lunes, 3 de julio de 2017

Crackers de semillas

Entre los ingredientes relativamente novedosos y atractivos en la cocina moderna se encuentran las semillas. Las semillas pueden ofrecernos grandes beneficios para la salud, por ello a continuación comento sus propiedades nutritivas y cómo incorporarlas a los platos para aprovechar al máximo las mismas. 

Como ingredientes, las semillas han cobrado mayor importancia en el último tiempo, aportando estilo, textura, color, sabor y muchos nutrientes importantes para el organismo. Si bien las variedades de semillas son muchas, en líneas generales podemos decir que las semillas destacan por su contenido en fibra que contribuye a la salud intestinal y a prevenir enfermedades crónicas, así como también, es destacable su contenido en grasas saludables y en minerales que el cuerpo necesita. 

La semilla en sí es una planta embrionaria y el origen de la nutrición. .Es un alimento vivo y las principales propiedades de las semillas que más uso en la cocina, son las siguientes: 
- Pipa de girasol: es rica en ácidos grasos mono y poliinsaturados que ayudan a reducir el colesterol malo y elevar el colesterol bueno en sangre. También es rico en fibra y destaca en este tipo de semillas el contenido de potasio, fósforo, magnesio y calcio, así como su riqueza en ácido fólico. Estos micronutrientes son fundamentales para el funcionamiento del sistema nervioso y muscular del organismo. 

- Semillas de lino: son muy ricas en ácidos grasos omega 3 por lo que resulta un buen alimento para el corazón. También es rico en vitamina C y E con fuerte poder antioxidante que ayuda a prevenir enfermedades y contiene minerales como el calcio, hierro, potasio y magnesio. Lo más apreciable de esta semilla es su riqueza en fibra soluble que ayuda a reducir las glucemias y el colesterol al mismo tiempo que resulta un gran arma para revertir los resfriados y cuidar la salud del intestino. 

- Semillas de sésamo: son ricas en grasas insaturadas y también poseen una elevada cantidad de proteínas de origen vegetal. Aporta buena cantidad de vitamina E y vitaminas del complejo B que ayuda al funcionamiento del sistema nervioso central. Entre los minerales destaca por sobre las demás su gran contenido en calcio y en menor medida, posee fósforo, hierro y magnesio. 

- Semillas de amapola: es otra gran fuente de calcio entre las semillas junto al sésamo y posee también un alto contenido en vitamina A con efecto antioxidante y protector de la piel y el cabello. Además, destaca en esta semilla su contenido en hierro. 

- Pipas de calabaza: son muy ricas en ácidos grasos omega 3 y omega 6, y posee una gran número de vitaminas y minerales entre los que destacan el magnesio, selenio, potasio, fósforo, vitamina A y E. Es muy rica en fibra por lo que también ayuda a reducir el colesterol en sangre y a evitar el mal funcionamiento intestinal. 

- Semillas de chía: es una semilla rica en zinc, un elemento importante para el adecuado funcionamiento del sistema inmune. Posee proteínas de buena calidad, selenio con poder antioxidante, hierro, magnesio, calcio y fósforo entre los minerales más abundantes. 

Cómo incorporar semillas a nuestros platos? A parte de que las semillas siempre fueron destinadas a formar parte de panes u otro tipo de panificados, hay variadas formas de incorporar semillas a nuestros platos para aprovechar sus propiedades, por ejemplo:  como parte de una ensalada, parte de un aderezo, snack saludable para comer entre horas, añadirlas la crema de cereales .... o haciendo estos crackers que no durarán en la despensa más que unas cuantas horas y que además son aptos para celíacos.

Ingredientes

1/2 taza semillas de chia
1/2 taza semillas de girasol
1/2 taza semillas de calabaza
1/2 taza semillas de lino
1 taza de agua
2 c.s de aceite de oliva
1/4 c.p de sal

Elaboración

Precalentar el horno a 170 grados. Disponer papel de horno sobre una bandeja de hornear.
En un bol grande mezclar las semillas de chia, las semillas de girasol, las semillas de calabaza y las semillas de sésamo.

Añadir el agua, el aceite de oliva y la sal. Remover bien con una espátula hasta que esté todo bien mezclado. Dejar que la mezcla se asiente durante un par de minutos hasta que las semillas de chía absorban toda el agua. Después de 10 minutos el agua debería haberse absorbido. 
 
Pasado este tiempo triturar la mezcla con una batidora de vaso potente. Es normal que no todas las semillas se trituren al 100%.

