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miércoles, 17 de enero de 2018

Guiso de garbanzos con col

¿Conoces las propiedades de las crucíferas? Son la familia de verduras con más beneficios nutricionales y terapéuticos. Es por eso que cada vez son más populares entre los seguidores de un estilo de vida sana. 

Estas verduras de invierno son originarias de Asia occidental y Europa. Desde la época de los romanos eran una especie de remedio para todo, y de donde se obtenían los principales medicamentos. Fue hace poco más de 30 años cuando su producción y consumo empezó a incrementarse de manera más generalizada. Actualmente, entre todas las hortalizas, este género ocupa el tercer lugar en producción y consumo por detrás de las patatas y los tomates.

Estos vegetales deben su nombre a que sus flores de cuatro pétalos se disponen en forma de cruz. Constituyen un amplio grupo con más de 338 géneros y 3000 especies, algunas muy conocidas, como la col, la coliflor, el brócoli, las coles de Bruselas, la berza, el repollo, la col rizada y otras que empiezan a oírse cada vez con más fuerza, como el kale.

Valor nutricional


Las plantas crucíferas son ricas en nutrientes, entre ellos, varios carotenoides, vitaminas C, E y K que fortalecen el sistema inmunológico y nos ayudan a afrontar el invierno con mayor energía y vitalidad. También son una reconocida fuente de fibra, folatos y minerales. Destaca su riqueza en calcio, donde una ración generosa de estas verduras aporta tanto calcio al organismo como un vaso de leche, lo que es muy bueno para los huesos y prevenir la osteoporosis. 

Estos alimentos contienen antioxidantes llamados isotiocianatos y glucosinolatos que contrarrestan los efectos de los radicales libres, ayudando a reducir el riesgo de algunos tipos de cáncer y a prevenir enfermedades cardiovasculares. 

El fuerte olor que desprenden durante la cocción, es debido al elevado porcentaje de azufre que contienen, responsable también del gusto perfumado y ligeramente amargo típico de estas verduras. Además, estos antioxidantes, poseen una potente acción antibacteriana, siendo beneficiosas para la piel y las articulaciones. Igualmente son ricas en ácido fólico, vitamina C, betacaroteno, y fibras.

¿Cómo conservar y cocinar las crucíferas?


Aunque se pueden comprar en los mercados todo el año, su mejor momento es el invierno y primavera. A la hora de escoger estos vegetales es importante su frescura, reconocible por un tronco firme y un color de hojas verde intenso. Se han de rechazar los ejemplares que tengan las flores abiertas, estén blandas o de color amarillento. Y para conservarlas en condiciones óptimas es preciso guardarlas sin lavar en una bolsa de plástico perforada dentro del frigorífico de tres a cinco días.

Debido a su versatilidad en la cocina se obtienen infinidad de recetas con estos ingredientes sanos y nutritivos. Muestra de su valor culinario es que las crucíferas son el ingrediente principal de algunos platos tradicionales, como son el Cocido en España, el Chucrut en Alemania y el Kimchi en Corea. Pero para que mantengan todas sus propiedades, la forma ideal de consumirlas es crudas, fermentadas (pickles), germinadas, fermentadas, licuadas, salteadas o al vapor. Si se hierven lo ideal es no pasar los 10 minutos. En caso de digestiones difíciles y gases se pueden cocinar con un trocito de alga kombu o un poco de comino o hinojo.

Esta familia de vegetales podría pasar perfectamente por funcional debido a su alto contenido en nutrientes y propiedades saludables. Deberíamos incluirlas, semanalmente, en nuestra alimentación para disfrutar de todas sus beneficiosas virtudes para nuestra salud.

Ingredientes: para 4 personas

400 gr de garbanzos cocidos
1/2 col
1 puerro
1 cebolla pequeña
1 zanahoria grande  
1 boniato rojo o 1 patata
1' 200 litro de caldo de verduras o en su defecto agua.
Aceite de oliva ppf
Sal marina sin refinar

Elaboración: 

Desechamos la parte verde del puerro, retiramos la primera capa, cortamos el extremo de la raíz, abrimos por la mitad a lo largo, lavamos bajo el chorro de agua fría para eliminar restos de tierra, sujetando bien de un extremo para que no se desmonte. Y cortamos en en dados diminutos y regulares entre 1 y 3 mm (brunoise). Pelamos la cebolla, la zanahoria (si es ecológica no hace falta) y cortamos de la misma forma.

