miércoles, 25 de abril de 2018

Estofado de habas con hinojo

Temporada de habas y de hinojos. Una suerte tener un trocito de tierra y plantar lo que elijas ... un lujo. Plantamos habas e hinojos y de éstos tenemos muuuuchos, entonces los comemos .... con legumbres, escabechados, en salteados, en cremas y purés .... y con habas porqué no?


Las habas son legumbres –de coloración verde claro- y pertenecen a la especie Vicia Faba. Esta planta es originaria de los países asiáticos siendo una de las plantas que desde tiempos inmemoriales cultiva el ser humano: era conreada ya por los Romanos, Egipcios y Griegos, y es de las primeras legumbres que el hombre empezó a consumir hace ya uno tres mil años.

Como es típico en las legumbres, los granos muestran cierta flexibilidad en el almacenamiento, por lo que las podemos encontrar frescas, secas, en conserva o congeladas. Pero a diferencia de las lentejas, garbanzos y judías, al igual que los guisantes, tienen la ventaja que se pueden comer crudas beneficiándonos de su dulce sabor y manteniendo intactas todas sus propiedades nutricionales. Las habas con vaina bien tiernas se pueden consumir como si fueran judías verdes. Desgranadas son ideales para comerlas crudas en tortilla, rehogadas, cocidas al vapor, salteadas, en menestra, etc. Las más grandes suelen prepararse hervidas porque tienen la piel más dura y resultan deliciosas en potajes, sopas, purés, estofados… Si las combinas con hierbas aromáticas como el hinojo, la menta, el comino, tomillo y otros, se evita padecer flatulencias al consumirlas.

Las habas son una buena fuente de vitaminas del grupo B, de gran importancia para el correcto funcionamiento del sistema nervioso, especialmente tiamina (vitamina B1) y folatos (vitamina B9). Contienen gran cantidad de manganeso, un minerales con acción antioxidante, que ayudar a la cicatrización de las heridas y a la absorción de algunas vitaminas. 

Fósforo, magnesio y cobre están presentes en forma significativa, aportando, por 100g de producto, más del 40% de nuestras necesidades diarias de cada uno de ellos. Estos tres minerales son de gran importancia para el desarrollo y mantenimiento óseo, la contracción muscular y el impulso nervioso. Estos minerales hacen de las habas un alimento muy ideal para las personas que practican deporte y quieren conseguir un buen desarrollo muscular. Además sus altas dosis de proteínas vegetales ayudan a mantener los músculos en perfectas condiciones.

Son un alimento libre de grasa y con alto contenido en fibra, por lo que es ideal para las personas que quieren mantener su peso de la mejor forma posible.

La mejor época para disfrutar de las habas es la primera mitad del año, desde enero hasta junio aproximadamente, ya que en esas fechas es fácil encontrar habas frescas, las mejores para cocinar. 

El otro protagonista de este estofado es el hinojo. El Hinojo, Foeniculum vulgare, es originario del sur de Europa, aunque actualmente su cultivo está extendido en todo el mundo. Es un bulbo blanco con unos tallos verdes y flores amarillas, y podemos aprovechar todas sus partes, incluyendo las semillas. En cuanto a su sabor es muy agradable, similar al regaliz y al anís, y se usa en sopas, salteados, salsas, ensaladas, panes, etc. Ya en la antigüedad el hinojo era un alimento muy valorado por su aporte nutricional y medicinal. Hace más de 3000 años aprovechaban las bondades de esta planta de la familia botánica de las Umbelíferas en países como Egipto, Grecia, la India o durante la época romana.

El hinojo nos aporta Vitaminas del grupo B (B3, B6, B9 o Ácido fólico), provitamina A, rico en Vitamina C y minerales como el potasio, fósforo, hierro, calcio o magnesio.

El hinojo pertenece a la misma familia que otras hortalizas como el apio, la zanahoria, la chirivía y plantas aromáticas y medicinales como el cilantro, el eneldo, el perejil o el anís verde.

Es un buen antioxidante, que fortalece nuestro sistema inmune, gracias al ser rico en vitamina C; por su contenido en hierro es muy beneficioso para prevenir y combatir la anemia; también reduce los niveles de colesterol en sangre, previniendo enfermedades coronarias; es antipirético, disminuyendo la fiebre.Está indicado para las personas que retienen líquidos y enfermedades reumáticas debido a su acción diurética y es beneficcioso su uso durante la menopausia y para aliviar pequeñas molestias menstruales.