Con una espátula esparcir la mezcla sobre papel de horno encima de la bandeja de horno de tal forma que tenga unos 2 mm de grosor como mucho. Añadir un poco de sal por encima y cortarla con el cuchillo según la forma que quieras que tengan tus crakers.
  
Hornear durante 35 minutos. Sacar la bandeja del horno, darles la vuelta y hornear unos minutos más. Ten cuidado al final para que no se te quemen. Deja que se enfríen durante unos 10 minutos y guárdalas en un tupper, aguantan unas 2 semanas.

Ideales para untarlas con humus (ver varias recetas aquí) o para picar entre horas!!





"¡No corras, vete despacio, que a donde tienes que llegar es a ti mismo!"- Juan Ramón Jiménez.



jueves, 22 de junio de 2017

El verano llegó, bienvenido sea!!!

En los tres meses de verano las plantas maduran, las flores y los frutos aparecen abundantemente, las temperaturas aumentan y hay más horas de luz solar. Si observamos la naturaleza, su funcionamiento es perfecto, nos ofrece frutas y verduras en cada estación que favorecen el equilibrio de nuestro organismo. 

En verano nos ofrece frutas y verduras con más contenido en agua. Ya que como es lógico, con el aumento de las temperaturas necesitamos hidratarnos y refrescarnos.

La estación de verano pertenece al elemento fuego, y su energía es expansiva. Nosotros también notamos este cambio de la energía en nosotros, nos apetece estar más al aire libre, y generalmente estamos más animados y vivimos hacia fuera. El objetivo energético a conseguir con la cocina es enfriar, abrir y relajar nuestro cuerpo para poder sobrellevar el calor extremo propio de la estación.

En la naturaleza el verano es el momento de la floración, pues se producen las células reproductoras, futuras semillas. Por eso las verduras en forma de flor, lo más expansivo de las plantas con sabor amargo, son una buena elección para el verano. 

Achicoria, escarola, alcachofas, flores de verano y otras que no son flor como el perejil, las acelgas, son un ejemplo de un sabor amargo saludable.

El sabor amargo proveniente de las verduras o los cereales tostados, tienen un efecto relajante, refrescante, laxante, algunas veces estimulante, pero no excitante, es decir no exasperan las glándulas suprarrenales, como lo hace el amargo café.

Las verduras de fruto, como tomates, pimientos y berenjenas, expanden y enfrían más que las de hoja. Son aconsejadas en personas de fuerte consumo de proteínas animales; como embutidos y salazones.

Otros alimentos de esta estación, son las frutas, que aunque no disponen de almidón como las verduras y sí una cantidad importante de azúcar de rápida asimilación, tienen como propósito refrescarnos en la época estival, y comidas con moderación son un regalo de la naturaleza para equilibrarnos cuando hay temperaturas altas.

Los órganos que se activan en esta época son el corazón y el intestino delgado. En Extremo Oriente se define el corazón con el yo o intimidad del alma. Es el lugar de conjunción y choque de las fuerzas del cielo y de la tierra, ocasionando la expansión y contracción rítmica del corazón que origina el latido. 

El intestino delgado en Oriente representa el Ser. El 90% de los nutrientes se absorben en el intestino delgado, hay que mantenerlo limpio y flexible, evitando alimentos pegajosos, como mantequilla, productos untuosos, harinas y queso.

Los alimentos por tanto recomendados para esta estación son: maíz, quinoa, verduras de hoja grande, algas nori, alga dulse, alga kombu, alga agar-agar, calabaza de cacahuete, nueces, bardana, semillas tostadas. Legumbres grandes: habas secas, judías rojas, pickles de corto tiempo…

Los alimentos que desequilibran la energía fuego son: todo tipo de embutidos, carnes rojas, quesos curados, estimulantes como café (cafeína), tabaco (nicotina), té (teína), chocolate (teobromina), azúcar, bebidas enlatadas, gaseosas, cocciones en horno y fritos, picantes, especias tropicales.

Un desequilibrio en la energía fuego puede llevar a desarrollar enfermedades cardiovasculares y condiciones subyacentes como arteriosclerosis, hipertensión, hipotensión, hipercolesterolemia, aneurisma entre otras.

Las frescas noches veraniegas unidas a las vacaciones, se prestan a reuniones y celebraciones, contribuyendo a ese ambiente festivo y relajado del verano. 

