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martes, 4 de diciembre de 2018

Turrón de tahini

Se acercan fechas navideñas y con ellas el delicioso turrón .... y por qué no hacértelo tú mismo?. Es muy sencillo y rápido de hacer y así le pones lo que más te gusta.

Ésta es la receta básica, la puedes personalizar a tu gusto añadiendo los frutos secos que más te gusten, como pistachos troceados, almendras, coco, avellanas, etc...

Los ingredientes básicos son un buen chocolate negro de calidad y ecológico, con un porcentaje de cacao del 80% como mínimo (así tiene menos azúcar) y el tahini (o cualquier otra pasta de frutos secos, cacahuetes, almendras, avellanas ...)

El tahini o tahín es una pasta deliciosa de semillas de sésamo. Es un alimento rico en proteínas vegetales, (para elevar y completar dicho poder proteínico, se debe mezclar con todo tipo de legumbre). A un mismo tiempo, el tahini hace un importante aporte de oligoelementos y minerales indispensables, tales como el hierro y el calcio, acompañados del magnesio y el fósforo, sin dejar fuera al zinc. Está compuesto en una gran proporción de vitaminas del grupo o complejo B, donde destacan la B6 y la B12. Es un excelente protector óseo ante los padecimientos relacionados con las deficiencias por densidad ósea y otras enfermedades relacionadas con la fragilidad y debilidad de los huesos. Es un antitóxico muy recomendado, ya que contiene fitoesteroles, que actúan en los organismos como controladores y reductores a nivel intestinal, ya que ejercen una acción de bloqueo en la absorción del colesterol. Contiene principalmente omega 6 y omega 9, muy necesarios para ciertas funciones que el organismo no puede sintetizar y que deberán entonces obtenerse por medio de distintas dietas. Vamos a la receta.

Ingredientes
150 gr chocolate del 80-85% 
100 gr de tahini 
10 gr de aceite de coco puro 

Preparación 
Poner el aceite de coco en un cazo al baño María junto al chocolate troceado a fuego lento, deshacer sin dejar de remover. Cuando esté totalmente derretido mezclarlo con el tahini. Verterlo en el molde, si no tenéis un molde, podéis usar cualquier recipiente rectangular y poner papel de film en el fondo para que sea más fácil desmoldarlo. Este turrón es mejor que lo hagáis con un molde de silicona (yo gasto este molde). Refrigerar en la nevera como mínimo 2-3 horas (aunque lo mejor es hacerlo de un día para otro).

Si queréis hacer el turrón con frutos secos, avellanas, almendras, anacardos, o fruta deshidratada, os recomiendo que hagáis el doble de cantidad, que añadáis la mitad de la mezcla en el molde de silicona, añadáis los frutos elegidos y completéis agregando el resto de mezcla.

Os animo a que os pongáis manos en la masa y luego lo degustéis con el mismo amor con el que lo habéis hecho.

P.D. Foto cortesía de El Rebost, del taller que hicimos el sábado pasado.


"La magia está en nuestras manos,
el amor en nuestros labios,
y la verdad en nuestros ojos"
J. Wailen

viernes, 28 de septiembre de 2018

Cuando uno hace lo que le gusta….

En la vida hay cosas que tienes que hacer, y luego están las cosas que haces con pasión y disfrutando al máximo. Descubrir las cosas que te apasionan es un camino, un conocerse y sentirse y tienes que buscar en tu interior y ver qué es lo que te absorbe tanto que no te importa dedicarle todo el tiempo del mundo.

Hay veces que nos obsesionamos con la búsqueda, hay veces que desistimos, pero si tiene que llegar, llega, y resulta que cuando menos te lo esperas te descubres disfrutando, amando, apreciando algo que vienes haciendo y te descubres sintiéndote feliz. 

Cuando uno hace lo que le gusta, se da cuenta, se nota, es algo que se siente en el corazón. Sientes que la felicidad reside en ti, se disfruta, la energía emana de ti y te retroalimenta, el agotamiento se muestra de otra manera, a medida que haces lo que te apasiona aprendes a hacerlo cada vez con más amor, con más pasión, con más corazón. 

Cuando haces lo que te gusta, estás SIENDO, es tu SER el que se manifiesta, y que mejor que dejarse fluir. No parece magia, lo es!!.