Ponemos un poco de aceite de oliva virgen extra en la olla rápida, añadimos el puerro, la cebolla y la zanahoria, dejamos cocer unos minutos.

Mientras pelamos, lavamos, secamos y cortamos a dados pequeños el boniato rojo o la patata. La añadimos a la olla, mezclamos y dejamos cocer 2 minutos. Lavamos las hojas de la col y cortamos finamente, sobre todo aprovechamos las hojas más verdes, que normalmente son las que inconscientemente solemos desechar, pero son las que más contenido de calcio tienen.

Agregamos a la olla la col junto con los garbanzos, el caldo de verduras, condimentamos con sal, cerramos con la tapa y una vez silbe la válvula bajamos el fuego y dejamos cocer 10 minutos. Dejamos que se agote la presión, abrimos y servimos bien caliente.

Que aproveche!!


"La puerta de la felicidad se abre hacia adentro,hay que retirarse un poco para abrirla; si uno la empuja la cierra cada vez más".- Søren Kierkegaard



martes, 19 de septiembre de 2017

Crema de cereales integrales

Desayunar con cereales integrales de grano entero es una de las mejores opciones para generar energía estable durante todo el día. 



Desde pequeños nos han acostumbrado a los sabores de los cereales envasados, los chocolates instantáneos, la bollería ...etc  y el cambio hacia un desayuno saludable puede costar más de lo que nos pensamos, pero no te puedes ni imaginar lo bien que sienta desayunar una crema de arroz como esta, la paz, la calma y el sosiego que proporciona …y sobretodo la energía que nos aporta ya que no vas a tener hambre en toda la mañana y no vas a tener el bajón a mitad mañana o si lo tienes, será mucho más tarde que de costumbre, a continuación te doy motivos para que intentes desayunar casi todos los días de la semana esta crema:

- Los cereales integrales contienen glucosa de mejor calidad. De la glucosa es de lo que se alimentan las células de nuestro cuerpo, es su energía y el arroz integral, el mijo, la cebada, la avena, el trigo sarraceno, el maíz y la quinoa, o sea, los cereales integrales,  nos aportan glucosa de calidad de forma estable sin provocar subidas y bajadas repentinas de glucosa en sangre.
- Porque el grano completo es mejor que los copos y las harinas. El grano contiene toda la energía y vida necesaria para crear una nueva planta, mientras que los copos y las harinas ya han sido procesados de alguna manera, por lo que su energía es diferente. Además los copos de cereales, harinas y el muesli aportan una consistencia pegajosa produciendo, a largo plazo, mucosidades.
- Evitas el picoteo por la mañana. Prácticamente no tienes hambre durante la mañana y puedes aguantar hasta la hora de comer.

Y lo mejor es que puedes comerla dulce o salada, lo que más te apetezca en función de como te sientas y lo que necesites: puedes añadir unas pasas, dátiles, compota de manzana, sirope de arroz con un poco de canela y ralladura de limón o puedes acompañarla con semillas de sésamo, pipas de calabaza o girasol, un poco de shoyu o tamari.... 

Normalmente en estaciones frías hago esta crema tal cual la receta, solamente de arroz integral pero en temporadas templadas, primavera u otoño, la hago con arroz integral y mijo mezclado en proporción 3:1 (3/4 partes del vaso arroz integral, 1/4 parte del vaso mijo) o solamente de mijo.

Vamos a la receta.

Ingredientes: Para 4 raciones

1 taza de arroz integral
7 tazas de agua 
una pizca de sal marina sin refinar
la cobertura que elijas, dulce o salado

Elaboración:

Disponemos el arroz integral en un bol y lo lavamos bien con agua del grifo removiendolo con las manos. Repetimos este proceso unas 3 veces hasta que el agua salga totalmente clara. Escurrimos bien el arroz y lo dejamos a remojo en agua durante al menos 6 horas. 
Pasado el tiempo de remojo lo escurrimos bien lo ponemos en una olla junto con las 7 tazas de agua y llevamos a ebullición. Añadimos un poco de sal, y cuando lleve hirviendo cinco minutos tapamos la olla, bajamos el fuego al mínimo y cocemos a fuego muy lento (si es necesario utiliza un difusor de fuego) entre 1 hora y media y 2 horas removiendo de vez en cuando. Pasado este tiempo, apagamos el fuego y ya estaría listo.
Una vez enfriado puedes guardarlo en el frigorífico 4-5 días en un recipiente hermético de vidrio.
Cuando vayas a consumirla verás que está un poco apelmazada por lo que te recomiendo que la calientes con un poco de agua o de bebida vegetal (de avena, de almendra ...) antes de servirla en un bol. Y tal solo te faltará añadir la cobertura que desees: un poco de sirope de arroz, frutos secos tostados …etc
Hoy la hemos tomado con pasas, nueces, coco rallado y un poco se sésamo negro. Atrévete a probarla, seguro que repites!.


