viernes, 18 de diciembre de 2020

Chai Tea


El té chai o Masala Chai es una mezcla de té, especias y leche originada en la India que ha ganado muchísima popularidad durante estos últimos años en el resto del mundo. 

Esta peculiar combinación destaca por un sabor potente, pero también por sus bondades para la salud. Las propiedades del té chai reúnen, en una sola bebida, los beneficios de ingredientes usados en la medicina natural como el té, el jengibre y otras especias. 

La base de cualquier té chai es el té negro. A partir de aquí, existe una infinidad de recetas que incorporan especias muy variadas. Suelen ser habituales el jengibre, la pimienta, la canela, el anís estrellado, el cardamomo y el clavo, pero cada receta incorpora un toque de la casa particular.

Las propiedades del té chai para la salud están relacionadas con los beneficios de sus ingredientes.

En conjunto, el té chai destaca por los siguientes beneficios.
  • Bueno para el corazón: ingredientes como el té negro y la pimienta son conocidos por sus efectos sobre la salud cardiovascular.
  • Digestivo: la mayoría de especias que forman parte de la receta del té chai cuentan con propiedades que te ayudarán a tener una digestión menos pesada. El jengibre, la canela, el clavo… todas son bien conocidas por sus propiedades digestivas y carminativas.
  • Antioxidante: a la riqueza en polifenoles del té se le suman otros compuestos antioxidantes provenientes de las especias. Una combinación super potente.
  • Antiinflamatorio: el té chai suele juntar varias especias que destacan por sus efectos antiinflamatorios, entre ellas el jengibre, el clavo y la canela.

Merece la pena analizar en detalle las propiedades de cada elemento que compone el té chai, ya que de ellos se derivan varias interesantes propiedades secundarias.

Las propiedades del té negro
  • Corazón: algunos estudios indican que los polifenoles presentes en el té negro podrían ayudar a combatir factores asociados con las enfermedades cardiovasculares, como la presión sanguínea y los niveles de colesterol en sangre.
  • Diabetes: los polifenoles también podrían incrementar la actividad de la insulina. De este modo, el té negro podría ayudar a reducir los niveles de azúcar en sangre que pueden inducir la aparición de la diabetes de tipo 2. 
  • Flora intestinal: el té negro podría ayudar a crear una flora bacteriana intestinal sana. El té negro podría impedir el crecimiento de algunos microorganismos dañinos que pueden causar úlceras y diarreas.
  • Cerebro: la cafeína y los antioxidantes presentes en el té negro podrían ayudar a combatir enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer.
  • Energía: la cafeína del té negro puede darte un extra de energía en los momentos en que lo necesites. El té, además, contiene un aminoácido llamado L-teanina, que afecta a cómo tu cuerpo asimila la cafeína, alargando su efecto y haciéndolo más suave. 
  • Efectos antioxidantes: el té negro es rico en antioxidantes, unos elementos capaces de ayudar a combatir el estrés oxidativo, un proceso que se cree que está relacionado con varias enfermedades y procesos de deterioro del cuerpo humano.
  • Efectos anticancerígenos: varios estudios analizan la conexión entre el consumo de té negro y la disminución del riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer. Los efectos antioxidantes de los polifenoles podrían evitar la mutación de células sanas en cancerosas y frenar su reproducción. 
Las propiedades de las especias

Más allá de su presencia en la cocina, las especias han formado parte al botiquín de la medicina tradicional desde tiempos inmemoriales. Ya los griegos y romanos usaban multitud de ellas para tratar sus problemas de salud. 

El té chai cuenta entre sus ingredientes con varias especias famosas por sus propiedades digestivas, como la canela o el anís estrellado. Muchos de sus componentes tienen, a su vez, efectos antiinflamatorios, como el clavo o el jengibre. De forma general, el té chai es una bebida que puede ayudarte si tienes digestiones complicadas o sufres de problemas como los cólicos o las flatulencias. 