Sentirse realizado es el resultado de hacer lo que uno ama y siente, te sientes feliz contigo, con los demás, no hay problemas que no se puedan solucionar, todo es posible porque confías en que todo irá bien, y será lo que tenga que ser, y será lo mejor. Eres la mejor versión de ti, lo que haces, lo haces lo mejor que sabes. 

Descubrir lo que nos hace feliz es un proceso, en el que el autoconocimiento es una herramienta importarte, sentirse, escucharse, saber con qué cosas fluyes y te sientes cómoda y con cuales no, saber que no tenemos que comportarnos o vivir la vida como la vive el resto ayuda a ello, ser conscientes de que somos seres únicos e irrepetibles por lo tanto nuestra vida será como decidamos vivirla. 

Busca cuál es tu pasión. Y cuando la hayas encontrado, no dudes en perseguirla porque cuando hagas lo que ames tendrás claro en qué invertir tus energías y disfrutarás del camino que te lleva a conseguirlo. Y, sobre todo, estarás ilusionado y contagiarás esta ilusión a los que te rodean.


“Tu trabajo es descubrir tu trabajo y después entregarte a él con todo tu corazón.” Buddha



miércoles, 12 de septiembre de 2018

Germinados

Los Germinados: el alimento vivo más antiguo 

Comer semillas germinadas es comer vida, es incorporar auténtica energía vital concentrada a todas las células de tu cuerpo, favorecen la salud y alargan la vida. Los germinados son un regalo de la naturaleza que podemos cultivar nosotros mismos. 
Los germinados son alimentos vivos y esto aumenta su valor nutricional que se mantiene intacto hasta el momento en que se come. Su riqueza en enzimas, clorofila, aminoácidos, minerales, vitaminas y oligoelementos vivos los convierte en alimentos completos que contribuyen a corregir las carencias de la alimentación moderna.

Al germinar muchas semillas -de cereales o leguminosas- se convierten en un alimento fácilmente asimilable porque liberan todos los nutrientes encapsulados y mejoran el valor nutricional de la propia semilla, de la planta o del fruto a la que hubiera dado lugar. 
Los brotes son un alimento predigerido, por lo tanto ayudan a su propia digestión, adecuado para estómagos delicados y permiten al organismo que descanse y se regenere. 

Se pueden cultivar y conservar fácilmente en casa, se puede disponer en cualquier época del año con la garantía de que sus nutrientes son de alta calidad biológica pues de lo contrario la semilla no germinaría. 
El brote entero puede comerse, incluyendo las raíces y hojas. Son sencillos de preparar, mejor consumirlos crudos, porque la cocción destruye gran parte de su contenido nutricional. Se comen crudos en ensalada, salteados, en tortillas o formando parte de diversos platos cocinados, en estos se recomienda añadirlos al final para que no pierdan sus propiedades. 

La germinación y los germinados 

La germinación es el conjunto de cambios que se producen en una semilla por el cual el embrión pasa de la vida latente a la vida activa, para que nazca y comience a crecer la nueva planta. 

La reserva nutritiva en todos los granos y semillas, consiste en proteínas, carbohidratos, vitaminas y sales minerales. Estos nutrientes los requiere nuestro organismo para su correcto mantenimiento, y desarrollo, y se lo proporcionarnos mediante los alimentos. 
Cuando las semillas germinan su contenido nutricional mejora y aumenta.

¿Qué se necesita para hacer germinar una semilla?
Ponerlas en contacto con agua, calor y oxígeno, con estos tres elementos las enzimas se activan y mediante la absorción de agua la semilla duplica su volumen y se rompe la cáscara protectora activándose las enzimas. 