"Saber comer es saber vivir"- Confucio



miércoles, 13 de enero de 2016

La alimentación de invierno

El invierno es la más fría y oscura de las estaciones del año, es el momento en que los seres vivos se recogen hacia dentro y los cultivos de la naturaleza se almacenan. Por lo tanto hemos de procurar mantenernos calientes y es importante en esta estación tener un lugar cómodo para relajarnos, dormir ..... y soñar.
El invierno está relacionado con el elemento agua, y en nuestro cuerpo, con los riñones y la vejiga de la orina. Estos órganos determinan el equilibrio de los minerales y la base ácida del cuerpo mediante la filtración de la sangre, la micción y la eliminación de substancias innecesarias. 

Los excesos en la sal, proteínas de mala calidad, medicamentos, alcohol, productos químicos o muy procesados perjudican mucho a este elemento. Es inhibida su función por el exceso de azúcar o productos refinados, horneados y con exceso de manipulación industrial y hacen producir descargas los alimentos ácidos.

Nuestros riñones llegan muy cansados a esta estación (de ahí la facilidad de tener lumbalgias y ciáticas en esta época), van a necesitar reponerse, por ello buscaremos alimentos saludables en las profundidades del mar, como peces (no de piscifactoría) bajos en grasas y con altas cantidades de proteínas, minerales y vitaminas y las algas, vegetales ricos en proteínas con alto contenido en vitaminas E y A, particularmente ricas en calcio, fósforo, potasio, hierro, yodo y que estimulan y refuerzan la piel, cabellos, uñas y nutren el sistema endocrino, especialmente las glándulas tiroideas y suprarrenales.

La energía del inviernos es la adecuada para tonificar los riñones, mantener la constitución, fortalecer, guardar .... por lo que nutriremos el interior de nuestro organismo, los huesos, médula y el cerebro.
Los alimentos más recomendables para el organismo durante esta estación del año son las raíces y los granos, especialmente le favorecen los alimentos con alto contenido en sales minerales y las cocciones lentas.

Como ejemplo de alimentos que tonifican y equilibran, tenemos: las algas, las legumbres en general y las azúkis en especial, las judías pintas, las raíces, los alimentos negros (soja negra, sésamo negro, tinta de sepia ...), dátiles, ciruelas, uvas negras, aceitunas negras. El mijo y el trigo sarraceno son buenos calentadores del cuerpo y menos feculosos que otros cereales. Conseguimos una ingesta de proteína completa si acompañamos a los cereales con leguminosas: judías rojas, azukis, lentejas, garbanzos, guisantes, ya que en las proteínas completas encontramos todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo no produce. 
En invierno hay menos frutas en el campo, por lo que, si no vivimos en un clima tropical, éstas sólo constituirán una pequeña parte de la dieta en esta época, y si los tomo, elegiré preferiblemente para la mañana zumos y para el resto del día frutas maceradas o cocinadas (compota).
Utilizaremos el miso dos o tres veces por semana, para salar o condimentar, ya que tanto el miso como las algas actúan sobre el cuerpo liberándolo de radiaciones, metales pesados y otras substancias tóxicas. 

En el blog puedes encontrar recetas adecuadas para esta estación del año como pueden ser los azukis con calabaza, la sopa de trigo sarraceno y las bolitas de arroz integral, 

Con estos consejos conseguimos estar en sintonía con el entorno que nos rodea y disfrutar de la salud en plenitud.

¡Feliz invierno!

