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martes, 29 de septiembre de 2020

Ramen vegano

El Ramen es una de las sopas de fideos (noodles) más famosas de la cocina japonesa, aunque su origen es chino. Cuando llegó a Japón ( lo llevaron los primeros emigrantes chinos durante la Reforma Meiji a finales del siglo XIX-principios del XX) se adaptó utilizando sus ingrediente y condimentos y se hizo muy popular convirtiéndose en uno de los platos nacionales de Japón.


En Japón el ramen es un plato que se puede encontrar y disfrutar muy fácilmente, ya que se vende en casi todas las partes en los restaurantes o en puestos de vendedores ambulantes, incluso se vende en máquinas expendedoras.

La gran característica que define al ramen japonés, y que lo diferencia de la sopa china, está en el caldo. Podríamos decir que es la base, el alma de un buen ramen, lo que define el plato y marca su calidad.

¿Qué es el ramen?


A grandes rasgos, el ramen es un cuenco de sopa de fideos con un caldo muy aromático y acompañado de distintos ingredientes, que se añaden a modo de toppings. Puede ser una sopa caliente o fría, con carne, pescado o vegetariana, picante o más dulce, incluso hay versiones secas. Lo habitual es preparar el caldo por un lado, servirlo en cuencos con los fideos y coronarlo con el resto de componentes. 

Componentes del ramen


Tare: Es algo así como la esencia de la sopa, una especie de salsa muy concentrada de sabor que se coloca normalmente en el fondo del cuenco antes de añadir el caldo. Suele ser a base de salsa de soja, miso, sake o mirin, entre otros ingredientes. 

Caldo: Es el alma auténtico del ramen, para el que no se debe escatimar en la calidad de los ingredientes ni el tiempo en prepararlo. En la cocina occidental también sabemos que en un buen caldo está el secreto de muchos platos, y nunca hay que meterle prisa. Los hay de carne, pollo, pescado o vegetales. 

Fideos: Existen muchos tipos distintos de fideos para ramen, si bien todos se elaboran con harina de trigo. “Ramen” se refiere, de hecho, a los fideos y proviene de las palabras chinas la (estirar) y mian (fideo). Los hay más gruesos o más finos, más o menos curvos, etc. 

Ingredientes añadidos “toppings”: No hay reglas sobre los ingredientes que coronan y acompañan los fideos en esta sopa. Hay ramen de carne, de pescado o totalmente vegetarianos, aunque lo habitual es combinar un poco de todo. Son populares la carne de cerdo, panceta, carne picada, langostinos, cangrejo, moluscos varios, algas, setas, bambú, huevo cocido o crudo, cebolleta... 

Aromas, especias y aliños: Para aderezar el ramen se pueden añadir otros ingredientes, como salsa de soja, curry, pasta de ajo, semillas de sésamo, especias togarashi, pimienta sancho, mantequilla, bonito seco en copos -katsuobushi- , aceites aromatizados, etc. 

Un buen plato de ramen te atrapa porque es reconfortante, nutritivo y lleno de sabores y aromas que alimentan el cuerpo y el alma. 

¿No ocurre lo mismo con nuestros queridos platos de cuchara? Esos guisos preparados con mimo, que tan buenos recuerdos nos traen, preparados con la calma del chup-chup y que se degustan sin complicaciones. Son humildes en apariencia, pero riquísimos y complejos en matices de sabor y sensaciones. 

El ramen se puede complicar todo lo que uno quiera, usando ingredientes más o menos exclusivos, pero en realidad es un plato económico. Esa fue la primera clave de su éxito, era el plato ideal para alimentar a gente sencilla trabajadora, que tenía poco tiempo para detenerse a comer. Además son recetas muy completas, nutricionalmente hablando, y hay opciones para todos los gustos. 

No hace falta ir a un restaurante elegante ni complicarse a la hora de comer para devorar un cuenco de ramen. Las ciudades están llenas de locales sencillos y muchos puestos callejeros que despachan platos de ramen a gente de todo tipo y casi a cualquier hora. Casi podemos hablar de fast food japonés, a pesar de que tras esos caldos tan ricos sabemos que hay horas de dedicación. 

Ahora vamos con lo que nos ocupa, la receta de ramen vegano que hago en casa, espero que os guste y os inspire a cocinar vuestra versión. 