Propiedades de los germinados: 

• Favorecen los procesos de desintoxicación, depuración y eliminación de residuos almacenados en los tejidos o en la sangre.
• Fortalecen el sistema inmune.
• Antioxidantes, combaten la acción de los radicales libres.
• Estimulan las secreciones del páncreas.
• Facilitan la digestión, activan los procesos de regeneración y desinflamación del aparato digestivo, revitalizan los mecanismos metabólicos internos.
• Mejoran el funcionamiento intestinal, alivian el estreñimiento, fortalecen el intestino y la flora intestinal, contribuyen a eliminar gases y desechos.
• Rebajan el índice de colesterol.
• Tonifican el sistema nervioso.
• Contribuyen a mantener la elasticidad de las arterias y la vitalidad del sistema glandular.
• Retrasan el envejecimiento, sus componentes permiten que las células del cuerpo se mantengan jóvenes durante más tiempo.
• Favorecen el metabolismo por su acción reconstituyente. 
• Su consumo está recomendado en casos de anemia por su riqueza en clorofila, y para personas con el estómago delicado 

Información Nutricional 

Cualquier semilla de leguminosa o grano de cereal puede ser germinado, aunque, los más apreciados por su ternura y buen sabor son los brotes de: legumbres (soja verde o judía mungo, soja, alfalfa), cereales (trigo, cebada) y también de berro, rábano, calabaza, girasol, lino, sésamo, etc. El sabor es variable, por ejemplo el de alfalfa es muy agradable, el de mostaza es el más picante y el de trigo tiene sabor dulce. 

• Aminoácidos esenciales. Los germinados, especialmente de legumbres, proporcionan al organismo proteínas completas que se transforman en los ocho aminoácidos esenciales. 
• Vitamina C. Una de las sustancias que más aumenta por efecto de la germinación. Los brotes de trigo, lentejas, soja, garbanzos y judías son excelentes fuentes de esta vitamina.
• Beta carotenos (pro-vitamina A). 
• Vitamina B: La tiamina (B1), la riboflavina (B2) y la niacina (B3) son abundantes en los germinados de alfalfa, trigo, girasol, centeno y sésamo. Contribuyen al buen funcionamiento del sistema nervioso.
• Vitamina E. Esta vitamina actúa como antioxidante celular, es un excelente protector del corazón y un buen tonificante. 
• Vitamina K. Posee propiedades coagulantes, se encuentra en la alfalfa germinada.
• Clorofila. Las semillas germinadas que más clorofila sintetizan son las de trigo y las de alfalfa. • Calcio. Los germinados de sésamo proporcionan abundante calcio, también son excelentes fuentes de este mineral los brotes de almendra, girasol, alfalfa y garbanzo.
• Potasio. Se encuentra en los brotes de almendras, sésamo, girasol, soja y judías.
• Hierro. Contienen en cantidades importantes los brotes de alfalfa, fenogreco, lentejas, soja roja y soja verde
• Oligoelementos. Los germinados contienen oligoelementos como el yodo, el zinc, el selenio, el silicio, el cromo y el cobalto.
• Enzimas. Cuando se comen crudas las enzimas de las semillas germinadas facilitan la digestión de la fibra, las proteínas y las grasas. 
• Digestivos, nutritivos y de bajas calorías. 

¿Cómo hacer germinados en casa?

El procedimiento es muy sencillo. El tiempo de germinación varía según la temperatura, en climas más cálidos y húmedos se debe acortar el tiempo de remojo y enjuagarlos con más frecuencia para mantenerlos frescos. El tiempo también podrá variar según la semilla elegida, pero no os preocupéis porque os dejo este cuadro con los tiempos de cada una de ellas:

SEMILLA
CANTIDAD
HORAS REMOJO
LAVADOS
AL DÍA
DÍAS PREPARACIÓN
Alfalfa
3-4 cucharadas
4-6 horas
2-3
4-6
Fenogreco
3-4 cucharadas
4-8 horas
2
3-6
Garbanzo
2 cucharadas
8-12 horas
3-4
2-4
Judía azuki
3-4 cucharadas
12 horas
3-4
3-5
Judía Mungo
3-4 cucharadas
12 horas
3-4
3-6
Lentejas
3-4 cucharadas
12 horas
2-3
2-4
Calabaza
1 taza
4 horas
2-3
1-2
Girasol pelad
1 taza
4 horas
2
2-4
Almendras
1 taza
10-12 horas
2
1-2
Quinoa
4 cucharadas
4-6 horas
2
2-4
Trigo
1/2 taza
4-6 horas
2
4-6
Amaranto
5 cucharadas
3-6 horas
2
3-5
Cebada
1 taza
6 horas
2
4-6
Centeno
1 taza
6 horas
2
4-6
Mijo
1/2 taza
5 horas
2-3
2-4

