, ya que en esas fechas es fácil encontrar habas frescas, las mejores para cocinar. 

El otro protagonista de este estofado es el hinojo. El Hinojo, Foeniculum vulgare, es originario del sur de Europa, aunque actualmente su cultivo está extendido en todo el mundo. Es un bulbo blanco con unos tallos verdes y flores amarillas, y podemos aprovechar todas sus partes, incluyendo las semillas. En cuanto a su sabor es muy agradable, similar al regaliz y al anís, y se usa en sopas, salteados, salsas, ensaladas, panes, etc. Ya en la antigüedad el hinojo era un alimento muy valorado por su aporte nutricional y medicinal. Hace más de 3000 años aprovechaban las bondades de esta planta de la familia botánica de las Umbelíferas en países como Egipto, Grecia, la India o durante la época romana.

El hinojo nos aporta Vitaminas del grupo B (B3, B6, B9 o Ácido fólico), provitamina A, rico en Vitamina C y minerales como el potasio, fósforo, hierro, calcio o magnesio.

El hinojo pertenece a la misma familia que otras hortalizas como el apio, la zanahoria, la chirivía y plantas aromáticas y medicinales como el cilantro, el eneldo, el perejil o el anís verde.

Es un buen antioxidante, que fortalece nuestro sistema inmune, gracias al ser rico en vitamina C; por su contenido en hierro es muy beneficioso para prevenir y combatir la anemia; también reduce los niveles de colesterol en sangre, previniendo enfermedades coronarias; es antipirético, disminuyendo la fiebre.Está indicado para las personas que retienen líquidos y enfermedades reumáticas debido a su acción diurética y es beneficcioso su uso durante la menopausia y para aliviar pequeñas molestias menstruales.

El hinojo es una verdura aliada de las personas que tienen problemas del sistema digestivo
Incorpora esta verdura si estás haciendo dieta para adelgazar porque da sabor y es saciante y nutritiva e incluso es capaz de aliviar las náuseas y también mejora los procesos digestivos y gracias a su efecto carminativo, disminuye la generación de gases, siendo muy efectivo para los casos de flatulencia.

También mejora la función hepática, por lo que es un aliado para la salud de nuestro hígado, sobre todo en primavera.

Este estofado está riquísimo acompañando a un arroz integral, cualquier otro cereal o con pasta, así es como más me gusta.

Ingredientes

1/2 kg de habas desgranadas
2 bulbos de hinojo
1 cebolla
2 ajos
sal marina sin refinar
aceite de oliva ppf
1 c.p. tomillo seco

Elaboración

Lavamos bien los hinojos y los troceamos a cuadraditos o en juliana (siguiendo los nervios), hacemos lo mismo con la cebolla y los ajos. En una cazuela vertemos 2 cucharadas soperas de aceite de oliva ppf y doramos un poco los ajos. Antes de que se doren demasiado añadimos la cebolla y el hinojo, y rehogamos unos 7 minutos o hasta que todo esté pochado. Añadimos un poco de sal y las habas.

Tapamos la cazuela y bajamos el fuego al mínimo y dejamos cocinar lentamente, así no hará falta añadir agua y se harán con la suya propia. Removemos de vez en cuando con cuidado de no romper las habas, rectificamos de sal y a media cocción añadimos el tomillo seco y volvemos a tapar.

Dependiendo del fuego, de la cazuela y del tamaño de las habas necesitarás más o menos tiempo de cocción. Como mínimo, 30 minutos. Ve probando y cuando las habas más grandes estén tiernas, apagas.

Este estofado lo puedes comer solo, pero a mi me encanta acompañado de un poco de pasta integral de espelta escológica, así es como hoy lo hemos comido.

Espero que te guste esta receta o que al menos te inspire a hacer la tuya propia. Bonito día ... o noche, es función de cuando me leas.



"El "vivir desde el sentir" se alimenta de ser educados desde el sentir nuestras emociones. ¿A que esperamos para incluirlas en nuestro menú diario?. Me siento alegre, me siento feliz, me siento triste, me siento... El que podamos reconocer nuestro estado emocional es una subida de octavas en el proceso de nuestro autoconocimiento y una dirección hacia vivir con más conciencia nuestra viva"-Juan José Cortina.



martes, 13 de marzo de 2018

Sopa de dupuy

Hoy os presento una variedad de lentejas que aún no había probado, la variedad Dupuy o verdina. Es una lenteja pequeña, verdosa parda-amarillenta con manchas oscuras, de propiedades similares a las lentejas comunes, repleta de nutrientes que la hacen un esencial en la despensa. Su particularidad es que no se deshacen durante la cocción, no resultan harinosas y tienen un sabor sutil y agradable. Otra ventaja es que su piel es fina por lo que resultan algo más digestivas que otras legumbres por lo que genera menos flatulencias.
Este tipo de lenteja se cultiva en ciertas partes de Castilla y León aunque es originaria de la región de "Le Puy-en-Velay" (Francia), allí es denominada "Lentille verte du Puy" y cuenta con denominación de origen protegida a nivel Europeo. Conocida, por esta razón, en España como lenteja francesa.