Ingredientes

Tofu marinado: 
  • 400 gr de tofu
  • 2 cs de aceite de sésamo tostado
  • 3 cs de tamari (o salsa de soja)
  • 2 cs zumo de limón 
  • 3 dientes de ajo picados o rallados
  • 1 cs de zumo de jengibre (se ralla muy fino y se escurre el zumo)
  • 1 cs de sirope (arroz, agave ...)
  • aceite para freír el tofu
Caldo:
  • 8 setas shiitake secas 
  • 1 cs de aceite de sésamo
  • 6 dientes de ajo picados
  • 1 cebolla cortada en medias lunas
  • 2 l. de agua
  • 3 cm de jengibre picado
  • 1 tira de 10 cm de kombu
  • 1 zanahoria grande, cortada en palillos
  • 1 c.p de sal marina
  • 5 cs de tamari (o salsa de soja)
Toppings: 
  • 100 gr setas shiitake frescas o champiñones
  • ramilletes de brócoli
  • parte verde de la cebolleta o cebollino
  • semillas de sésamo tostado
  • fideos que más nos gusten (noodles) soba, de arroz ...

Elaboración

Comenzamos preparando el tofu, eliminamos la humedad con papel de cocina y lo cortamos en lonchas de medio dedo de grosor. las colocamos en un plato llano.
En un cuenco preparamos el marinado del tofu mezclando bien el aceite de sésamo, el tamari, el zumo de limón, el ajo rallado, el zumo de jengibre fresco y el sirope. 
A continuación lo vertemos sobre las lonchas de tofu y lo dejamos marinar durante un mínimo de 30 minutos. Reservamos hasta que esté el ramen listo para emplatar, en ese instante lo freiremos

Mientras se macera el tofu, preparamos el caldo. Ponemos las setas shiitakes secas a remojo en agua caliente durante unos 15 minutos. Pasado este tiempo, las escurrimos bien (reserva el agua de remojo) y las cortamos en láminas. 
En una olla calentamos el aceite de sésamo y salteamos el ajo y la cebolla juntos durante 10 minutos, añadiendo un chorrito de agua si vemos que las verduras se pegan a la olla. 
Añadimos el agua, el agua de remojo de las setas shiitake, las rodajas de jengibre, el alga kombu, la zanahoria cortada en cerillas, las setas shiitake y la sal. Llevar a ebullición, bajar el fuego a mínimo y hervir durante 20 minutos. Pasado este tiempo añadiremos el tamari. 

En una sartén con un chorrito de aceite freímos el tofu  y  saltearemos las setas frescas laminadas, unos ramitos de brócoli o la verdura que más os guste; y mientras tanto, cocemos la pasta o los noodles según las instrucciones del paquete y la escurrimos bien.

Para servir utilizaremos un bol, en el que pondremos un poco de caldo, los noodles por encima, las verduras salteadas, el tofu, un poco de la parte verde de la cebolleta cortada finamente y sésamo tostado. Y listo para saborear.



"La mayoría de la gente quiere conseguir lo que quiere, mientras que el secreto es querer lo que se obtiene en este momento"- Eckhart Tolle.



 

martes, 22 de septiembre de 2020

Alimentarse en otoño

La energía otoñal es una energía que se mueve hacia adentro, después de sentir la energía expansiva del verano, lentamente empezamos a transicionar a una energía de recogimiento. A mitad de otoño ya experimentamos mucho más intensamente este movimiento energético “hacia adentro” que nos prepara para el invierno. Y es recomendable soltar lo viejo, lo estancado, lo putrefacto, lo que ya no nos es útil ni saludable, dando la oportunidad al despegarlo de que sea reciclado y dignificado. 


Una de las Leyes Universales, es la Ley de la impermanencia, que dice que todo está en constante cambio y movimiento, todo muta y se transforma constantemente. Sentir tristeza es natural, es una emoción humana más, pero es importante sentirla y expresarla sin quedarnos apegados a ella. 

Cuando somos capaces de aceptar el cambio y la impermanencia de la vida, entonces la tristeza es como una oleada que va, nos revuelca en mayor o menor medida, pero luego marcha. Nos permitimos sentir la tristeza, atravesamos el duelo, pero podemos disolver los vínculos antiguos y cerrar un proceso, para dejar espacio y abrirnos a algo nuevo. 

El órgano y la víscera que se encuentran más activos durante el Otoño son los Pulmones y el Intestino Grueso. Ambos tienen funciones de eliminación y purificación en nuestro cuerpo. Y ambos nos presentan con una importante metáfora sobre la importancia de aprender a soltar y fluir con los cambios de la vida. 

Los pulmones, nos conectan con el recibir y soltar. Su función purificadora del aire nos mantiene vivos gracias al balance entre la inhalación y la exhalación. La vida es un constante flujo de intercambio de energía. 

El Intestino Grueso también nos regala una metáfora sobre aprender a soltar. La energía de otoño es la adecuada para desintoxicar el intestino grueso y repoblar su flora bacteriana. 