1. Poner en remojo las semillas en un frasco de cristal. Se cubrirá a modo de tapa, con una gasa sujeta con una goma elástica en la boca del tarro. Deben ser semillas de alta calidad biológica que no hayan sido tostadas o congeladas y el recipiente debe ser necesariamente de vidrio y de boca ancha. Se puede utilizar cualquier semilla, a mí las que más me gustan son las de alfalfa, berro y rabanito. El tiempo de remojo oscilará dependiendo de la semilla escogida. 
2. Transcurrido el tiempo de remojo se quita el agua y se enjuagan las semillas.
3. Se deja el frasco en un lugar cálido y oscuro. Debe procurarse que esté inclinado para facilitar la salida del exceso de agua. Mantener las semillas húmedas porque mucha agua o poco aire podrían crear hongos y moho.
4. Dos o tres veces al día es necesario enjuagar los granos escurriéndolos posteriormente y colocando el bote de nuevo boca abajo. Esto deberá hacerse durante los días de preparación dependiendo de las semillas escogidas, momento en el que comienzan a verse los brotes verdes.
5. Cuando los brotes tengan 2 o 3 cm. de largo se expondrán a la luz solar indirecta durante unas 2 horas para que las hojas se pongan de color verde, es decir, para que se forme la clorofila, favoreciendo el aumento de la vitamina C.
6. Terminado el proceso de germinación los brotes se pueden guardar en la nevera, bien escurridos y secos, donde se conservarán sin problema durante más o menos una semana, se recomienda hacer cantidades frecuentes de germinados, porque tienden a hacerse rancios al guardarlos por mucho tiempo. 

Ya los tienes listos para usar en tus recetas de cremas (al emplatar), ensaladas, tostadas, etc.… 



"¿Amas a tu cuerpo o simplemente lo utilizas....?. ¿Lo alimentas y lo vistes desde el amor o lo haces desde los estados de necesidad de satisfacer a creencias y modas a las que les has cedido tu poder ....?"- Carlos González, La Danza de la Vida.

lunes, 30 de julio de 2018

Ensalada de cebada con salsa de mostaza

La cebada es el cereal por excelencia para la primavera y el verano, es un cereal más proteico que el trigo pero con menos gluten, con muchas vitaminas, regulador del colesterol, protector del sistema nervioso y combate la ansiedad y depresión. También es una estupenda fuente minerales y muy rica en oligoelemntos, es emoliente, reconstituyente, digestiva, diurética, desintoxicante, antiinflamatoria y alcalinizante, además de estar indicado para las curas hepáticas de esta época.

A mi me encanta la cebada en sopa, pero la verdad es que en ensalada está muy rica, y da mucho juego.

Ingredientes:

Un vaso de cebada
un brócoli
maíz tierno biológico
zanahoria cortada a rodajas redondas
cebolla cortada a cuadritos
guisantes verdes
cebollino troceado pequeño
nori tostada
vinagreta de mostaza: 2 cs de mostaza, 10 tiras de cebollino fresco troceado, 1 cs de vinagre de arroz, 2 cs de melaza de arroz, un poco de aceite de sésamo.

Elaboración:

Cocer la cebada, 1 vaso de cereal por 2 de agua (previamente lavada). Dejar hervir 5 min, bajar el fuego y cocer a fuego bajo con tapa 30-35 min. Pasar inmediatamente por el agua fría para interrumpir la cocción y dejar enfriar.

Lavar el brócoli y cortar las flores muy pequeñitas. Escaldar en agua hirviendo durante un minuto el brócoli y a continuación, la zanahoria. Escaldar en el mismo agua durante 15 segundos la cebolla. 

Agregar a la cebada las verduras escaldadas, los guisantes, el maíz y el cebollino troceado. Agregar la vinagreta y finalmente las algas nori tostadas cortadas a tiras.








"Si en algún momento de tu existencia has dudado de ti, no importa, formaba parte del juego de conocerse a uno mismo, sentir la desvalorización para conocerse o empezar a conocerse".- Juan José Cortina 



 

jueves, 12 de julio de 2018

Ensalada de arroz rojo aromatizado

El arroz rojo es un tipo de arroz denominado así por la cáscara/salvado que lo rodea no ha sido eliminada y posee ese color.