"A veces nuestro destino se asemeja a un árbol frutal en invierno. ¿Quién pensaría que esas ramas reverdecerán y florecerán?. Mas esperamos que así sea, y sabemos que así será.- Johann Wolfgang von Goethe.



viernes, 6 de noviembre de 2015

Bolitas de arroz integral con sésamo

Hoy hemos preparado unas deliciosas bolitas de arroz integral, una forma divertida de comer arroz que a niños y mayores gusta. Es una receta muy sencilla, ya veréis, por lo que vamos a hablar un poco del arroz integral y sus propiedades, que son más de las que os pensáis.

De entrada, el arroz integral, que se cultiva en China desde hace unos 7.000 años y que es el segundo cereal más consumido en el mundo después del trigo, es una fantástica fuente de energía. Aporta hidratos de carbono complejos, que proporcionan glucosa al organismo de manera bastante rápida y, además, se mantiene bastante tiempo, manteniendo así constantes los niveles de azúcar en la sangre. Esto, que puede parecer una tontería, es una cualidad básica de este cereal, fundamental para los diabéticos. Durante muchos años este ha sido un tema controvertido, porque se ha considerado que los hidratos de carbono en general, y los cereales en concreto, provocaban desequilibrios en el nivel de azúcar. Y tenían razón, porque los estudios se hacían con hidratos simples como el azúcar blanco, y con cereales refinados como el arroz blanco, de escaso valor nutricional. Pero los últimos estudios han llegado a la conclusión de que los hidratos de carbono complejos −y en especial el arroz integral− producen este efecto beneficioso que explicábamos.

Dicho esto: el arroz integral también proporciona vitaminas, sobre todo del grupo B (B1, B2 y B6) y vitamina E, grasas saludables, proteínas y minerales, en especial potasio, fósforo y magnesio, y en menor medida calcio, sodio y selenio. Y, por cierto, los celíacos lo pueden comer sin problemas porque no contiene gluten.

Sus propiedades son innumerables pero hablaremos un poco de las más básicas: aporta energía, armoniza y regula el organismo, construye tejidos y tiene un efecto positivo sobre el sistema digestivo, en especial sobre el intestino grueso. También fortalece el páncreas y el bazo, expulsa toxinas y se puede usar en casos de diarrea, náuseas y para combatir los efectos de la diabetes. También es beneficioso para el sistema nervioso: según la medicina asiática, el arroz integral tiene un efecto calmante.

En todos los casos, hablamos de arroz integral, el arroz blanco es un primo hermano “pobre”, que ha sido despojado de buena parte de sus vitaminas, proteínas y grasas, que están en la cáscara del grano, perdiendo en el proceso de refinado el 10% de las proteínas, el 84% de las grasas y el 70% de las sales minerales, y buena parte de las vitaminas del complejo B. 

Existen diferentes tipos de grano y cada uno tiene propiedades específicas. En general, se recomienda comer el arroz de grano redondo en invierno y el de grano largo o medio en verano, porque sus cualidades energéticas son distintas. En todos los casos, el grano debe ser integral y se debe lavar bien antes de cocinarlo o, si es posible, dejarlo en remojo con un trozo de unos cinco centímetros de alga kombu para potenciar algunas de sus propiedades y para eliminar el ácido fítico. Solo un consejo: como con el resto de granos integrales, es importante cocinarlo bien para poder digerir y asimilar adecuadamente todos sus nutrientes.

Ahora pasamos a la receta.

Ingredientes:

1 vaso de arroz integral ecológico lavado
2 vasos de agua
Sal de hierbas al gusto
Unas gotas de aceite de oliva
Sésamo

Elaboración:

Colocamos todos los ingredientes en una olla con tapa. Cuando empiece a hervir mantener el fuego alto durante unos 3 minutos. Nosotras hemos añadido a la cocción un trocito de alga kombu.

Tapar y bajar al mínimo el fuego y cocer hasta que absorba toda el agua, más menos entre 40 o 50 minutos. Qué nos indica que ya está cocido? Pues cuando el cereal ha absorbido toda el agua, se forman unos hoyuelos, indicativo de que tenemos que apagar el fuego.

Esperar a que se temple el arroz, o a que se haya enfriado. Entonces amasar el arroz y hacer bolitas del tamaño deseado.

 
Rebozamos las bolitas en sésamo y las freímos en un sartén con muy poco aceite, el justo para que se doren las bolitas por fuera.

 

Es un rico acompañante para, como en este caso, un plato de verduras variadas al vapor.




Buen probecho!



"Cuando camines, camina; cuando comas, come" - Proverbio Zen.