De un vistazo, las especias que se usan como parte de la mezcla del té chai se caracterizan fundamentalmente por las siguientes propiedades: Antiinflamatorias, Digestivas, Carminativas (para evitar los gases), Contra las náuseas, Contra los cólicos.
  • Jengibre: El jengibre es antiinflamatorio y se han estudiado sus propiedades para el tratamiento y reducción del dolor proveniente de la osteoartritis. Además, el jengibre es habitualmente utilizado para tratar náuseas y mareos. El jengibre es un vasodilatador y se ha usado en la medicina tradicional para mejorar la digestión y tratar flatulencias y vómitos.
  • Clavo: El clavo tiene propiedades antiinflamatorias. En la medicina tradicional, se usa con propósitos analgésicos. También tiene usos como carminativo (es capaz de reducir los gases producidos durante la digestión)
  • Canela: La canela podría usarse para reducir el azúcar en sangre de las personas diabéticas. También sirve para controlar los niveles de triglicéridos y colesterol. La canela es un gran relajante muscular, ya que tiene propiedades antiinflamatorias. Una aplicación tradicional de la canela es para mejorar los procesos digestivos, ya que ayuda a la expulsión de gases y a combatir las náuseas.
  • Anís estrellado: El anís estrellado es un buen remedio contra el cólico y contribuye a una buena digestión. También se usa contra el reumatismo.
  • Cardamomo: El cardamomo sirve para aliviar problemas relacionados con la indigestión y tratar retortijones y cólicos. Es un sialagogo (estimula la secreción de saliva) y un estimulante del apetito. 
  • Pimienta: La piperina, elemento presente en la pimienta, se conoce por sus propiedades antiinflamatorias, analgésicas y anti hipertensivas.

martes, 17 de noviembre de 2020

Bolas de sésamo

Estas bolas son un delicioso postre o tentempié, son muy saciantes y además nos beneficiamos de las propiedades del sésamo (o ajonjolí), que no son pocas.


Historia del sésamo

En muchos países del mundo, esta pequeña semilla se considera el símbolo de la inmortalidad y es una de las primeras semillas oleaginosas conocidas por la humanidad.

Se trata de una planta herbácea originaria de la India y África, Sesamum indicum. Hay dos tipos de semillas de sésamo: semillas de sésamo negro y semillas de sésamo blanco. Las pequeñas semillas de sésamo son una fuente valiosa de nutrientes. Con ellas se elabora el tahin o tahine, que no es más que las semillas de sésamo trituradas y el gomasio.

Propiedades del sésamo

Al igual que sus primos oleaginosos, como las semillas de girasol, las semillas de lino, las semillas de calabaza, las nueces, los piñones, las avellanas o los pistachos, las semillas de sésamo son ricas en ácidos grasos insaturados. De hecho, estos son sanos. Ricas en calcio, las semillas de sésamo también tienen muchas otras propiedades que ayudan a mantener una buena salud cardiovascular.

¿Para qué sirve el sésamo? 

Toma nota de estas 10 cualidades beneficiosas:

1.- El sésamo contribuye a reducir los niveles de colesterol en sangre debido principalmente a su contenido en lecitina (ácido graso insaturado). La lecitina disuelve las grasas y previene su adherencia a las paredes de las arterias.

2.- Estas semillas contribuyen a regular y mejorar la función intestinal debido al contenido en fibra que poseen. Nos ayudará a prevenir el estreñimiento y a prevenir enfermedades del tracto intestinal.

3.- El ajonjolí contribuye a que nuestro sistema cardiovascular realice sus funciones correctamente y se reduzcan las posibilidades de padecer dolencias cardiovasculares.

4.- La proteína vegetal de ajonjolí está formada por uno de los 8 aminoácidos esenciales (la metionina). Es una excelente fuente de proteína vegetal para veganos para incorporar a una dieta habitual.

5.- El sésamo nos proporciona hierro, un micromineral que participa en diferentes funciones en nuestro organismo: es imprescindible para transportar el oxígeno, participa en la producción de hemoglobina y de colágeno. Su carencia es relativamente común, especialmente en mujeres, pudiendo provocar anemia ferropénica.

6.- El magnesio que nos proporcionan las semillas de ajonjolí contribuye al correcto funcionamiento de nervios y músculos y en ayuda a mantener nuestros huesos fuertes.

7.- Las semillas de ajonjolí son un excelente complemento para las personas que tengan problemas circulatorios o que deseen prevenirlos. Además están especialmente indicadas para hemorroides.

8.- El sésamo es un aliado para cuidar de nuestro hígado y a prevenir la migraña originada por problemas en el funcionamiento en éste órgano.

9.- El aceite de sésamo de primera presión en frío y ecológico nos aporta las propiedades de las semillas y lo podemos usar tanto de forma interna como externa, pudiéndolo utilizar para mejorar dolencias de la piel, prevenir su envejecimiento prematuro, eliminar o diseminar las arrugas finas y protegernos del sol.