Es una variedad de arroz integral con muchísimas propiedades nutricionales. Desde hace cientos de años, se utiliza en la cocina y medicina china.

Cómo cualquier cereal integral, al poseer aún la cáscara (rica en fibra) ayuda a: mantener el ritmo y salud de nuestro intestino, evitando estreñimientos y manteniendo sana la flora intestinal; a mantener los niveles de glucosa en sangre regulares y mantener una sensación de saciedad más tiempo, gracias a que, al ingerirlo, el contenido estomacal, pasa lenta pero constantemente a nuestro intestino; a recoger la grasa de la dieta y expulsarla parcialmente, evitando así su completa absorción, permitiendo al cuerpo absorber solo lo que necesita. 

La mayoría de minerales se acumulan en el germen o en el salvado/cáscara, de modo de que, al tratarse de una variedad integral, es rico en Zinc (importante para un buen mantenimiento de la función inmunológica y cicatrización de heridas), Hierro (participa en la respiración, síntesis de proteínas, refuerza el sistema inmune), y Magnesio (participa en el metabolismo energético, formación y mantenimiento de estructuras óseas y dentales, favorece la formación de proteínas, interviene en la transmisión de impulsos nerviosos, etc.). 

Por otro lado, su contenido en Vitamina B6 (piridoxina) por ración es elevado. Esta vitamina es la precursora de la serotonina, por lo que su consumo ayuda a aliviar estrés, insomnio y depresiones. También ayuda a mantener los niveles de glucosa en sangre, a la formación de anticuerpos, hemoglobina y a mantener un buen estado neurológico. 

A la hora de cocinarlo, al tratarse de una variedad integral, es recomendable dejarla en remojo el día antes, para acelerar su cocción, que ronda entre los 30-50 min. (en función de si se ha dejado o no en remojo durante unas horas).

El color de su cáscara pasa al agua, tanto al dejarlo en remojo, como al hervirlo, por lo que puede ser divertido hacer un risotto o una paella con este arroz, dándole más color al plato.

Tiene un sabor exquisito, por lo que se puede comer tanto en frío (en ensaladas, por ejemplo) como en caliente.

Se recomienda acompañarlo de legumbres, frutos secos u otro cereal que contenga lisina, el único aminoácido que le falta para tener todos los esenciales.

Vamos a la receta.

Ingredientes

1 taza de arroz rojo
1 taza de maíz
Hojas de albahaca fresca
Aceite de oliva ppf
2 zanahorias cortadas a cuadrados
2 calabacines cortados a cuadrados
2 c.s. de nueces o piñones tostados
1 c.p. de ralladura de limón

Elaboración

Lavamos el arroz y lo ponemos a cocer en una cazuela con dos tazas de agua y un poco de sal marina. Tapamos y llevar a ebullición, reducir el fuego al mínimo y cocer 35-40 minutos. Si el arroz ha estado remojado, el tiempo de cocción será algo inferior. 

Lo colocamos en un recipiente para que se vaya enfriando y le añadimos la ralladura de limón, reservamos. 

Ponemos una cazuela con agua a hervir y cuando hierva, escaldamos las zanahorias 2 minutos y a continuación, el calabacín 1 minuto. Escurrimos bien y enfriamos pasando el colador por debajo del grifo con agua fría, para interrumpir la cocción.

Mezclamos las verduras escaldadas y el maíz con el arroz rojo, decoramos con los piñones/nueces tostados y la albahaca cortada fina.
Para emplatar, tan solo nos faltaría añadir un poco de aceite de oliva ppf y listo.




"Ver es creer, pero sentir es estar seguro".- John Ray.




jueves, 5 de julio de 2018

Pastel frío de polenta

La polenta es la sémola del maíz y se distingue por ser un cereal con un grano muy fino de color amarillo. Es un cereal muy digestivo y sin gluten, así que lo pueden tomar las personas celíacas. Además es el cereal del verano en cocina energética y tiene alto contenido en magnesio, calcio, potasio, Vitamina A, Vitamina C, carotenoides, ácido fólico, fibra y ácidos grasos esenciales; así como de hidratos de carbono de fácil digestión. 

También es una fuente importante de vitaminas del grupo B (en especial B1, B3 y B9), que actúan sobre el sistema nervioso central. 