Para ello los alimentos más adecuados son los de naturaleza tibia y caliente, que aporten humedad y desciendan la energía. 

Alimentos a evitar 

  • Los alimentos de consistencia pegajosa. 
  • Los lácteos, especialmente la leche, yogurt y los lácteos más frescos y líquidos. Estos afectan a los pulmones generando mucosidad. 
  • El excesos de harinas y horneados pues bloquean nuestros intestinos. 
  • Los huevos y las proteínas animales, ya que generan putrefacción en nuestros intestinos. 
  • El exceso de picante muy fuerte. 
  • El exceso de dulces o frutas tropicales que tienden a enfriar nuestro cuerpo. 
  • Reduciremos el consumo de alimentos crudos y el exceso de fruta cruda, para ir ayudando al cuerpo a entrar en calor y prepararse para el invierno. 

Alimentos recomendados 

  • Los cereales más indicados son el arroz integral y el mijo, por ejemplo en sopas (sobre todo en caso de problemas intestinales) ya que nos ayudan a mejorar la absorción intestinal. 
  • La legumbre que mejor armoniza nuestra energía las lentejas 
  • Las verduras: nabos, zanahorias, chirivías …. (las raíces en general) y las verduras de hojas pequeñas, la cebolla, el brócoli, la coliflor, las coles de Bruselas, los rabanitos, la raíz de loto, el boniato, las castañas, las calabazas y no olvidemos las setas, las reinas del otoño, que estimulan la función del sistema inmunitario y van bien para evitar los resfriados en invierno. 
  • El alga hiziki (con moderación) 
  • Las frutas: la granada, La pera y la manzana (estas dos últimas en compota mejor) 
  • El sabor picante suave con moderación, como el del navo daikon rallado, el jengibre, la mostaza y el wasabi. Que nos calienta y moviliza la energía del cuerpo. 
  • Las cocciones serán más largas, como guisados, estofados con poca agua, sopas, hervidos y algún horneado. 


La actitud a la hora de preparar los alimentos también es importante, recuerda que al cocinar participamos de un proceso de transformación del alimento para poder darle a nuestro cuerpo aquello que está necesitando tanto a nivel físico como emocional. La actitud para cocinar ha de ser de positividad y con predisposición a soltar el resultado final, sin querer controlar todo, con una actitud más bien relajada. 

Todas las estaciones están conectadas y permiten la existencia de las otras. Para crear equilibrio físico, mental, emocional y espiritual en nuestra vida debemos aprender a conectar con el momento presente, y aprender a fluir con los ritmos de la naturaleza. Una muy buena manera de hacerlo es conectando mediante la alimentación. 

No olvides que somos UNO con la naturaleza, el organismo que nos da la vida. Cuando nos armonizamos con ella a través de aquello de lo que nos provee, estamos creando una relación simbiótica, fomentando el equilibrio y la felicidad en todo aquellos que somos y compartimos.

 


P.D. En el blog puedes encontrar muchas recetas para otoño, estas son mis favoritas: sopa de mijo remineralizanteAlubias rojas con hinojo y calabaza o Sopa de miso




jueves, 17 de septiembre de 2020

Depurar en otoño

Siguiendo como referente a la naturaleza, y en concreto a los arboles, tenemos un buen ejemplo de que cada cierto tiempo es necesario soltar "tus hojas" para poder renovarte y volver a brotar luego con más energía. No es casualidad que los árboles pierdan el follaje precisamente en otoño, justo después de toda la energía que trae el verano. 



En verano es típico caer en excesos porque pasamos más tiempo fuera de casa y no podemos seguir nuestras rutinas habituales y/o porque parece que en vacaciones todo vale y nos relajamos con la comida. 

¿Qué pasa cuando tu hígado no funciona correctamente? Un hígado que no está sano puede obstruir el flujo de la bilis, resultando en una ineficiente eliminación de toxinas. También puede fallar la eliminación de bacterias, lo que lleva a un debilitamiento del sistema inmune. 

Pueden fallar asimismo la gestión y el aprovechamiento de nutrientes, así como la depuración de los medicamentos. En casos extremos en los que el hígado está altamente dañado, este puede desarrollar cicatrices llamadas cirrosis y en consecuencia funcionar precariamente o simplemente dejar de trabajar. 

El otoño es una buena oportunidad para ayudar a este órgano en sus funciones de depuración. Juntamente con la primavera, son las estaciones ideales para hacer un détox. 