El hinojo es una verdura aliada de las personas que tienen problemas del sistema digestivo
Incorpora esta verdura si estás haciendo dieta para adelgazar porque da sabor y es saciante y nutritiva e incluso es capaz de aliviar las náuseas y también mejora los procesos digestivos y gracias a su efecto carminativo, disminuye la generación de gases, siendo muy efectivo para los casos de flatulencia.

También mejora la función hepática, por lo que es un aliado para la salud de nuestro hígado, sobre todo en primavera.

Este estofado está riquísimo acompañando a un arroz integral, cualquier otro cereal o con pasta, así es como más me gusta.

Ingredientes

1/2 kg de habas desgranadas
2 bulbos de hinojo
1 cebolla
2 ajos
sal marina sin refinar
aceite de oliva ppf
1 c.p. tomillo seco

Elaboración

Lavamos bien los hinojos y los troceamos a cuadraditos o en juliana (siguiendo los nervios), hacemos lo mismo con la cebolla y los ajos. En una cazuela vertemos 2 cucharadas soperas de aceite de oliva ppf y doramos un poco los ajos. Antes de que se doren demasiado añadimos la cebolla y el hinojo, y rehogamos unos 7 minutos o hasta que todo esté pochado. Añadimos un poco de sal y las habas.

Tapamos la cazuela y bajamos el fuego al mínimo y dejamos cocinar lentamente, así no hará falta añadir agua y se harán con la suya propia. Removemos de vez en cuando con cuidado de no romper las habas, rectificamos de sal y a media cocción añadimos el tomillo seco y volvemos a tapar.

Dependiendo del fuego, de la cazuela y del tamaño de las habas necesitarás más o menos tiempo de cocción. Como mínimo, 30 minutos. Ve probando y cuando las habas más grandes estén tiernas, apagas.

Este estofado lo puedes comer solo, pero a mi me encanta acompañado de un poco de pasta integral de espelta escológica, así es como hoy lo hemos comido.

Espero que te guste esta receta o que al menos te inspire a hacer la tuya propia. Bonito día ... o noche, es función de cuando me leas.



"El "vivir desde el sentir" se alimenta de ser educados desde el sentir nuestras emociones. ¿A que esperamos para incluirlas en nuestro menú diario?. Me siento alegre, me siento feliz, me siento triste, me siento... El que podamos reconocer nuestro estado emocional es una subida de octavas en el proceso de nuestro autoconocimiento y una dirección hacia vivir con más conciencia nuestra viva"-Juan José Cortina.



martes, 13 de marzo de 2018

Sopa de dupuy

Hoy os presento una variedad de lentejas que aún no había probado, la variedad Dupuy o verdina. Es una lenteja pequeña, verdosa parda-amarillenta con manchas oscuras, de propiedades similares a las lentejas comunes, repleta de nutrientes que la hacen un esencial en la despensa. Su particularidad es que no se deshacen durante la cocción, no resultan harinosas y tienen un sabor sutil y agradable. Otra ventaja es que su piel es fina por lo que resultan algo más digestivas que otras legumbres por lo que genera menos flatulencias.
Este tipo de lenteja se cultiva en ciertas partes de Castilla y León aunque es originaria de la región de "Le Puy-en-Velay" (Francia), allí es denominada "Lentille verte du Puy" y cuenta con denominación de origen protegida a nivel Europeo. Conocida, por esta razón, en España como lenteja francesa.

Las lentejas dupuy ,son un alimento imprescindible en caso de anemia y desmineralización. Mucho más ricas en hierro y en folatos que las demás lentejas, aportan por cada 100 gr., 25 gr. de proteína vegetal, el 33% de la necesidad diaria de magnesio, el 66% de la necesidad de hierro ,el 31% de zinc, y del 27 al 43% de vitaminas del grupo B. Son antioxidantes debido a la presencia de antocianinas (pigmentos hidrosolubles que se hallan en las células vegetales y que pertenecen al grupo de flavonoides) lo que le da un gran efecto antioxidante protegiendo contra muchas enfermedades como el declive intelectual o las enfermedades cardiovasculares. Son muy ricas en fibra, resultando indicadas para reducir colesterol y estreñimiento, aunque en este punto pierden frente a las lentejas de mayor tamaño pero el tener la piel más fina facilita la digestión y evita las flatulencias.

Acompañar de perejil picado para poder asimilar mejor el calcio y de algún cereal para completar el perfil proteínico. Bien se acompañan de trigo sarraceno o arroz. 

En esta sopa las he combinado con las verduras que tenía en la nevera y alga kombu que, además completar el sabor del guiso, os recomiendo que añadáis algas a las legumbres ya que las hacen más digestivas, acortan la cocción y además aportan minerales.