Que disfrutéis mucho de esta época del año!!


miércoles, 24 de mayo de 2017

Crema de zanahorias


En casa siempre las hemos comido incluso como fruta o postre, y con el buen tiempo empezamos a tomarla en licuados para desayunar o merendar.
Esta hortaliza dulce de la que se suele decir que ayuda a broncear la piel y que es buena para la vista, tiene otros muchos beneficios para el organismo que la gran mayoría desconocemos.

Al vapor, hervida, cruda, cocida, licuada o simplemente fresca y a bocados, la zanahoria forma parte del grupo de alimentos con “efectos prometedores” en la prevención de algunos tipos de cáncer.
Se trata de una de las hortalizas más producidas en el mundo. Asia es la mayor productora seguida por Europa y EE UU. 

El consumo habitual de esta hortaliza aporta una importante cantidad de vitaminas (A, B, C y E), minerales y compuestos antioxidantes y su valor calórico es muy bajo.

Destacamos estos principales beneficios del consumo de zanahorias:

- Los aromas de la zanahoria estimulan el apetito.

- Comerla cruda fortalece los dientes y las encías. Ingerir verduras crudas como la zanahoria mejora el riego sanguíneo bucal y evita que las bacterias se adhieran a los dientes. Además, el flúor, presente en alimentos como las zanahorias o manzanas, es un mineral fundamental para mantener en buen estado el esmalte dental y evita la aparición de caries.

- Ayuda a combatir el estreñimiento y el dolor de estómago por intoxicación. Gracias a su alto contenido en fibra previene el estreñimiento. Además, calma las molestias gástricas y el exceso de acidez debido a sales minerales como el sodio, cloro, potasio y vitaminas del complejo B. Por ello, es un alimento muy recomendable si se padece gastritis.

- Por su elevado contenido en agua, es diurética y ayuda a la desintegración de los cálculos renales.

- Rica en potasio y fósforo, es un excelente vigorizante para mentes cansadas y restauradora de nervios.

- Fortalece las uñas y el cabello, al que aporta brillo. Las células madre de la zanahoria son ricas en betacaroteno, también llamado provitamina A, que en el organismo se transforma en retinol o Vitamina A. Estos compuestos reparan las células dañadas por los efectos ambientales, y así fortalecen y revitalizan las uñas y el pelo. 

- Mejora la calidad de la leche materna. 

Y además de todo eso, la zanahoria también es buena para la vista. Los betacarotenos son unos poderosos protectores que evitan el envejecimiento prematuro, protegerán nuestra retina y evitarán la aparición de cataratas. La ingesta diaria de zanahoria está especialmente recomendada en casos de pérdida de la agudeza visual.

... y si además la consumimos ecológica MEJOR!!
 

Ingredientes:

6 zanahorias grandes
1 cebolla mediana
1 diente de ajo
1/2 cucharadita de jengibre en polvo
1/4 cucharadita de cúrcuma
1 pizca de clavo molido
1 pizca de canela en polvo
Caldo de verduras o agua en su defecto
Aceite de oliva
Sal y pimienta
2 cucharadas soperas de sésamo crudo

Elaboración:

Primero lavamos y pelamos las zanahorias (si son ecológicas solamente se lavan bien para eliminar los restos de tierra) y las cortamos a rodajas finas. Podemos dejarlo a trozos más grandes, pero tardará más en cocer.

Picamos la cebolla y el ajo finito y los sofreímos en aceite de oliva. Cuando tome color, añadimos las especias: el jengibre, la cúrcuma, el clavo y la canela. Dejamos un minuto removiendo bien para que se mezclen los sabores. 

Continuamos con las zanahorias, las añadimos y las dejamos un par de minutos, dando vueltas para que no se peguen.

Seguimos con el caldo de verduras o agua (en su defecto) y dejamos cocer durante 20 minutos. Rectificamos de sal en caso necesario en función de la cantidad de especias que hayamos puesto.
Para acompañar la crema he preparado un topping de sésamo crudo tostado, muy sencillo ya que tan solo tenemos que lavarlo, secarlo un poco y tostarlo en una sartén hasta que chisporrotee y suelte un delicioso aroma.


Trituramos la crema, hasta que tenga la textura que nos guste y servimos con el sésamo por encima y un poquito de aceite de oliva.


Yo solo le puse el sésamo, pero las peques se tostaron pipas de girasol y las añadieron también, deliciosa .....Lista para tomar! 



“Tu visión solo se volverá clara, cuando puedas mirar en tu propio corazón. Porque quien mira hacia fuera, duerme y quien mira hacia dentro, despierta”-Carl Jung.