10.- La combinación del calcio y el fósforo que contienen las semillas de sésamo resultan muy beneficiosas para cuidar de nuestros huesos y dientes y contribuyen a prevenir enfermedades óseas..

Vamos ya con la receta.

Ingredientes:

300 gr Sésamo crudo blanco
Melaza de arroz (la que admita)

Elaboración:

Tostamos las semillas de sésamo hasta que estén doradas. Tener cuidado que no se tuesten demasiado ya que se quedarían amargas. Las molemos con ayuda de un molinillo de café o un molinillo manual. Tiene que quedar la semilla en polvo totalmente para que luego poder hacer la forma sin que se nos deshaga.
En una cazuela, calentamos 4 cucharadas soperas de melaza a fuego muy lento, vamos añadiendo el sésamo y removiendo. Conforme vaya absorbiendo la melaza el sésamo iremos añadiendo mas cantidad de éste.
Cuando la textura sea lo suficientemente espesa como para dar forma a las bolas, dejamos de añadir sésamo. Esperamos a que se enfríe y vamos haciendo las bolas, del tamaño que quieras. Las podemos ir pasando por un bol con semillas de sésamo para decorar o simplemente presentarlas como están.
La textura final no debe ser pegajosa, de esta manera te las puedes llevar a donde quieras en una bolsa de papel sin que se te manche.
Espero que te guste esta receta y te animes a hacerla.




"La felicidad no está en otro lugar sino en este lugar, no en otra hora, sino en esta hora"- Walt Whitman


martes, 29 de septiembre de 2020

Ramen vegano

El Ramen es una de las sopas de fideos (noodles) más famosas de la cocina japonesa, aunque su origen es chino. Cuando llegó a Japón ( lo llevaron los primeros emigrantes chinos durante la Reforma Meiji a finales del siglo XIX-principios del XX) se adaptó utilizando sus ingrediente y condimentos y se hizo muy popular convirtiéndose en uno de los platos nacionales de Japón.


En Japón el ramen es un plato que se puede encontrar y disfrutar muy fácilmente, ya que se vende en casi todas las partes en los restaurantes o en puestos de vendedores ambulantes, incluso se vende en máquinas expendedoras.

La gran característica que define al ramen japonés, y que lo diferencia de la sopa china, está en el caldo. Podríamos decir que es la base, el alma de un buen ramen, lo que define el plato y marca su calidad.

¿Qué es el ramen?


A grandes rasgos, el ramen es un cuenco de sopa de fideos con un caldo muy aromático y acompañado de distintos ingredientes, que se añaden a modo de toppings. Puede ser una sopa caliente o fría, con carne, pescado o vegetariana, picante o más dulce, incluso hay versiones secas. Lo habitual es preparar el caldo por un lado, servirlo en cuencos con los fideos y coronarlo con el resto de componentes. 

Componentes del ramen


Tare: Es algo así como la esencia de la sopa, una especie de salsa muy concentrada de sabor que se coloca normalmente en el fondo del cuenco antes de añadir el caldo. Suele ser a base de salsa de soja, miso, sake o mirin, entre otros ingredientes. 

Caldo: Es el alma auténtico del ramen, para el que no se debe escatimar en la calidad de los ingredientes ni el tiempo en prepararlo. En la cocina occidental también sabemos que en un buen caldo está el secreto de muchos platos, y nunca hay que meterle prisa. Los hay de carne, pollo, pescado o vegetales. 

Fideos: Existen muchos tipos distintos de fideos para ramen, si bien todos se elaboran con harina de trigo. “Ramen” se refiere, de hecho, a los fideos y proviene de las palabras chinas la (estirar) y mian (fideo). Los hay más gruesos o más finos, más o menos curvos, etc. 

Ingredientes añadidos “toppings”: No hay reglas sobre los ingredientes que coronan y acompañan los fideos en esta sopa. Hay ramen de carne, de pescado o totalmente vegetarianos, aunque lo habitual es combinar un poco de todo. Son populares la carne de cerdo, panceta, carne picada, langostinos, cangrejo, moluscos varios, algas, setas, bambú, huevo cocido o crudo, cebolleta... 

Aromas, especias y aliños: Para aderezar el ramen se pueden añadir otros ingredientes, como salsa de soja, curry, pasta de ajo, semillas de sésamo, especias togarashi, pimienta sancho, mantequilla, bonito seco en copos -katsuobushi- , aceites aromatizados, etc. 