Alimentación y hábitos 


Lo primero que tenemos que hacer es evitar todos aquellos alimentos que nos sobrecargan el hígado como las harinas refinadas, las carnes, los azúcares o los aceites refinados. El alcohol, el tabaco, los medicamentos y los tóxicos cosméticos también los deberíamos dejar de lado o estaremos limpiando por un lado y ensuciando por el otro. 

Llevar a cabo una alimentación consciente de entre 5-10 días, libre de picantes y estimulantes, baja en grasas, sin azúcares ni harinas refinadas y abundante en vegetales, sobre todo de hoja verde, junto con deliciosos caldos vegetales y sazones con hierbas y especias que contribuyan a la depuración y evitando la sal y aceites vegetales.  Convirtiendo las hortalizas y verduras la base de nuestra alimentación.

Este protocolo contribuirá a una renovación y descongestión del hígado, y en consecuencia una mayor eficiencia en su labor depurativa. 

Algunos alimentos y nutrientes interesantes para favorecer la salud hepática son: 

- Hojas verdes amargas crudas para hacer una ensalada al mediodía: escarola, endivia, rúcula, col lombarda y diente de león. 
- Alimentos ricos en glutatión (antioxidante): ajos, judías verdes, patatas, espinacas, brócoli, coliflor, calabaza, maíz ecológico o arroz integral. 
- Alimentos ricos en metionina (aminoácido desintoxicante): cereales integrales (trigo, cebada, avena y germen de trigo), legumbres o frutos secos y semillas (evitar si hay dificultades para digerir las grasas). 
- Frutos del bosque, granadas y uvas negras (con piel y masticando muy bien las pepitas). 
- Fermentados: chukrut, kimchi, kéfir y kombucha. 
- Clorela: ayuda a depurar metales pesados. 

Otras recomendaciones son cenar temprano, al menos dos horas antes de acostarnos, y hacer ejercicio físico suave como pilates, yoga, Chi Kung o estiramientos de torsión. 

Plantas depurativas hepáticas 


Hay muchas plantas conocidas como depurativas y recomendadas para la descongestión hepática: cardo mariano, boldo, alcachofera, rábano negro, desmodium, diente de león. Son de sabor amargo y estimulan la producción y/o segregación de bilis. 

Respecto al cardo mariano, a parte de su efecto estimulante y desintoxicante, tiene la particularidad que es capaz de regenerar el hígado. Además, alivia los desajustes digestivos de origen biliar, ayuda a eliminar metales pesados y mejora migrañas por congestión hepática. 

La mejor forma de tomar estas plantas es en comprimidos o en infusiones. 

Hay que tener en cuenta que durante los primeros días de una depuración se puede sufrir más dolor de cabeza o erupciones cutáneas. Es lo que se conoce como una “crisis curativa”. No es que el tratamiento no funcione, sino que se están movilizando tóxicos y se están eliminados por la piel, nuestro gran órgano emuntorio. 

jueves, 3 de septiembre de 2020

Verano tardío

En nuestra cultura consideramos que hay 4 estaciones, en cambio, en la cultura oriental se considera que hay 5 estaciones, añadiendo el verano tardío a las estaciones que nosotros conocemos, denominándose verano tardío al periodo intermedio entre el verano y el otoño, esa época del año en la que notamos que el verano empieza a declinar, y sin embargo, todavía no ha comenzado el otoño y el clima suele ser todavía apacible. Los días se notan más cortos y comienza a refrescar.
La estación de verano tardío pertenece al elemento tierra. El elemento Tierra tiene las características de equilibrar, armonizar, centrar, distribuir y transformar. En esta época del año, necesitamos centrar, calmar y estabilizar nuestro organismo. El sabor del elemento tierra es el dulce, pero hay que matizar que nos referimos a un dulce suave y natural presente en los alimentos ricos en hidratos de carbono de absorción lenta, que nos garantizan unos niveles de glucosa en sangre regulares. Este tipo de dulce lo encontramos en las verduras dulces como la calabaza o las frutas como el melocotón y ayudan a no tener pensamientos repetitivos, a reducir la preocupación y a no dar “demasiadas vueltas” a las cosas. Estar demasiado preocupados nos quita energía y nos quedamos sin fuerza.

Es un momento en el que la energía comienza a descender, y si te observas puedes notar este cambio de energía también en ti. Tras el verano en el que estamos en plena expansión, empezamos de nuevo a recogernos, a estar más calmados. 

Las temperaturas comienzan a descender, las tardes empiezan a refrescar (esto depende de la zona donde vivamos), .... hay menos horas de luz. La naturaleza está calmada y sus colores van transformándose en ocres, rojizos, para dar paso poco a poco al marrón y amarillo.

Los órganos que se activan es este ciclo son estómago, bazo y páncreas. 