Ayuda a controlar las cantidades de azúcar en sangre, ideal para niños y deportistas, aconsejable en casos de anemia, fatiga y cuando hay deficiencia de magnesio. Reduce el colesterol. 

La polenta se puede utilizar como base para papillas, pastas semicocidas, hamburguesas, croquetas, como base de cereal o como acompañamiento de otros platos. Lo bueno de la polenta es que en cuanto se enfría se solidifica, por lo que permite fácilmente hacer hamburguesas, albóndigas, pasteles, brochetas, pinchos, tortillas … 

Preferiblemente consume polenta ecológica porque si no, al ser maíz, muy a menudo es transgénica.  

Su sabor es un poco insípido, claro está que si la cocinamos sola así nos resultará, pero si la cocinamos de la manera que os enseño hoy, acompañada de verduras y especias, os va a encantar. 

La polenta la puedes encontrar también instantánea. Yo cuando tengo prisa cocino ésta, que la tienes lista en 2 minutos, la proporción para la cocción es 1 ración de polenta por 6 de agua/caldo aproximadamente. La normal requiere una cocción de 20 minutos y las proporciones son 1 ración de polenta por 4 de agua/caldo. 

Ingredientes: 

150 gr de polenta instantánea 
1 litro de caldo de verduras 
6 setas shiitake 
2 zanahorias 
1 puerro 
½ calabacín 
1 ajo grande 
Pizca de sal marina sin refinar 
Pizca de orégano 
2 cs aceite de oliva ppf 

Elaboración: 

Disponemos el aceite de oliva en una olla y sofreímos el ajo y el puerro. Cuando esté blandito el puerro añadimos las zanahorias lavadas y troceadas en cuadrados pequeños. A los cinco minutos ponemos las setas shiitake y el calabacín, removemos bien, sofreímos hasta que éstas estén blandas. Echamos una pizca de sal y otra de orégano, a nuestro gusto. 

En verdad, yo he utilizado estas verduras porque son las que tenía en la nevera, pero puedes hacerlo con tus verduras favoritas o las verduras de temporada. 

Cuando tengamos las verduras blanditas añadimos el caldo vegetal o en su defecto el agua y llevamos a ebullición. Cuando hierva añadimos la polenta instantánea poco a poco en forma de lluvia mientras removemos constantemente con unas varillas para evitar que se formen grumos. 

Tapamos la olla, bajamos el fuego a mínimo y cocemos a fuego lento durante 2 minutos (ver instrucciones en el paquete de la polenta, porque las proporciones y caldo y tiempo de cocción pueden variar). Rectificamos de sal en caso de ser necesario y apagamos.

Elegimos un molde para trasvasar el pastel de polenta, yo muchas veces elijo uno redondo grande de vidrio para cuando compartimos el plato  y alguno individual para cuando como en el trabajo. Trasvasamos la polenta y dejamos enfriar antes de refrigerar. Para emplatar tan solo hay que desmoldar y hacer las cortadas de las dimensiones deseadas. 

Este pastel está más rico de un día a otro. Lo puedes comer frío solo o acompañado de sojanesa, ajoaceite …. 

Si quieres notar la textura tostada y crujiente, puedes desmoldar, trocear y pasar por la sartén las cortadas hasta que se doren y comerlo así. 

Este plato es muy refrescante, ya que el maíz es el cereal de verano. 

Espero que te animes a probarla y que esta receta te inspire a preparar las tuyas propias. Feliz verano! 




"Tu mente puede ser una mente desarrollada, artística y a tu completo servicio. Tu ser puede ganar la perspectiva suficiente que te permita encontrar y disfrutar el cambio constante que es la vida. Disfruta de tu mente, disfruta de tu ser, disfruta de tu actitud, para disfrutar de la vida."- Juanjo Cortina, inspirada en escritos de Harbhajan Singh Khalsa.


viernes, 22 de junio de 2018

Tofu con salsa teriyaki

Si hasta ahora no te gustaba el tofu esta receta de tofu en salsa teriyaki te va a convencer de lo contrario. El tofu es la proteína vegetal con más fama entre los que prescinden de la carne, tiene un sabor insípido, o bueno .... no sabe a nada, pero precisamente ese es el secreto de su versatilidad.