Un buen plato de ramen te atrapa porque es reconfortante, nutritivo y lleno de sabores y aromas que alimentan el cuerpo y el alma. 

¿No ocurre lo mismo con nuestros queridos platos de cuchara? Esos guisos preparados con mimo, que tan buenos recuerdos nos traen, preparados con la calma del chup-chup y que se degustan sin complicaciones. Son humildes en apariencia, pero riquísimos y complejos en matices de sabor y sensaciones. 

El ramen se puede complicar todo lo que uno quiera, usando ingredientes más o menos exclusivos, pero en realidad es un plato económico. Esa fue la primera clave de su éxito, era el plato ideal para alimentar a gente sencilla trabajadora, que tenía poco tiempo para detenerse a comer. Además son recetas muy completas, nutricionalmente hablando, y hay opciones para todos los gustos. 

No hace falta ir a un restaurante elegante ni complicarse a la hora de comer para devorar un cuenco de ramen. Las ciudades están llenas de locales sencillos y muchos puestos callejeros que despachan platos de ramen a gente de todo tipo y casi a cualquier hora. Casi podemos hablar de fast food japonés, a pesar de que tras esos caldos tan ricos sabemos que hay horas de dedicación. 

Ahora vamos con lo que nos ocupa, la receta de ramen vegano que hago en casa, espero que os guste y os inspire a cocinar vuestra versión. 

Ingredientes

Tofu marinado: 
  • 400 gr de tofu
  • 2 cs de aceite de sésamo tostado
  • 3 cs de tamari (o salsa de soja)
  • 2 cs zumo de limón 
  • 3 dientes de ajo picados o rallados
  • 1 cs de zumo de jengibre (se ralla muy fino y se escurre el zumo)
  • 1 cs de sirope (arroz, agave ...)
  • aceite para freír el tofu
Caldo:
  • 8 setas shiitake secas 
  • 1 cs de aceite de sésamo
  • 6 dientes de ajo picados
  • 1 cebolla cortada en medias lunas
  • 2 l. de agua
  • 3 cm de jengibre picado
  • 1 tira de 10 cm de kombu
  • 1 zanahoria grande, cortada en palillos
  • 1 c.p de sal marina
  • 5 cs de tamari (o salsa de soja)
Toppings: 
  • 100 gr setas shiitake frescas o champiñones
  • ramilletes de brócoli
  • parte verde de la cebolleta o cebollino
  • semillas de sésamo tostado
  • fideos que más nos gusten (noodles) soba, de arroz ...

Elaboración

Comenzamos preparando el tofu, eliminamos la humedad con papel de cocina y lo cortamos en lonchas de medio dedo de grosor. las colocamos en un plato llano.
En un cuenco preparamos el marinado del tofu mezclando bien el aceite de sésamo, el tamari, el zumo de limón, el ajo rallado, el zumo de jengibre fresco y el sirope. 
A continuación lo vertemos sobre las lonchas de tofu y lo dejamos marinar durante un mínimo de 30 minutos. Reservamos hasta que esté el ramen listo para emplatar, en ese instante lo freiremos

Mientras se macera el tofu, preparamos el caldo. Ponemos las setas shiitakes secas a remojo en agua caliente durante unos 15 minutos. Pasado este tiempo, las escurrimos bien (reserva el agua de remojo) y las cortamos en láminas. 
En una olla calentamos el aceite de sésamo y salteamos el ajo y la cebolla juntos durante 10 minutos, añadiendo un chorrito de agua si vemos que las verduras se pegan a la olla. 
Añadimos el agua, el agua de remojo de las setas shiitake, las rodajas de jengibre, el alga kombu, la zanahoria cortada en cerillas, las setas shiitake y la sal. Llevar a ebullición, bajar el fuego a mínimo y hervir durante 20 minutos. Pasado este tiempo añadiremos el tamari. 

En una sartén con un chorrito de aceite freímos el tofu  y  saltearemos las setas frescas laminadas, unos ramitos de brócoli o la verdura que más os guste; y mientras tanto, cocemos la pasta o los noodles según las instrucciones del paquete y la escurrimos bien.

Para servir utilizaremos un bol, en el que pondremos un poco de caldo, los noodles por encima, las verduras salteadas, el tofu, un poco de la parte verde de la cebolleta cortada finamente y sésamo tostado. Y listo para saborear.



"La mayoría de la gente quiere conseguir lo que quiere, mientras que el secreto es querer lo que se obtiene en este momento"- Eckhart Tolle.