El elemento Tierra tiene las características de equilibrar, armonizar, centrar, distribuir y transformar.

Bazo/páncreas, considerado un solo órgano complementario del estómago, además de encargarse de la hematopoyesis (producción de glóbulos rojos) tiene la función de reunir energías distintas y renovarlas, proporcionando al organismo elementos nutritivos y sangre. El bazo regula el metabolismo, decidiendo la cantidad de principios inmediatos que deben ser transformados en sangre, elabora la linfa y el plasma, controla la formación de la saliva y contiene la sangre, impidiendo hemorragias y el estómago ayuda al bazo a transformar el alimento en energía 

Si hay disfunción de estos órganos aparecen síntomas como hemorragias, hematomas, varices y metrorragias (hemorragia uterina). Obsesión y preocupación son el resultado de dicha situación porque así como la reflexión es la emoción positiva de un bazo/estomago en salud, su tendencia psíquica negativa es la preocupación, que aparece cuando estos órganos sufren alguna enfermedad.

Qué cambios debemos realizar en nuestra alimentación en el verano tardío? No se trata de sustituir los alimentos y las formas de cocinado radicalmente de una estación a otra, si no que los iremos introduciendo paulatinamente, a medida que vaya cambiando el clima ya que se trata de observar los cambios que realiza la naturaleza y adaptarnos a ellos.

Comenzando a introducir alimentos más nutritivos y templados que nos ayuden a reforzar y remineralizar nuestro organismo, creando el centro y la fuerza necesaria para afrontar los meses del futuro invierno.
Comenzaremos a utilizar formas de cocinado más largas, y evitaremos o disminuiremos las ensaladas y vegetales crudos, las frutas crudas y las bebidas frías. Utilizaremos con más asiduidad estofados, salteados, escaldados, guisados, prensados.. El objetivo de utilizar estas formas de cocción es ir poco a poco calentando nuestro cuerpo para prepararnos para las temperaturas más frías.

Los alimentos que más nos nutren en esta estación son:

- Cereales: Volvemos a incrementar el consumo de cereales en grano que aportan más centro y calor y vamos reduciendo los procesados como bulgur, cucús y pasta.
Usaremos más arroces de grano redondo, dejando poco a poco los de grano largo y basmati. El cereal por excelencia para esta estación es el mijo, uno de los cereales más versátiles en la cocina. Puedes utilizarlo en ensaladas y pasteles, es ideal para preparar croquetas, e incluso lo puedes usar en sencillos postres endulzado con concentrado de manzana.

- Legumbres: Son ideales las más pequeñas y compactas como las lentejas y los azukis, aunque podemos usarlas todas.

- Proteína vegetal: El tempeh y el seitán son las mejores proteínas para esta estación. El tofu tiene un efecto enfriante, si queremos consumirlo, sería bueno utilizar métodos de cocción que lo calienten: estofado, rebozado y frito, o acompañarlo de alimentos que calienten como raíces y verduras redondas.

- Verduras: Las verduras amarillas, anaranjadas y redondas son las ideales en este momento. Suelen ser verduras que proporcionan un sabor dulce natural que nutren y refuerzan el estómago y bazo-páncreas: calabaza, cebolla, zanahoria, nabo, col, colinabo, boniato, etc. Prueba a prepararlas asadas… quedan deliciosas!!

- Algas: La más adecuada para esta estación es la arame, por su sabor dulce que tanto nos tonifica en este momento. Para usarla, basta con remojarla durante unos minutos y añadirla luego a ensaladas o salteados de verduras. La puedes tener en un bol con agua junto a la cocina para que no se te olvide usarla. Un puñadito será más que suficiente para toda la familia.

- Frutas: Ya están aquí las uvas, peras, manzanas… Puedes empezar a preparar sabrosas compotas que irán ayudando a crear esa energía de recogimiento que fluye en el otoño. Puedes combinar varias frutas y cocinarlas con pasas y orejones que aportarán un dulzor natural.

- Semillas y frutos secos: Las semillas de girasol son ideales para está época. En líneas generales, podemos consumir durante todo el año y en cantidad moderada, pipas de girasol, calabaza y sésamo. Pronto comenzarán a caer las primeras nueces y avellanas.

- Condimentos: Es interesante disminuir sabores ácidos como cítricos que tienen un efecto más enfriador. Podemos comenzar a introducir especias que calientan ligeramente como la canela, el clavo, el jengibre o la nuez moscada.


La cocina energética trata del equilibrio natural considerando la condición física de cada persona y su salud en particular. Por ello estas recomendaciones son generales y espero que te sirvan de guía.



"No solo eres responsable de lo que haces sino de lo que no haces"