Ingredientes:

1 vaso de lentejas dupuy
1 trocito de alga kombu
1 cebolla roja
3 dientes de ajo
un puñado de perejil
sal mariana sin refinar
1 tomate rallado
1 puerro
un trozo de calabaza
1 calabacín
1 manojo de judías verdes
2 hojas de col Kale


Elaboración:

Poner en remojo las lentejas dupuy la noche anterior. Antes de cocinarlas, tirar el agua de remojo y ponerlas en agua fría, limpia, con 1 trocito de kombu. 
En una olla sofreír una cebolla roja cortada fina y los 3 dientes de ajo y el perejil picado. Cuando la cebolla esté dorada, añadir la sal marina y el tomate rallado. Agregar las lentejas con el agua y el alga kombu y todos los vegetales cortados finamente.
 
Cocinar hasta que las lentejas estén hechas, 20-30 minutos más o menos, a diferencia de las demás lentejas quedan enteras. Servir cada plato con un poco de perejil picado por encima.





"La libertad consiste en ser dueños de la propia vida"- Platón





miércoles, 7 de marzo de 2018

Panna cotta con sirope de dátiles

La panna cotta (en italiano literalmente ‘nata cocida’) es un postre típico de la región italiana del Piamonte (Valle d’Aosta), elaborado a partir de crema de leche, azúcar y gelatificantes, que se suele adornar con mermeladas o miel. Recuerda al flan, pero su sabor es más lácteo y tiene una textura más parecida a la de la gelatina que a la del flan.

La elaboración tradicional​ de la panna cotta no incluye la gelatina ya que su uso es posterior a la aparición de este postre. Actualmente se utiliza un gelatificante de origen animal (gelatina) o vegetal (agar-agar) además de la nata, la leche y el azúcar. 

Esta receta la he adaptado y he hecho una versión "verde" es decir sin ingredientes de origen animal y he modificado también la proporción de los ingredientes. El gelatificante que he utilizado es el agar-agar, también llamado kanten, he sustituido el azúcar por sirope de arroz y en lugar de nata he usado leche de coco que es más grasa que cualquier otra bebida vegetal y además le aporta mucho aroma.

El agar-agar es rico en fibra soluble, que se convierte en una gelatina suave y nutritiva. Es un componente de diversos tipos de algas, que se han hervido durante varias horas y secado a la intemperie. Es insípida, por lo que absorbe el sabor de los alimentos con los que se combina. Es reconstituyente, ligeramente laxante y depura el sistema linfático. 
Se utiliza mucho en la cocina para preparar gelatinas y postres, fundamentalmente en flanes, cremas, salsas frías, ensaladas, para espesar sopas o potajes y como base de gelatinas de frutas. Para que actúe, tenemos que hervir el agar-agar unos minutos, 5 si está en polvo y 8-10 minutos si el agar-agar está a copos.

Dependiendo de la textura que queramos dar a nuestra receta (gelatina, natillas, crema ....) utilizaremos mayor o menor proporción de agar-agar. En el caso de esta receta, como la textura deseada era consistente, he utilizado una proporción de 1 gr de agar-agar en polvo (2 gr agar-agar si está en copos) por cada 250 gr de mezcla, teniendo en cuenta que 1 cucharadita de café equivale a 1 gramo más o menos.

Ingredientes:

250 ml bebida vegetal de avena 
200 ml leche de coco 
60 gr sirope de arroz 
2 gr de agar agar en polvo 
2 c.s. coco rallado 
c.n. sirope de dátiles 

Elaboración:

Primero elaboramos el sirope de dátiles, triturando hasta conseguir el sirope 100 gr de dátiles medjool sin hueso y remojados 4 horas con 100 ml de agua y el zumo de medio limón. Reservamos en un tarro de cristal en el frigorífico.

A continuación colocamos el resto de ingredientes en una cazuela y mezclamos muy bien con las barillas de mano antes de encender el fuego. Cuando esté todo bien mezclado, llevamos a ebullición dejando que hierva durante 5 minutos removiendo de vez en cuando.

Apagamos el fuego y colocamos en moldes individuales. Cuando se enfríe, veremos que la mezcla se ha solidificado y lo introducimos en el frigorífico durante 4 horas al menos.
Para emplatar, soltar con cuidado la panna cotta de los moldes y adornar como en este caso con el sirope de dátiles, o con concentrado de manzana a modo de caramelo, miel o mermelada de frutos rojos. A disfrutar!!!




"Encuéntrate y sé tú mismo; recuerda que no hay nadie como tú."- Dale Carnegie