Las lentejas dupuy ,son un alimento imprescindible en caso de anemia y desmineralización. Mucho más ricas en hierro y en folatos que las demás lentejas, aportan por cada 100 gr., 25 gr. de proteína vegetal, el 33% de la necesidad diaria de magnesio, el 66% de la necesidad de hierro ,el 31% de zinc, y del 27 al 43% de vitaminas del grupo B. Son antioxidantes debido a la presencia de antocianinas (pigmentos hidrosolubles que se hallan en las células vegetales y que pertenecen al grupo de flavonoides) lo que le da un gran efecto antioxidante protegiendo contra muchas enfermedades como el declive intelectual o las enfermedades cardiovasculares. Son muy ricas en fibra, resultando indicadas para reducir colesterol y estreñimiento, aunque en este punto pierden frente a las lentejas de mayor tamaño pero el tener la piel más fina facilita la digestión y evita las flatulencias.

Acompañar de perejil picado para poder asimilar mejor el calcio y de algún cereal para completar el perfil proteínico. Bien se acompañan de trigo sarraceno o arroz. 

En esta sopa las he combinado con las verduras que tenía en la nevera y alga kombu que, además completar el sabor del guiso, os recomiendo que añadáis algas a las legumbres ya que las hacen más digestivas, acortan la cocción y además aportan minerales.

Ingredientes:

1 vaso de lentejas dupuy
1 trocito de alga kombu
1 cebolla roja
3 dientes de ajo
un puñado de perejil
sal mariana sin refinar
1 tomate rallado
1 puerro
un trozo de calabaza
1 calabacín
1 manojo de judías verdes
2 hojas de col Kale


Elaboración:

Poner en remojo las lentejas dupuy la noche anterior. Antes de cocinarlas, tirar el agua de remojo y ponerlas en agua fría, limpia, con 1 trocito de kombu. 
En una olla sofreír una cebolla roja cortada fina y los 3 dientes de ajo y el perejil picado. Cuando la cebolla esté dorada, añadir la sal marina y el tomate rallado. Agregar las lentejas con el agua y el alga kombu y todos los vegetales cortados finamente.
 
Cocinar hasta que las lentejas estén hechas, 20-30 minutos más o menos, a diferencia de las demás lentejas quedan enteras. Servir cada plato con un poco de perejil picado por encima.





"La libertad consiste en ser dueños de la propia vida"- Platón





miércoles, 7 de marzo de 2018

Panna cotta con sirope de dátiles

La panna cotta (en italiano literalmente ‘nata cocida’) es un postre típico de la región italiana del Piamonte (Valle d’Aosta), elaborado a partir de crema de leche, azúcar y gelatificantes, que se suele adornar con mermeladas o miel. Recuerda al flan, pero su sabor es más lácteo y tiene una textura más parecida a la de la gelatina que a la del flan.

La elaboración tradicional​ de la panna cotta no incluye la gelatina ya que su uso es posterior a la aparición de este postre. Actualmente se utiliza un gelatificante de origen animal (gelatina) o vegetal (agar-agar) además de la nata, la leche y el azúcar. 

Esta receta la he adaptado y he hecho una versión "verde" es decir sin ingredientes de origen animal y he modificado también la proporción de los ingredientes. El gelatificante que he utilizado es el agar-agar, también llamado kanten, he sustituido el azúcar por sirope de arroz y en lugar de nata he usado leche de coco que es más grasa que cualquier otra bebida vegetal y además le aporta mucho aroma.

El agar-agar es rico en fibra soluble, que se convierte en una gelatina suave y nutritiva. Es un componente de diversos tipos de algas, que se han hervido durante varias horas y secado a la intemperie. Es insípida, por lo que absorbe el sabor de los alimentos con los que se combina. Es reconstituyente, ligeramente laxante y depura el sistema linfático. 
Se utiliza mucho en la cocina para preparar gelatinas y postres, fundamentalmente en flanes, cremas, salsas frías, ensaladas, para espesar sopas o potajes y como base de gelatinas de frutas. Para que actúe, tenemos que hervir el agar-agar unos minutos, 5 si está en polvo y 8-10 minutos si el agar-agar está a copos.

Dependiendo de la textura que queramos dar a nuestra receta (gelatina, natillas, crema ....) utilizaremos mayor o menor proporción de agar-agar. En el caso de esta receta, como la textura deseada era consistente, he utilizado una proporción de 1 gr de agar-agar en polvo (2 gr agar-agar si está en copos) por cada 250 gr de mezcla, teniendo en cuenta que 1 cucharadita de café equivale a 1 gramo más o menos.

Ingredientes:

250 ml bebida vegetal de avena 
200 ml leche de coco 
60 gr sirope de arroz 
2 gr de agar agar en polvo 
2 c.s. coco rallado 
c.n. sirope de dátiles 

Elaboración:

Primero elaboramos el sirope de dátiles, triturando hasta conseguir el sirope 100 gr de dátiles medjool sin hueso y remojados 4 horas con 100 ml de agua y el zumo de medio limón. Reservamos en un tarro de cristal en el frigorífico.

A continuación colocamos el resto de ingredientes en una cazuela y mezclamos muy bien con las barillas de mano antes de encender el fuego. Cuando esté todo bien mezclado, llevamos a ebullición dejando que hierva durante 5 minutos removiendo de vez en cuando.

Apagamos el fuego y colocamos en moldes individuales. Cuando se enfríe, veremos que la mezcla se ha solidificado y lo introducimos en el frigorífico durante 4 horas al menos.
Para emplatar, soltar con cuidado la panna cotta de los moldes y adornar como en este caso con el sirope de dátiles, o con concentrado de manzana a modo de caramelo, miel o mermelada de frutos rojos. A disfrutar!!!




"Encuéntrate y sé tú mismo; recuerda que no hay nadie como tú."- Dale Carnegie