Si lo mezclamos con especias picantes, sabe picante; y si lo combina con alimentos dulces, sirve para crear postres; permite crear desde platos picantes hasta postres.

El tofu se elabora a partir de semillas de soja (las de color amarillo y tamaño mediano), de hecho, el tofu no es más que leche de soja cuajada, y su elaboración es similar a la del queso.

Existen distintas variedades de tofu, desde el más suave hasta el más firme. El suave se utiliza para salsas, aderezos y postres. Es un buen sustituto de los huevos y también funciona para preparar lasañas y batidos. En cambio, el firme mantiene mejor su forma y es más recomendable para marinar, saltear, asar y cocer.

Lo más importante es conseguir un tofu de calidad, libre de manipulaciones genéticas y procedente de la agricultura ecológica.


Para que el tofu quede bien firme hay que presionarlo para sacarle todo el agua. Viene envasado en agua para mantenerlo fresco, pero para elaborarlo hay que escurrirlo bien. Para quitarle todo el agua lo podemos envolver con un trapo o papel de cocina, y colocarle algo pesado encima, un plato, una cacerola… y lo dejamos asentar unos diez minutos. Cuanto más prensado más firme quedará. 

Una vez tenemos seco el tofu es hora de darle sabor. Marinarlo es un modo sabroso y sencillo de consumirlo. Corta el tofu como te apetezca (dados, tiras…) y adereza con salsa de soja, teriyaki o la mezcla de especias y salsa que más te guste, deja marinar media horita y luego dale un salteado rápido.

También podemos hervirlo, consiguiendo que la parte externa del tofu se cueza más que la de adentro y se hace un poco más rígido, lo que es fantástico cuando se usa como sustituto de carne. También aumenta su capacidad de absorber condimentos y marinados.

Para esta receta haremos una salsa teriyaki, que es un aliño muy rico, un poco dulce que se prepara con ingredientes que le aportan muchísimo sabor, por ejemplo, la pasta de miso, jengibre, ajo, zumo de manzana y un edulcorante (sirope de arroz o de agave).

Es una receta rica en proteínas de origen vegetal, la puedes acompañar con arroz, verdura o incluso pasta. 

Ingredientes: 

250g de tofu 
200 ml de agua 
2 cs de pasta de miso 
1 manzana 
3 cm de jengibre 
1 diente de ajo 
1 cs de aceite de sésamo 
2 cs de sirope de agave 
1 cs de fécula de maíz 
1 cc de sal 
1/2 cp de semillas de sésamo 
1 cp de cebolleta verde picada 

Elaboración: 

Cortamos el tofu en dados de tamaño mediano y lo ponemos a hervir durante 20 minutos en una olla con agua y una pizca de sal. Escurrimos y reservamos. 

Mientras tanto preparamos la salsa. Licuamos la manzana y la raíz de jengibre juntas en una licuadora para obtener su jugo. Si no tienes una licuadora también puedes rallar la manzana y el jengibre en un rallador fino, colocar la pulpa en una bolsa de hacer bebidas vegetales o gasas y exprimir el jugo. 

Introducimos en un cazo el agua, el miso, el jugo de manzana y jengibre, el aceite de sésamo, el ajo picadito y el sirope de agave. Calentamos hasta que rompa a hervir. 

Disolvemos la fécula de maíz en poca cantidad de agua fría y la añadimos al cazo con la salsa. Removemos, bajamos un poco el fuego y seguimos cocinando sin dejar de remover hasta que la salsa espese. 

Servimos el tofu con la salsa teriyaki acompañado de arroz o como nosotros en esta ocasión con verdura al gusto. Espolvoreamos un poco de semillas de sésamo y cebolleta verde picada por encima antes de servir y listo.



"En el medio del odio me pareció que había dentro de mí un amor invencible. en medio de las lágrimas me pareció que había dentro de mí una sonrisa invencible. en medio del caos me pareció que había dentro de mí una calma invencible. Me di cuenta, a pesar de todo, que en medio del invierno había dentro de mí un verano invencible. Y eso me hace feliz. Porque no importa lo duro que el mundo empuje en mi contra, dentro de mí hay algo mejor empujando de vuelta".- Albert Camus